MADRID (EP). La segunda semana del juicio en el Tribunal Supremo por los presuntos amaños en la compra de material sanitario ha destacado por la expareja de Koldo García, Patricia Uriz, diciendo que no reconocía los mensajes hablando de 'chistorras' como billetes de 500 euros; el pedido de ocho millones de mascarillas para Puertos del Estado y la expresidenta de Adif Isabel Pardo de Vera admitiendo que remitió el currículum de Jéssica Rodríguez, expareja del exministro de Transportes acusado, José Luis Ábalos, a Ineco.
Las tres sesiones celebradas de lunes a miércoles acogieron a algunos de los más de 70 testigos que han sido llamados para declarar sobre la presunta implicación de los acusados, Ábalos, su exasesor y el empresario Víctor de Aldama, en la supuesta trama.
Así, el pasado lunes Uriz se sentó frente al tribunal presidido por el magistrado Andrés Martínez Arrieta para declarar que los mensajes de WhatsApp que los investigadores vinculan a dinero como 'chistorras', 'soles' (200 euros) y 'lechugas' (100 euros) "no encajan" en su forma de expresarse.
La expareja de Koldo explicó que "tiene que haber algo antes o después" de los mencionados mensajes que aparecen en uno de los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil e indicó que, cuando trabajaban en el Ministerio, su expareja podía enviarle "200 mensajes en un solo día".
"Porque los señores de la UCO han dicho que estaban en mi móvil. Si no, hubiera pensado que no, que eso no lo he podido escribir yo, porque no encajan con mi manera de escribir y de expresarme", declaró.
Los pagos del PSOE, "siempre en efectivo"
Por otro lado, Uriz manifestó que tanto Koldo como ella se encargaron de los gastos personales del exministro por la mala relación que tenía con su expareja y que, en todo caso, lo hacían desde antes de conocer a Aldama.
De este modo, la mujer dijo que iba "a comprar el tabaco", "libros" o "le llevaba la ropa a la tintorería". También pagaba los billetes de avión y de tren y, "normalmente, Ábalos solía decir que, dentro de lo que encajara", escogiera "las opciones más económicas".
Uriz afirmó que desde la sede socialista en la madrileña calle de Ferraz se pagaba "siempre en efectivo", mientras que en el Ministerio "algunas pagaban por transferencia y algunas lo daban en efectivo".
Además, explicó que, para pasar los gastos anticipados al PSOE, se "recolectaban todos los tickets y se hacía una hoja de Excel con la fecha, el lugar y el importe, y se le pasaba a Ferraz". Esto se debía a que los socialistas "solo pagaban si tenían los tickets" o "una justificación". De hecho, contó que Koldo perdió un recibo "y se quedó sin cobrarlo porque Ferraz era muy rígido".
Su abogada, Leticia de la Hoz, que también representa al exasesor, le preguntó si alguna vez había recibido algún "pago directo" de Aldama, algo que negó, si bien reconoció que había escuchado a su entonces pareja hablar de él "como alguien que le había pedido ayuda".
"8 millones de mascarillas o nada"
Al día siguiente testificó Jesús Manuel Gómez, el que fuera subsecretario de Estado de Transportes durante la etapa de Ábalos en el Ministerio, que indicó que Koldo le transmitió que había que comprar ocho millones de mascarillas, frente a la previsión inicial de cuatro millones, porque Soluciones de Gestión --la empresa situada en el presunto epicentro de la trama y vinculada a Aldama-- puso esa condición.
"Me indicó que la decisión final era que fueran ocho millones de mascarillas porque el suministrador decía que eran ocho millones o nada", expresó.
Gómez afirmó que Ábalos le llamó a su despacho el 19 de marzo de 2020 para encargarle realizar una compra de mascarillas: "Me reuní con mi equipo, estudiamos la mejor forma de poder llevarlo a cabo y le propusimos que, en vez del Ministerio, la realizaran empresas del grupo".
Y primero Puertos del Estado compró esos ocho millones y después Adif encargó otros cinco a Soluciones de Gestión, porque tenían más experiencia en grandes suministros, mayor capacidad logística y mejor posición financiera, precisó.
La decisión fue de Ábalos "como autoridad competente"
Según Gómez, a Ábalos "le pareció bien" la idea y en calidad de subsecretario preparó, "por prudencia", una primera orden para que se compraran cuatro millones por parte de Puertos del Estado, que "el ministro llegó a firmar" al día siguiente.
"Pero cuando la íbamos a enviar al BOE, cambiamos la orden y el ministro firmó una nueva por ocho millones" minutos después, afirmó, para añadir que Koldo le dijo que Soluciones de Gestión reclamaba que fuera así la compra.
El propio asesor de Ábalos fue quien le llevó esa oferta a su despacho, según indicó: "Se la tendría que haber dado a Puertos del Estado, porque iba a ser el órgano de contratación, pero me la dio a mí y yo lo que hice fue escanearla y, como estábamos en una emergencia y para agilizar y para que le llegara lo antes posible, le pedí a mi equipo que se la enviara a Puertos".
Gómez dijo que la decisión de comprar mascarillas fue de Ábalos como "autoridad competente" y que esa fue "la única oferta" que tuvo sobre la mesa, añadiendo que entendió que la indicación de Koldo para duplicar la cantidad de mascarillas representaba la voluntad del entonces ministro.
Investigado en la Audiencia Nacional por el 'caso Koldo' --al igual que Uriz--, el testigo defendió que no intervino, más allá de preparar las órdenes con las necesidades de mascarillas, en la adjudicación.
El trabajo de Jéssica, un "conflicto de interés claro"
El miércoles, Pardo de Vera admitió que envió a Ineco el currículum de Jéssica Rodríguez pero sin exigencias para que fuera contratada y subrayó que llegó a llamar al entonces ministro de Transportes para decirle que no iba a permitir la continuidad de la mujer cuando se enteró de que mantenían una relación, porque se daba un "conflicto de interés claro".
Pardo de Vera hizo hincapié en que ella no era competente en Ineco, y que "mandar un currículum no supone absolutamente nada". "Yo nunca lo transmití como una exigencia, porque no tengo competencias de dar órdenes ninguna a Ineco. Simplemente lo que hice con ese currículum fue trasladárselo a la presidenta de Ineco diciendo que había llegado de parte del Gabinete del ministro", en concreto de Koldo García, según indicó, y por si encajaba en alguna vacante.
La expresidenta de Adif aseguró que debió "de ser la última" en enterarse de que Ábalos "había tenido una relación con esa persona", y que ahí se decidió que tocaba poner fin al contrato, porque "eso sí que es un conflicto de interés claro".
Y añadió que no la conocía de nada, que "no había habido ninguna pega al respecto del cliente", que Ábalos no le llamó respecto a Jéssica y que no supo que después fue contratada en Tragsatec.
"Yo llamé al ministro y le dije que no era posible continuar la relación contractual de esta persona. A lo que el ministro me contestó: 'Lo que tú hagas, por supuesto, faltaría más, bien hecho estará'. Y yo ahí doy por concluido esto", relató la testigo, que está investigada en la Audiencia Nacional por la presunta contratación irregular de Rodríguez en empresas públicas.