Opinión

Opinión

El eurocristiano tibio

La libertad religiosa en Israel e Irán

"En el denostado Israel impera un nivel de libertad religiosa comparable al de las democracias europeas mientras que la situación es ligeramente diferente en Irán"

Publicado: 05/04/2026 · 06:00
Actualizado: 05/04/2026 · 06:00
  • El jefe de la Iglesia Católica en Jerusalén, el cardinal Pierbattista Pizzaballa.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

En plena guerra en Oriente Medio, un inesperado incidente ha puesto de manifiesto la dimensión religiosa de ese conflicto. No en vano, Jerusalén es una ciudad sagrada para las tres religiones abrahámicas. Citadas por orden de aparición en escena, la judaica, la cristiana y la islámica. Conviene informar a los no versados en la Biblia que el primer domingo de su Semana Santa los católicos celebran la triunfal entrada en Jerusalén de Jesús de Nazaret. Considerado el Mesías, alias el Cristo, llegó a lomos de un pollino, como estaba profetizado. Puesto que los jerosolimitanos le dieron la bienvenida ondeando palmas y ramas de olivo, esa fiesta es conocida como el “Domingo de Ramos”.

Este año la policía israelí impidió al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal católico italiano Pierbattista Pizzaballa, acceder a la Iglesia del Santo Sepulcro para oficiar la habitual Misa de Ramos, una costumbre multicentenaria. En efecto, el 29 de marzo, cuando se encaminaba hacia el templo acompañado por Francesco Ielpo, custodio de los Santos Lugares, fue invitado a regresar por motivos de seguridad. De inmediato lo denunció como un grave precedente y una vulneración de la libertad de culto. A esa denuncia se sumaron diversos dirigentes internacionales. El canciller italiano, Antonio Tajani, lo consideró inaceptable y convocó al embajador de Israel para pedirle explicaciones. La primera ministra, Giorgia Meloni, declaró que era una ofensa para todos los amantes de la libertad, no solo para los creyentes. Corrigiendo el rumbo, el primer ministro israelí Netanyahu, le concedió al patriarca la libertad de acceder a la iglesia sin limitaciones. Y el presidente de Israel, Isaac Herzog, se disculpó personalmente.

Gallardamente, también el presidente del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, condenó el incidente como un ataque injustificado a la libertad religiosa. En cambio, su ministro de Asuntos Exteriores, el señor Albares, no convocó al embajador de Israel por el sencillo motivo de que no existe. En efecto, desde hace tiempo España e Israel carecen de sus respectivos embajadores, llevando las relaciones unos encargados de negocios. Y, como era de esperar, el encargado de Israel fue convocado por Albares para reprocharle lo sucedido y exigir que no se repitiese. Hasta ahí todo dentro de lo comprensible.

Menos comprensible es que ni Sánchez, ni Albares hayan convocado al embajador de Irán para interesarse por la libertad religiosa en su país. Y podrían haberlo hecho porque, a diferencia del caso de Israel, España mantiene plenas relaciones diplomáticas con Irán. Como esa omisión de nuestro Gobierno ha dificultado al respetable comparar el estado de la libertad religiosa en Israel e Irán, me veo abocado a facilitar esa información. Y el resultado es sorprendente.

 

Uno se pregunta cómo es que esos campeones de la libertad religiosa que son nuestros gobernantes sanchistas no han pedido al embajador de Irán, un chiita convencido, que levanten el cerco a las otras religiones"

 

En el denostado Israel impera un nivel de libertad religiosa comparable al de las democracias europeas. En tiempos de paz, todas las religiones allí presentes, lo que incluye las tres abrahámicas, pueden llevar a cabo sus cultos públicamente sin restricciones. En particular, los cristianos pueden evangelizar y obtener conversiones sin ninguna represalia. Tampoco la apostasía está prohibida, pudiendo cada uno entrar y salir de cualquier religión como le dé la gana. Por supuesto, el agnosticismo y el ateísmo están permitidos. En tiempos de guerra, como los actuales, se han establecido algunas restricciones respecto del número de ciudadanos que pueden reunirse en público. Pero esas restricciones no afectan solo a las reuniones religiosas, judaicos incluidos, sino a todo tipo de reuniones.

La situación es ligeramente diferente en Irán. Para empezar, es un Estado confesional, siendo la única religión oficial la versión chiita del islamismo. De hecho, los ayatolás, que combinan poderes políticos con poderes religiosos, juegan un papel central en la dirección del país. En ese contexto, las otras religiones que no estén directamente prohibidas solo pueden realizar actos de culto de forma “discreta”, una condición difícilmente distinguible a hacerlo de forma privada. Ese es el caso del catolicismo. Por supuesto, tienen prohibido evangelizar a musulmanes, estando severamente castigadas tanto las conversiones como las apostasías. Usar de forma humorística, o de casi cualquier otra forma, los nombres de Mahoma o Alá, e incluso ciertos símbolos religiosos islámicos, te conduce a prisión. Y reza para que el castigo no vaya a más.

A la vista de las diferencias entre esos dos países, uno se pregunta cómo es que esos campeones de la libertad religiosa que son nuestros gobernantes sanchistas no han pedido al embajador de Irán, un chiita convencido, que levanten el cerco a las otras religiones y, en particular, a la católica. ¿No se les ha ocurrido solicitar amablemente a los ayatolás que permitan las conversiones y las apostasías e implanten la libertad de reunión y expresión religiosa? ¡Es que no me lo explico! Reaccionan como si les hubiese picado una avispa ante la reversible restricción de desplazamiento al cardenal católico en Israel y no gastan ni una gota de saliva en pedir libertad religiosa para los católicos en Irán. ¿No será que les importa un bledo la libertad religiosa y todo se limita a que le tienen un poco de manía a los israelíes y simpatizan un poquito con los iraníes? Prometo que publicaré un Tibio de retractación si próximamente veo al presidente Sánchez pedir libertad religiosa en todos los países islámicos o, al menos, en Irán. Prometido.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

Trabajar cuando el margen se estrecha
El regreso silencioso del riesgo