VALENCIA. "No lo sé", sería la primera respuesta que me viene a la cabeza a la pregunta que lanza valenciaplaza.com en su foro de ideas, en una iniciativa que aúna reflexión con compromiso. Me aventuro improvisadamente a contestar a la pregunta en la pequeña tribuna que generosamente me ofrece esta publicación digital. Desgraciadamente, poco tengo que aportar al análisis efectuado ya.
En cambio, considero que puedo aportar una modesta perspectiva personal desde la trinchera, desde el reverso tenebroso del paro, situación en la que me encuentro desde hace unos meses. Con ello, realmente estoy planteando, a lo Kennedy, una cuestión ligeramente diferente: ¿qué puedo hacer yo para combatir el paro? O más llanamente ¿Cómo encuentro empleo?
La respuesta sigue siendo "No lo sé", pero matizaría que fruto de la necesidad "alguna idea tengo". Primero apuntaría que no es lo mismo reducir el paro que crear empleo. Por ejemplo, exportando parados se reduce el paro, pero no se aumenta el empleo. No es retórica, me han llamado del Servef por dos ofertas de trabajo en Suecia, una en Estocolmo y otra en Gotemburgo (dejo el link por si alguien le interesa la oferta).
La primera vez pensé que se trataba de una broma de algún amigo, pero en vista de la insistencia me lo he tomado más en serio. Aunque aún no estoy preparando la ropa de abrigo, he respondido a la oferta sueca por los motivos que expongo a continuación en mi carta de presentación:
"Estimados señores y señoras suecos:
He procurado hacer siempre lo que considero correcto. Estudié, aprendí idiomas y me fui al extranjero para poder volver con bagaje y experiencia. Mi sorpresa fue que al cabo de unos años, al intentar regresar a España, mucho antes de que empezara esta crisis, tampoco había, salvo algo en Madrid, demasiado trabajo cualificado. Entre el politécnico en los 90, y los alemanes, se me ha forjado un carácter de ingeniero, pero me lo estoy quitando a base de ciencias sociales y del olor del mar. En otras palabras, me he ido ganando la vida en Valencia como economista, hasta que acabé en la cola del paro junto con otros cinco millones de españoles.
Tampoco es el fin del mundo, que "está en movimiento. El reposo absoluto es la muerte", como dijo un matemático francés. Así que he intentado otra vez hacer lo correcto y no quedarme quieto y llegar hasta el estadio del "pluridesempleo". Para el pluridesempleado la casilla de profesión se queda corta: estudiante, investigador, doctorando, voluntario, ciclista, articulista, profesor asociado, profesor particular y tutor.
Cobrar o no cobrar no es la cuestión fundamental en esta fase. Lo importante es no quedarse parado y estar satisfecho con lo que se hace. Tras agotar, o acabar agotado por el pluridesempleo, viene el empleo. Mejor o peor, más cerca o más lejos, pero la alternativa a esta sucesión ya la derivó Pascal.
He defendido siempre una economía débil, es decir sin todas las repuestas, con la flexibilidad y la internacionalización como elementos fundamentales para combatir el desempleo. Ahora, por coherencia personal, no puedo dejar de mostrar interés por su oferta de trabajo. No resuelvo con ello todas mis reticencias y supongo que ustedes tendrán también dudas con respecto a mí. Aunque hay veces que pienso que me equivoco teniendo toda la razón, como canta un poeta local, considero que lo correcto en este caso sería llegar a conocernos.
Atentamente,
Jordi Paniagua Soriano, ingeniero de telecomunicaciones y economista, profesor de la Universidad Católica de Valencia"