El exministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla ha lanzado un manifiesto esta misma semana para expresar su profunda disidencia con el rumbo de su partido, el PSOE, el de Pedro Sánchez. Y ha puesto un nombre a su movimiento: “Socialdemocracia 21”. Culpa directamente al sanchismo del ascenso de Vox por la política de confrontación que ha establecido Sánchez (a base de batallas culturales) y por haber obviado los problemas reales de la ciudadanía como es el de la vivienda, el paro juvenil, el empleo precario, las listas de espera en la sanidad pública.....
A Sánchez y su extensa camarilla le han pasado toros volando y ni siquiera los ha atisbado. Ahora, deprisa y corriendo, se ha puesto las pilas con lo de la vivienda cuando ha tenido siete años para sentar unas bases sólidas que pasan en primer lugar por liberar suelo público para sacarlo al mercado e incentivar a la vez el suelo privado con unas medidas fiscales propicias: tabú en Sumar y el resto de partiditos a la izquierda del PSOE donde impera la máxima de que los ricos y los grandes tenedores de vivienda son los enemigos del pueblo. Por eso don Sevilla subraya en su manifiesto que el PSOE esta sometido a “una dictadura de las minorías”, incluido el negacionismo absoluto de Junts.
El exministro valenciano no deja títere sin cabeza en su empeño de volver a resituar al partido en la senda de una socialdemocracia sensata y capaz de negociar con el PP las grandes cuestiones de Estado. Una idea que cobra urgente vigencia a propósito de la participación de España en la misión militar de la UE en Groenlandia. Desde mi punto de vista ya está tardando el Gobierno (y Núñez Feijóo). Hay que incentivar las políticas de grandes consensos como se hizo en la Transición Política. Por eso Sevilla recuerda que ante todos somos hijos de la misma, la Transición, antes que nietos de la República. Un sutil hachazo al histrionismo que en su criterio se está aplicando con la Memoria Democrática. Añora en su fuero interno a los grandes constructores de la Restauración Democrática, los Peces-Barba, Múgica Herzog, Fernández Ordóñez, Fernando Morán....
Jordi Sevilla intentó ser un influencer en el PSPV-PSOE cuando fue ministro con Rodríguez Zapatero entre 2004 y 2007; con un resultado muy desigual. Demasiado listo, demasiado sabio. Demasiado economista. Ahora la ministra Diana Morant, y líder en teoría del socialismo valenciano además de candidata a la Presidencia de la Generalitat, le tuerce el morro por la sencilla razón de que no le conviene un Pepito Grillo en su corral (ya han empezado las purgas, como la del exalcalde de Elche, Alejando Soler, alegando más o menos ser un ahijado de Ábalos).
Toda la estructura del PSOE gira entorno a Pedro Sánchez: miles y miles de cargos públicos y asesores dependientes del erario. Sevilla no tiene muchos seguidores (unos 400 se escribía el otro día en El Confidencial con extrema generosidad). En todo caso piensan lo mismo el Díscolo Mayor del Reino, Emiliano García-Paje y los seguidores del aragonés Javier Lambán, fallecido hace poco. Lambán, todo un caballero. Maldito cáncer. Y algún verso suelto: Eduardo Madina. Y ojo, toda la vieja guardia de Felipe González y Alfonso Guerra, que no es moco de pavo aunque ahora estén en las catacumbas, como los cristianos primigenios.
Quiero decir: solo en el más que probable caso de que Pedro Sánchez se dé un batacazo en las próximas elecciones generales la opción de Sevilla tendrá visos de viabilidad, la pivote él u otro/a.

- Julio Iglesias, en una imagen de archivo
Si el cantante Julio Iglesias es procesado por baboso metemanos, acosador, y agresor sexual tras las denuncias de dos de sus sirvientas en Punta Cana (que se han buscado como abogado a uno de los penalistas más reputados y caros de España) la cosa se va a poner muy fea, más de lo que está. El también amigo de Aznar y de Eduardo Zaplana (ejerció de 'embajador' de la Comunidad Valenciana a golpe de talón), cuenta con el apoyo explícito de Díez Ayuso, de Almeida y de Ramón Arcusa, del Dúo Dinámico. Moderación de un Feijóo “muy sorprendido” que aboga porque se investigue toda la verdad. Los dirigentes madrileños citados no le van a quitar ninguna distinción ni placa: todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
El alcalde de Benidorm, el popular Toni Pérez, pide respeto a la presunción de inocencia y desestima, como pide Compromís, que se retire el nombre de Julio Iglesias al auditorio que lleva su nombre, plaza incluida. Isabel Presley en estado de shock. Que el cantante era un aprovechado con las chicas guapas se sabía. Besos efusivos y alguna palmadita en el culo. Lo que no sabíamos es que era un presunto violador como destapó eldiario.es. Un Plácido Domingo pero a lo bestia. O un Gerard Depardieu. Que asquito me dan estas cosas.