A ver cómo le funciona el granero electoral valenciano a PP y Vox

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LA OPINIÓN PUBLICADA
Publicado: 17/10/2026 · 06:00
Actualizado: 17/10/2026 · 06:00
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Desde las Elecciones Generales de 1993, la Comunitat Valenciana ha sido un territorio electoralmente favorable a los partidos conservadores. El PP venció en todas las Elecciones Generales celebradas desde esa fecha (cuando el PSOE de Felipe González venció por poco al PP de José María Aznar en el conjunto de España) hasta 2023, con la única excepción de los comicios de 2019 (en abril y noviembre), cuando la derecha y la izquierda se presentaron divididas en tres formaciones (PSOE-Podemos-Compromís frente a PP-Ciudadanos-Vox). En las dos elecciones fue el PSOE el partido más votado, si bien en abril los dos bloques empataron en escaños (16-16) y en noviembre el bloque conservador deshizo el empate (17 a 15).

Si miramos los votos a los bloques, también en abril de 2019 el bloque conservador (48,6%) obtuvo más porcentaje de votos que el progresista (48,5%), aunque por escasísima diferencia. Que habría sido suficiente, sin embargo, para arrebatar la Generalitat Valenciana a la izquierda en las elecciones autonómicas que se celebraron ese mismo día. Aunque es imposible saberlo fehacientemente, es muy probable que el Botànic se salvara entonces por el voto dual que ejercieron algunos electores conservadores, que decidieron no votar en las elecciones autonómicas y hacerlo solo en las generales.

¿Qué puede suceder el 29-N en la Comunitat Valenciana? En principio, si hacemos caso omiso del CIS y sus aplastantes mayorías socialistas, lo más probable es que veamos una nueva victoria conservadora, si hablamos del conjunto del electorado. Pero, en determinadas circunstancias, es posible que el PSOE obtenga más votos que el PP, al menos en la provincia de Valencia, y quizás en la comunidad autónoma en su conjunto. En 2023 la diferencia fue de solo un 2,8% de los votos en la Comunitat Valenciana (34,9% el PP frente a 32.1% el PSOE), y esta distancia se redujo a un 1,5% en la provincia de Valencia (33,6% PP frente a 32,1% PSOE).

Pero en estas elecciones la sensación es que, por una parte, Vox está bastante más fuerte que en 2023, lo que detraerá votos al PP; y que, por otra, el “Frente Amplio-Compromís-Podemos-EUPV-Sumar-Más M30” anda menos boyante que entonces, cuando Compromís-Sumar prácticamente empataron con Vox en la Comunitat Valenciana y le superaron ampliamente en la provincia de Valencia. De hecho, en 2023 en dicha provincia venció la izquierda (49%) a la derecha (48,8%), si atendemos a los bloques electorales, aunque por muy poco. Si el PSOE logra atraerse a parte de ese electorado a su izquierda y Vox hace lo propio con el electorado del PP, es factible una victoria -en votos; en escaños es más complicado- de los socialistas.

  • Pilar Bernabé y Diana Morant. 

En su contra, el PSOE tiene la obvia decadencia de su marca electoral en estos cuatro años, que quizás implique un desgaste superior a lo que sus analistas más entusiastas piensan; la falta de tirón electoral del PSPV y de su cabeza de cartel autonómico, la aún ministra Diana Morant (en esa línea va la entronización de la delegada del Gobierno y candidata socialista a la alcaldía de València, Pilar Bernabé, en las listas electorales por esta provincia, para aprovechar su supuesto tirón electoral y carisma entre la ciudadanía); y la posible factura en su electorado de la inoperante gestión por parte del Gobierno central de la crisis de la Dana del 29-O (otro factor que explica el nombramiento de Pilar Bernabé, candidata para todo, dado su papel en dicha crisis). Una factura que, en todo caso, será mayor en el electorado del PP.

Sin embargo, a su favor tiene el PSOE que en estas elecciones se presenta el PSOE, y no el PSPV. Es decir: que habrá un acusado voto dual favorable a los socialistas frente a su principal alternativa: Compromís (se presente dicha coalición conjuntamente con otros partidos o no, algo que el lector ya sabrá cuando lea estas líneas). De hecho, ese fue el principal factor que explicó en 2019 el miniadelanto electoral de Ximo Puig: aprovechar el viento de cola del PSOE para favorecer al PSPV y debilitar a Compromís, que en 2015 estuvo cerca de hacerle el sorpasso electoral, sobre todo en votos, al PSPV (18,19% Compromís frente a 20,3% el PSPV).

  • El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca. 

La operación le salió muy bien al PSPV, que en 2019 obtuvo la victoria (por primera vez desde 1991) con un 23,87% de los votos, y superó en siete puntos a Compromís (16,45%. Y basta ver el contraste con los resultados de las Elecciones Generales de ese mismo día (27,8% el PSOE frente a un 6,5% Compromís) para hacerse cargo de la importancia del voto dual y el viento de cola de la política nacional. Un peligro del que Compromís se ha librado esta vez por la prohibición de Génova al president de la Generalitat, Juan Francisco Pérez Llorca, para hacer coincidir las elecciones autonómicas con las generales, algo que sin duda habría hecho Pérez Llorca de haber estado en su mano (entre otras cosas, porque así seguro que habría sido ya nombrado candidato).

  • La candidata de Compromís a la Alcaldía de València, Mónica Oltra. 

Con esos antecedentes, y con el contexto al que llegamos a estos comicios, es factible que tengamos una animada batalla bipartidista por la supremacía en la Comunitat Valenciana entre PSOE y PP. Porque, si bien es cierto que el bloque de la derecha llega más fuerte que en 2023, en la izquierda el PSOE es hegemónico de manera mucho más clara de lo que lo es el PP en la derecha. Y quedará en la mente de los electores de izquierdas el lamentable espectáculo de las distintas formaciones a la izquierda del PSOE en pos de puestos de salida en las listas electorales. Remedando la mítica frase de Mónica Oltra en 2015, se diría que los representantes de la izquierda transformadora han decidido discutir “primero el quién, y luego el quién otra vez”.

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