La indignidad de España

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EL BILLETE
Publicado: 27/09/2026 · 06:00
Actualizado: 27/09/2026 · 06:00
  • La Policía, en el momento de irrumpir en casa de Maricarmen para ejecutar el desahucio.
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En noviembre pasado, a propósito del discurso de investidura de Juanfran Pérez Llorca, escribí en El Billete semanal que se había echado en falta que el nuevo president "detallara si tiene pensada alguna medida para resolver el problema de la vivienda, la gran emergencia que hará caer a alcaldes y presidentes en 2027, que no se va a acabar promoviendo la construcción de 10.000 pisos, por muy bienvenidos que sean".

Esperemos que este lunes tenga un plan al respecto para el Debate de Política General que se celebra en Les Corts, porque la vivienda sigue siendo la gran emergencia que hará caer a alcaldes y presidentes en 2027. 

Más aún, después de lo de Maricarmen, suceso que ha retratado a unos políticos y a una sociedad que permiten que una anciana de 87 años sea desahuciada por una triquiñuela legal y no pueda morirse en la casa donde vivía desde hace 70 años para que hagan negocio unos especuladores que no quieren que les llamemos "fondo buitre" porque dicen que no son un fondo.

La indignidad es tan grande que pensé que hasta PP y Vox se habían sumado a la ola de indignación participando este sábado en la "Marcha por la Dignidad"; pero no, era por lo de Ceuta. La dignidad de España depende de que echemos a los "invasores" mientras seguimos echando de sus casas a ancianos —españoles— que malviven con su pensión y a jóvenes mileuristas.

  • Marcha por la Dignidad, este sábado en Madrid. 

El lanzamiento sufrido por Maricarmen ha servido para recordar que hay muchas Maricarmen y volver los focos sobre un problema que se agrava día tras día y que cuando empiece a corregirse tardará muchos años en solucionarse. Spoiler: si el lector espera el remedio en esta columna, ya puede dejar de leer.

Lo de Maricarmen es solo un síntoma de un drama mucho mayor que afecta especialmente a los jóvenes y no tan jóvenes que aún no se han emancipado o que quieren formar una familia.

Entre las causas, el fuerte aumento de la población que no se ha visto acompañado del mismo ritmo en la producción de viviendas; el aumento de la demanda por parte de compradores extranjeros —miles de ellos no residentes— con más presupuesto que los españoles; y el consiguiente aumento de los precios por el desequilibrio entre oferta y demanda, muy por encima del aumento de los salarios, que cada vez menos alcanzan a pagar no ya una hipoteca, sino un simple alquiler.

Un drama que sobrevuelan los buitres, aunque no sean fondos, cuya intervención especulativa agrava la situación. No todos los carroñeros van con corbata, los hay en todos los niveles, también en los pisos 'patera'. Donde hay necesidad siempre hay alguien haciendo negocio.

  • Manifestación en Madrid contra los desahucios. 

Ante la parálisis de la política, la sociedad se apaña como puede a base de más pisos compartidos, más familias cuyo hogar es una habitación alquilada, más hacinamiento y más chabolas en las ciudades, la imagen del naufragio.

La única medida que se me ocurre, y no es baladí, es que las administraciones se pongan de acuerdo para actuar todas juntas y rápido. Sobre todo, rápido. No lo harán.

Están en lo contrario, en ir a la suya, sin coordinación, y en poner palos en las ruedas de las políticas de los de enfrente, no vaya a ser que les salga bien y puedan presumir de ello. Vienen elecciones y esto no se resuelve antes de un año, así que la prioridad de los políticos va a ser convencer a los votantes de que la culpa es del otro. Hasta que esto estalle.

 

PS: El otro día inauguró Ascires su hospital en València y al acto no acudió nadie de la Conselleria de Sanidad. Marciano Gómez sabrá por qué no quería una foto con los Saus. El motivo oficial es que a la misma hora presentaban en Castellón el macroproyecto de nuevo Hospital General, pero esa coincidencia no puede ser casual. Lo cierto es que la presencia de un representante de la Generalitat en el evento de Ascires estaba más que justificada, teniendo en cuenta que el hospital de la antigua Eresa lo hemos pagado entre todos.

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