MADRID (EFECOM).- Las bebidas energéticas han estado en el foco del debate por su regulación en diferentes comunidades autónomas; se trata de un segmento del competitivo mercado de las bebidas en auge, cuyas ventas en valor han crecido un 38,7 % en España en cuatro ejercicios hasta rozar los 300 millones en 2025.
Así se desprende de los datos la consultora Circana a cierre de ejercicio que señalan que, solo el año pasado, los españoles compraron 105 millones de litros de estas bebidas, un 13,7 % más que hace un año.
El presupuesto para adquirir estas bebidas en supermercados e hipermercados fue de 298,4 millones de euros, un 15 % más que un año antes.
En cuanto a su precio, se ha incrementado apenas 1,2 % -según Circana-, muy por debajo de la media de la cesta de la compra que se encareció un 3 % en 2025 y de las bebidas no alcohólicas que, en términos generales, subieron un 6,1 %, de acuerdo a los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Foco mediático, publicitario y legislativo
El barómetro sobre la publicidad de alimentos y bebidas energéticas elaborado por Aecoc Shopperview, que se ha presentado esta misma semana, detalla que nueve de cada diez españoles cree que se debería prohibir la venta de estas bebidas a menores de 16 años, mientras que el 54 % es partidario de que se prohíba a todos los menores de edad.
El estudio señala que un 25 % de la población española consume bebidas energéticas, con una media de 2,1 veces a la semana.
Hay comunidades que ya están legislando en este materia, como Galicia y Asturias.
En julio pasado, la Xunta de Galicia fue pionera en este asunto al anunciar que prohibiría la venta de estas bebida a los menores y el 7 de enero publicó la Ley de Protección de Personas Menores y Prevención de las Conductas Adictivas, donde se fija en 18 años la edad mínima de consumo de bebidas energéticas.
En el Principado, el pasado 22 de octubre se aprobó un proyecto de ley que prohíbe la venta, suministro y consumo de estas bebidas a los menores de 16 años.
La norma incluye medidas como la obligatoriedad de que las máquinas expendedoras cuenten con un sistema de verificación de edad; y, según sus datos, hay hasta 30.000 potenciales consumidores de estas bebidas con edades entre los 12 y los 16 solo en Asturias.
Fue por ello que las patronales de la distribución mayoritaria, Asedas y Anged, que representan a la mayoría de la superficie comercial en España alertaron sobre las graves "consecuencias" de esta ruptura de la unidad de mercado.
Según los datos de Circana, casi la mitad de las bebidas energéticas que se venden en la distribución se compran en supermercados grandes, frente al 2,3 % del canal "on line".
Por comunidades autónomas, donde más ha aumentado el gasto en estas bebidas en 2025 ha sido en Extremadura, donde han repuntado un 56,6 %; le siguen Asturias (+56 %) y Galicia (20,5 %).
Del otro lado, Aragón, que prácticamente ha mantenido su compra en 2025; Canarias, donde la adquisición de bebidas energéticas solo ha aumentado un 7,8 % y Comunidad Valenciana, que también se queda por debajo del 10 % al anotarse un 9,7 % de subida de gasto.
Innovación
El Observatorio de Innovación del Gran Consumo apunta que el crecimiento de las nuevas bebidas energéticas es una "consecuencia directa" del cambio de hábitos de las nuevas generaciones, que cada vez beben menos alcohol.
Esto ha dejado un "espacio vacío" en los momentos de ocio y socialización que ahora ocupan las bebidas funcionales, capaces de aportar un estímulo o alargar la noche sin recurrir a la graduación alcohólica, según fuentes de este organismo.
Así, ya no basta con vender cerveza sin alcohol y las empresas se lanzan a innovar para "competir en el terreno funcional", explican desde este organismo.
En los últimos años, por el Observatorio también han pasado apuestas de carbonatada con cafeína natural y vitaminas del grupo B, y bebidas energética 100 % vegetal y orgánicas cuyo único ingrediente estimulante es la hoja de guayusa.