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Tribuna libre

La revolución cotidiana

"El desafío hoy no es solo recordar de dónde viene el 8M, sino preguntarnos hacia dónde va"

Publicado: 08/03/2026 ·06:00
Actualizado: 08/03/2026 · 06:00
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El 8 de Marzo no es una fecha conmemorativa más en el calendario, es una grieta en el tiempo que sería deseable y justo no tener que reseñarla. Es un día que interrumpe la rutina y obliga a mirar aquello que, durante siglos, fue naturalizado como paisaje. El Día Internacional de la Mujer no nació como una celebración simbólica ni como una jornada de flores. Surgió de la incomodidad, del conflicto y de la exigencia de justicia. Recordarlo es, quizá, el primer gesto para escribir algo distinto sobre esta fecha.

A menudo repetimos los mismos hitos históricos: las huelgas obreras de principios del siglo XX, la oficialización por parte de la Organización de las Naciones Unidas en 1975.

Son datos necesarios, pero no suficientes. El desafío hoy no es solo recordar de dónde viene el 8M, sino preguntarnos hacia dónde va.

¿Qué significa ser mujer en 2026? ¿Qué tensiones nuevas atraviesan la conversación feminista? ¿Qué silencios aún persisten? ¿Cuándo los hombres decidirán su implicación total?

 

Los derechos no se expanden de manera lineal, sino que avanzan, retroceden y se transforman según el contexto político, económico, religioso y tecnológico"

 

Una forma original de abordar el 8 de Marzo es entenderlo como un laboratorio social anual. Cada año, ese día funciona como un termómetro cultural: revela avances y resistencias, consensos y fracturas. En algunas ciudades del mundo, la marea violeta llena las calles, en otras ciudades del mundo, la fecha pasa casi desapercibida. Esa desigualdad no es anecdótica: muestra que los derechos no se expanden de manera lineal, sino que avanzan, retroceden y se transforman según el contexto político, económico, religioso y tecnológico.

Y aquí aparece la revolución digital. El feminismo del siglo XXI no se organiza en asambleas físicas, sino en redes sociales, foros y plataformas globales. Movimientos como Me Too demostraron que un hashtag puede desencadenar conversaciones planetarias y modificar estructuras de poder. Sin embargo, el entorno digital también reproduce violencias: acoso en línea, desinformación, discursos de odio. El 8 de Marzo contemporáneo no puede pensarse sin esta doble cara de la tecnología.

El 8M actual es más complejo porque reconoce que la igualdad no es un punto de partida común, sino un horizonte al que se llega desde trayectorias muy distintas.

 

El cambio semántico no es superficial, transforma imaginarios"

 

También resulta interesante analizar el lenguaje que rodea esta fecha. Y las palabras importan. Pasamos de hablar de “sexo débil” a “empoderamiento” de “ayuda” a “derechos”. El cambio semántico no es superficial, transforma imaginarios. Cuando en los discursos públicos se menciona la “brecha salarial” o la “corresponsabilidad en los cuidados”, se está introduciendo una mirada estructural. Ya no se trata de historias individuales de superación, sino de sistemas que deben reformarse..

Pero quizás la pregunta más incomoda es esta: ¿Qué hacemos el 9 de Marzo? El riesgo de las fechas conmemorativas es convertir la lucha en ritual. Publicaciones en redes sociales, campañas institucionales, actos escolares…..y luego, silencio.

Las cifras sobre violencia de género, violencia vicaria, desigualdad económica y representación política no cambian por una jornada simbólica. Cambian con políticas sostenidas, educación en igualdad y transformaciones culturales profundas.

 

Conviene desplazar el foco del homenaje a la escucha. Más que celebrar a mujeres excepcionales -que las hay y muchas-, el Dia Internacional de la Mujer puede convertirse en un espacio para escuchar historias cotidianas"


 

Hay, además, un elemento generacional que aporta novedad al debate. Las adolescentes de hoy crecen con referentes femeninos en el deporte, la ciencia, la política, nacidos en la constancia ,el esfuerzo y la creencia que ese es el camino que quieren. Y conscientes que se enfrentan a presiones inéditas: estándares de belleza amplificados por filtros digitales, exposición constante en las redes, precariedad laboral en economías inestables. El 8M es, para ellas, tanto herencia como reinvención.

En este sentido, conviene desplazar el foco del homenaje “a la “escucha”. Más que celebrar a mujeres excepcionales -que las hay y muchas-, el Dia Internacional de la Mujer puede convertirse en un espacio para escuchar historias cotidianas: la trabajadora que sostiene un hogar, la científica que investiga en silencio, la agricultora que preserva saberes de generaciones, la cuidadora a la cual pocos cuidan y miles de casos y situaciones que nos dejan un agridulce al pensarlos.

En relación con el mundo de los cuidados, cabe una mirada y el vínculo con la “economía del cuidado”.

Durante décadas, las tareas domésticas y de cuidado fueron invisibles en las estadísticas oficiales. Sin embargo, sostienen el funcionamiento de cualquier sociedad. Reconocer su valor no es un gesto romántico, es político. Implica redistribuir responsabilidades y recursos.

Finalmente, escribir hoy sobre el Día de la Mujer exige evitar el tono complaciente. No se trata de afirmar que “ya hemos avanzado mucho” ni de caer en el derrotismo absoluto. La realidad es ambivalente, existen más leyes de protección, mayor conciencia social y más presencia femenina en espacios de poder. Pero también persisten violencia, desigualdades y resistencias organizadas contra derechos conquistados.

Tal vez la originalidad no esté en describir un dato desconocido, sino en cambiar la pregunta. En lugar de “¿qué significa el 8 de Marzo para la mujeres? Podríamos preguntarnos: ¿qué revela el 8 de Marzo sobre nuestra sociedad?

El 8 de Marzo es un espejo. Cada año nos devuelve una imagen distinta de quiénes somos y de quienes queremos ser. Sí logramos mirarnos sin complacencia, el Día Internacional de la Mujer seguirá siendo lo que fue en su origen: Una invitación a transformar el mundo, no solo a describirlo.

 

Soledad Díaz

Hotelera

Miembro de la Mesa del Turismo de España

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