Este verano los españoles hemos presenciado un acontecimiento natural poco usual, el eclipse de sol. Sabíamos dónde se vería mejor, cuándo lo presenciaríamos, e incluso, las medidas preventivas para no dañar la vista. En este caso, la opacificación del astro rey por la luna generando un periodo de oscuridad, fue un hecho sensacional y una experiencia inolvidable. Pero casi todas las personas disfrutaron porque sabían que la oscuridad no llegaría a los dos minutos y todo volvería a lo que tenemos como normalidad.
Realizando un paralelismo, este otoño los españoles y demás nacionalidades, hemos presenciado un acontecimiento social del que nos vamos acostumbrando, la ocupación con un asentamiento de la plaza de la puerta del Sol. Está sucediendo también en otras ciudades como Valencia, en concreto en la Plaza del Ayuntamiento. De este fenómeno no nos avisaron, ni tampoco existen medidas preventivas para impedir el daño al pequeño comercio colindante, negocios que dan de comer a conciudadanos.
También estamos viviendo un río de violencia “antisistema” que se va desplegando por países como Francia e Italia, e incluso ya ha llegado a Barcelona. Estamos presenciando como políticos, e incluso ministros, intentan desvirtuar el voto ciudadano amenazando que, si viene una cierta corriente política, los disturbios aumentarán o incluso, que puedan ser necesarios. No les hagan caso, no voten con miedo. Ustedes voten según los programas políticos, conózcanlos previamente, léanlos y exijan su cumplimiento después al partido que voten.
Ante toda esta situación navego entre la decepción y el cabreo. Se supone que tenemos un partido que venía a librarnos de la corrupción. Un partido social, que cuida al ciudadano débil. Pero si hacemos un balance, estamos peor que cuando empezaron a gobernar. No me valen macro números cocinados, vénganse a los barrios de Valencia y a los puntos de ayuda social, sean laicos o religiosos.
Pero si quieren números, fíjense: el Instituto Nacional de Estadística (INE), a través de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) de 2025 cifra en un 27,5% el riesgo de pobreza y exclusión social en nuestro país y el porcentaje asciende a un 33,9% en los menores de 16 años. Pero esperen, si hablamos de la Comunitat Valenciana, las tasas de pobreza ascienden a un 30,7% y a un 39,3%, respectivamente. Para que vean que no es cuestión de un solo partido político. Recuerden que el empobrecimiento social es un caldo de cultivo y una cantera para reclutar descontento y radicalidad.
Hay muchas personas que se sienten huérfanas de ideología porque los que se catalogan como de “izquierdas” no cumplen con el pacto social, y les recuerdo que el ser llamado “de izquierdas” no tiene un origen ideológico, fue una posición física dentro de la Asamblea Nacional francesa, donde se agruparon los miembros al debatir en 1789 el poder que debería conservar el Rey.
El eclipse se está produciendo y cuando estemos tapados del todo, el problema, a parte de la oscuridad, será el desconocimiento de su duración. Los filtros que nos pondrán para que no nos duela, nos opacificarán más la visión.
Se nos están yendo las cosas de las manos y nadie de fuera nos va a ayudar. Solo nosotros nos podemos preparar y reparar, solo, entre nosotros, nos podemos ayudar y proteger. Esta es la verdadera labor social fuera de intenciones políticas.