Opinión

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La designación de Luis Barcala

Publicado: 21/06/2026 · 06:00
Actualizado: 21/06/2026 · 06:00
  • Tellado y Barcala, este viernes, ante la Hoguera Oficial de 2026.
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El viernes se produjo una decisión inesperada (para algunos): la designación ya oficial de Luis Barcala como candidato a la Alcaldía de Alicante. Lo verbalizó Miguel Tellado, la mano derecha de Núñez Feijóo en el partido, casi de manera sorpresiva (con la excusa de que venía a las Hogueras) y después de hacerlo de igual manera con María José Catalá en València el día anterior. La diferencia con la alcaldesa del cap i casal es que sobre su candidatura, en teoría, no hay dudas, mientras que sobre Barcala todavía pesa el escándalo de las viviendas de VPP de Les Naus.

Y la sorpresa fue doble porque desde hace tiempo, y a tenor de algunas encuestas, a Barcala se le movía la silla por el reguero que ha dejado Les Naus. Basta recordar que, mientras en el Ayuntamiento de Alicante el primer edil ha evitado dar explicaciones más allá de una única comparecencia, en Les Corts deberá comparecer, por el ímpetu que puso Vox y el asentimiento del grupo parlamentario popular. La sorpresa fue doble también porque hace dos semanas se filtraron nombres para relevar al actual munícipe: que si el exdecano del Colegio de Abogados de Alicante, Fernando Candela; que si el conseller de Hacienda, José Antonio Rovira; que si el actual concejal de Urbanismo, Toño Peral...

La cuestión es que, cuantos más nombres habían aparecido en la palestra, llegó Tellado y ratificó a Barcala, por si alguien tenía dudas. Y, además, con vehemencia. «Creo que Luis Barcala y todo su equipo están haciendo un trabajo muy importante a lo largo de esta legislatura» o «Es un alcalde de los buenos, un alcalde que sabe defender esta ciudad como nadie y creo que su trabajo está ahí encima de la mesa para que los alicantinos lo juzguen en el mes de mayo del próximo año y nos vuelvan a dar su confianza, como estoy seguro de que así sucederá», fueron las proclamas de Tellado para entronizar al alcalde de Alicante.

Yo creo que esto es más fácil de lo que muchos nos hacen creer. Es muy difícil que un partido con opciones de gobernar retire la confianza a un alcalde o alcaldesa. Debe existir un desgaste evidente, y las encuestas deben reflejarlo; o debe darse una situación judicial complicada para tomar una decisión de ese calibre. Creo que en Génova han optado por ratificar a Barcala por varias razones. La primera, porque el alcalde de Alicante siempre ha mantenido una interlocución más fluida con Madrid que muchos otros dirigentes, antes y ahora, y eso siempre le ha servido para afianzar sus opciones. La segunda, porque posiblemente Barcala tenga desgaste, pero ahora quizá lo tenga más la marca PSOE. Y, con ese argumento, convalidar a Barcala ante una cita electoral entraña menos riesgos. El PP de Alicante podría perder algún concejal (ahora tiene 15, a uno de la mayoría absoluta), pero ahí estaría Vox para echar un cable en el hipotético caso —remoto a día de hoy— de que los socialistas fueran la fuerza más votada. Es decir, en los cálculos de Génova saben que en Alicante —a diferencia de otras ciudades— la mayoría del bloque de la derecha no peligra y, por tanto, la operación sale adelante con un alcalde que mantiene relación y diálogo con Madrid. Es decir, es uno de los suyos. Por tanto, no hay razón para apartarlo, pese a Les Naus. Y el efecto Vox está superado, como dejó claro Feijóo esta semana: «No voy a ir en contra del tercer partido de España».

Y hay otro elemento: respaldar ahora a Barcala no genera ningún riesgo. Las elecciones serán, sí o sí, en mayo de 2027 y existen escasas opciones de que sea citado a declarar en el caso de Les Naus antes de esa fecha.

  • Toni Pérez, Marta Barrachina, Vicente Mompó y JuanFran Pérez Llorca. Foto KIKE TABERNER

Ahora bien, el respaldo interno a Barcala —y también a María José Catalá— sí supone un toque de atención a otras candidaturas. Bien porque la relación con Génova no es del todo buena; bien porque todavía existen elementos tóxicos de los que algún aspirante no se desmarca; o bien porque nadie sabe qué puede pasar y no conviene adelantar acontecimientos.

Para el PP, la prioridad ahora es hacer caer a Pedro Sánchez. Y mientras eso no se produzca, las piezas importantes no se moverán. La prueba es la no convocatoria del congreso regional del PP, lo que pone en evidencia que quizá no se celebre antes de marzo de 2027. Si le ponen fecha, habrá que ponerse serios porque entonces sabremos de verdad quién va (incluido el papel que pueda jugar Francisco Camps). Y si no la hay, tocará esperar el momento —y la persona— idóneos. Feijóo juega con la idea —acertada o no— de que gobernarán en casi todos los sitios. Y me temo que no quiere repetir lo ocurrido en 2023: encontrarse con candidatos o presidentes heredados. Quiere a gente de confianza.

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