Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA

Irán divide Europa

Publicado: 14/03/2026 ·06:00
Actualizado: 14/03/2026 · 06:00
  • Imagen de archivo.
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Mientras nuestras economías están temblando y suspirando para que la guerra sea lo más breve posible, en Europa, con motivo de la Epic Fury Operation (operación furia épica), se reabren viejos debates que evidencian por qué seguimos camino de la irrelevancia internacional. Porque o no hay nadie pilotando la nave de la UE, o hay 30 conductores dirigiendo a la vez, con una visión cortoplacista y de pocas entendederas geopolíticas, o peor aún de unas muy espurias.

Y es que la Epic Fury Operation, esta guerra no tan preventiva como dicen algunos, se desarrolla según lo previsto; si el anterior enfrentamiento en verano, junio de 2025, Rising Lion Operation (operación León Rampante) con objetivos mucho menos ambiciosos, más limitados, duró 12 días, presupone que las presentes operaciones, en un principio, pues como decía el tratadista y Mariscal Carl von Clausewitz, no hay plan militar de operaciones que resista, sin alterarse, el primer disparo, debería durar más. Otra cosa es que los especuladores y los responsables públicos jueguen con los miedos de los ciudadanos para sacar provecho propio, solo hace falta escuchar las declaraciones de las asociaciones de pequeños y medianos empresarios del sector de las gasolineras, para entenderlo pues lo afirman así de rotundos.

Y es que tras las dos primeras semanas de operaciones, donde se ha conseguido la superioridad aérea y el control de los cielos iraníes por parte de la coalición norteamericana israelí, se ha continuado con la eliminación, lo más completa posible, del programa nuclear iraní, así como el de los misiles y drones, incluyendo sus correspondientes derivadas industriales. Aunque las capacidades estratégicas de almacenar y lanzar misiles, o lanchas y minas aún se mantienen en un porcentaje elevado, algunos lo calculan en el primer caso en al menos un 30 %, suficientemente importante como para suponer una amenaza al resto de objetivos de la misión, poco a poco se irán eliminando. También se han neutralizado parte de los líderes del país y sus Fuerzas Armadas, con lo que parece que el principio, e incluso tabú, de prohibición de magnicidio ha entrado en crisis.

Este descabezamiento del régimen ha transformado la estructura de mando y control, ya sea por necesidad, o lo lógico es que ya estuviera preparado y/o previsto al efecto, en una organización dispersa, desconcentrada funcionalmente y descentralizada territorialmente para asegurar su supervivencia, como antaño se organizaba España en Capitanías Generales con mandos de todas las armas, cuerpos y especialidades, como infantería, caballería, artillería, ingenieros, intendencia, intervención, etcétera, para ser cada una de ellas autosuficientes en la defensa operativa territorial, y poder resistir una invasión o ataque; por lo que todavía Irán tendrá reservas para seguir siendo una amenaza (a neutralizar) durante un periodo de tiempo.

Y en efecto, como acaban de pensar, la actual estrategia del régimen de los Ayatolás es la de resistir a cualquier precio, ganar tiempo, una auténtica prueba de resistencia, buscando fomentar las divisiones políticas y debilidades económicas de sus oponentes, los USA y los israelitas, principalmente, y de todo Occidente en general así como sus aliados. Porque para el régimen integrista es una guerra No Limitada, es un conflicto existencial y vital, al igual que le ocurre a Israel, que se encuentra muy preparada y motivada para resistir y continuar la lucha hasta que se acabe el trabajo, desde que se produjo la masacre del 7 de octubre de 2023. Pero para los Estados Unidos es una guerra Limitada, es un conflicto por intereses, aunque estos sean muy importantes, tanto como para recogerse en su Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, como objetivo, “impedir que una potencia hostil domine la región del Oriente Próximo”.

En este contexto Europa evidencia sus muchas debilidades, desde las de índole bélica, sus escasas capacidades militares a desplegar, pero sobre todo las de carácter político. Porque la UE, en cuanto a su pretendida proyección global geopolítica, es un continuo fraude que es repetido por la clase política de Bruselas, como el timo de la estampita, que desde el fin de la Guerra Fría aparece en cuanto hay alguna crisis, pero que no llega a ningún puerto, de lograr esa pretendida independencia o autonomía estratégica europea, con aquel segundo pilar de la construcción europea, del lejano Tratado de Maastricht de 1992, de Política Exterior y de Seguridad Común (PESC).

Así la respuesta de los países europeos ha sido asimétrica, desde algunos que apoyaban claramente a los USA, a otros que rechazan su intervención en el ataque a Irán aunque después participan de una u otra forma, además de hacer caja vía impositiva, el IVA, por la inflación en los precios. Pero donde se han producido los mayores enfrentamientos o desencuentros, ha sido por la dirección política del conflicto y el orden internacional. Para empezar el ninguneo que han hecho los más grandes de la UE, Alemania, Francia, y después se incorporaría Italia, invitando al Reino Unido a formar un cuarteto directivo, dejando de lado a otros países relevantes de la Unión, como puedan ser Polonia, Países Bajos, y como no, nosotros.

Pero donde el debate se ha mostrado más enconado, al menos su reflejo en la opinión publicada, han sido las polémicas declaraciones de Ursula von der Leyen, sobre el orden mundial inexistente, y que después ha tenido que matizar (últimamente lo hace mucho), pues algunos gobiernos europeos se han rasgados las vestiduras, afirmando que frente al actual desorden mundial, Europa debe defender el Derecho Internacional aunque sea contra todo el mundo, y hasta el infinito y más allá, en un rasgo de utopia que ni Don Quijote seria capaz.

Porque claro, esta defensa de la llamada legalidad internacional supone que nos tenemos que enfrentar con todos los grandes actores globales, como los USA, China comunista y Rusia, esas potencias, esos países que por cierto hacen inaplicable ese denominado Derecho Internacional, al ejercer su derecho al veto en el órgano ejecutivo de la ONU, el Consejo de Seguridad. Este veto hace a ese derecho sea más cercano a una norma moral que a una norma jurídica, pues su coercibilidad depende de cuestiones arbitrarias y subjetivas, y ya sabemos que existe una exclusión mutua entre el derecho y la arbitrariedad, una norma arbitraria jamás puede o debe formar parte de un Corpus jurídico o Derecho.

Y ya para finalizar, la última noticia, que deja aún más fuera de juego a la UE en el contexto internacional de la guerra de Ucrania, es que Donald J. Trump ha levantado, lógicamente, las sanciones al petróleo ruso, como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz e intentar paliar la crisis económica en ciernes. Porque ya saben que en geopolítica, como afirmaba Lord Palmerston en el siglo XIX para Inglaterra, no existen aliados eternos, y no existen enemigos perpetuos; los intereses son eternos y perpetuos, y nuestro deber es vigilarlos. No sé ustedes qué pensarán, sobre si Europa debe sostener el que ellos mismos llaman ya viejo Orden Internacional, o acomodarse a los nuevos tiempos; pero en la ecología desde siempre, y por supuesto en la antropología, los seres vivos y también humanos que no se adaptan perecen, y a mí me gustaría para los míos, y les deseo también para ustedes, que perdurásemos y no pereciéramos.

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