29N: Carlos Cuerpo, presidenciable... y a ver qué pasa

Opinión

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Publicado: 01/11/2026 · 06:00
Actualizado: 01/11/2026 · 06:00
  • Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo.
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No cabe duda de que el accidente ferroviario de Urda (Toledo) supone un vuelco en el panorama electoral del 29N. Veremos encuestas en los próximos días y es posible que corroboren este cambio de escenario. Si había una tímida remontada, podría desvanecerse y el bloque de la derecha (el Consorcio, que diría Iván Redondo) podría consolidar sus posiciones.

Pero donde también puede tener un impacto importante es en la participación electoral, uno de los grandes hitos de esta convocatoria. No es lo mismo afrontar la pugna electoral con tensión y con la esperanza de que la remontada es posible que hacerlo desde el desencanto de los propios —en el caso del PSOE— y ante la más que probable victoria del otro bloque.

¿Qué hacer en estos casos? ¿Qué deberían hacer el PSOE y Pedro Sánchez? Aunque tengo poca fe en que se produzca, lo razonable sería que, una vez que el ministro de Transportes, Óscar Puente, hubiera rendido cuentas ante el Parlamento —en este caso, ante la Diputación Permanente, dado que el Congreso está disuelto por la convocatoria electoral—, presentara su dimisión. Y lo razonable y lógico, dada la magnitud de la tragedia, sería que también lo hiciera el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Deberían hacerlo por dignidad; por el bien de su partido, y del país. Por las razones que fuera, pero el sistema ha fallado. No una vez, sino dos. Y, por tanto, no cabe otra salida política que asumir responsabilidades y presentar la dimisión, dejando que el banquillo del PSOE ocupe ese espacio hasta las elecciones del 29N.

Si el desahucio de Mari Carmen Abascal representó un fallo del sistema —una inquilina desahuciada pese a pagar religiosamente el alquiler y a tener reconocido un grado de discapacidad—, el accidente ferroviario de Urda supone un fallo del sistema de consecuencias mucho más graves y trágicas, que se suma al de Adamuz. Un país como España, desarrollado y que hasta hace poco era un referente en materia de alta velocidad, no puede permitirse dos accidentes de esta magnitud. En este caso, ha fallado la gestión pública de la red ferroviaria y, por tanto, son necesarias medidas de calado. Ese debería ser el proceso: primero, rendir cuentas y ofrecer todas las explicaciones necesarias; después, dimitir.

Si se diera ese escenario, habría que resolver también la cuestión de la continuidad institucional. Carlos Cuerpo podría asumir funciones de suplencia de acuerdo con el régimen previsto en la Ley del Gobierno, aunque la aplicación de ese mecanismo en un supuesto de dimisión del presidente requiere una interpretación jurídica cuidadosa. En cualquier caso, el Gobierno continuaría en funciones hasta la toma de posesión del nuevo Ejecutivo.

Y, dadas las circunstancias, si el PSOE —y Pedro Sánchez— quiere salvar la papeleta del 29N y obtener un resultado digno, debería explorar un acuerdo para proponer a Carlos Cuerpo como candidato a la Presidencia del Gobierno.

Ya sé que no va en las listas. Tampoco es necesario para optar al cargo. Recordemos que Pedro Sánchez llegó a la Presidencia del Gobierno mediante una moción de censura sin ser diputado. También Vox recurrió a un candidato externo al Parlamento en otra moción de censura. O que Ada Colau es candidata a la Presidencia del Gobierno y encabeza la lista por Barcelona. ¿Es rocambolesco? Lo es. ¿Es factible? También.

Situar a Carlos Cuerpo como presidenciable permitiría no solo defender la hoja de ruta del Gobierno de coalición, sino también plantear una enmienda a algunos de los errores de la etapa de Sánchez. Entre ellos, la gestión ferroviaria. No supondría una ruptura total, aportaría aire fresco al PSOE, podría aglutinar a sectores desplazados durante la etapa de Sánchez y permitiría competir con otro perfil en la campaña electoral.

El eje de la campaña, con accidente o sin él, seguirá siendo el mismo: la protección de las personas. Si quien debía garantizarla ha fallado, ¿qué mejor que dar paso a otro activo del partido para corregir errores y recuperar credibilidad? Al votante dudoso, o al que decide su voto a última hora, difícilmente se le puede pedir que vuelva a confiar en quien ha errado dos veces. En ese caso, hay que sacar lo mejor que tienes en el banquillo y apostar por alguien que transmita solvencia en la gestión, como podría ser Carlos Cuerpo. Si ya ibas perdiendo 2-0 al descanso y confiabas en remontar, con el 3-0 o el 4-0 que supone el accidente de Toledo, y tu mejor delantero ha fallado dos penaltis —minando así su credibilidad—, lo más razonable es hacer un cambio. Ese es mi punto de vista.

Situar a Carlos Cuerpo permitiría disputar el 29N, desde mi perspectiva, con algo más de esperanza para el electorado progresista. No se rompería necesariamente ninguna relación con los aliados parlamentarios y sería posible recuperar a algunos sectores por el camino. Además, supondría cambiar los esquemas de los rivales. Y todavía queda campaña. Quedan los debates, en los que veremos la verdadera cara de los partidos.

Así que, si el PSOE quiere mantener sus opciones de competir en las elecciones del 29N y marcar distancias, no le quedaría otra que apostar por una secuencia de decisiones: dimisión de Óscar Puente y Pedro Sánchez, una vez rendidas las cuentas; renuncia de Sánchez a encabezar la candidatura y propuesta de Carlos Cuerpo como candidato a la Presidencia del Gobierno. Y, sobre todo, mantener el relato: las elecciones siguen yendo de lo mismo, de proteger a las personas y de proteger los servicios públicos. Y eso, como hemos visto, ha fallado. En el caso de Mari Carmen, fue el mercado quién tendió la trampa, aunque la ejecutara un juzgado. En el caso ferroviario, ha fallado la red pública.Todo análisis anterior al fatídico 28 de octubre ya no sirve. . Y creo que la mayoría no solo entendería, sino que también serviría para marcar distancias con otras catástrofes, como la Dana de Valencia. Pues eso. Salir con dignidad, reconocer el error y hacer gala de una mayor humanidad. Y después, poner a Carlos Cuerpo...y a ver qué sale. Cuando menos, sería un golpe de efecto, que, incluso, permitiría a Sánchez hacer campaña sin la mochila de las catástrofes.

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