El problema de la política de propaganda y no de gestión se hace muy evidente cuando tienes que atender una catástrofe como la Dana o apagar incendios como el de Madrid, se pone en evidencia que proclamas como “acabar con los chiringuitos” para finiquitar la Unidad Valenciana de Emergencias sin mayor explicación, o destinar dinero a los toros en lugar de a mejorar la respuesta a las emergencias o la prevención de incendios, que ha sufrido un enorme recorte, tiene serias consecuencias.
Mientras no suceden catástrofes, salir en los medios hablando desde la política contra los propios servicios públicos, se ve que da sus frutos. Pero de repente la gente mira al cielo esperando hidroaviones y quiere contar con bomberos suficientes, con medios y formación adecuada que apaguen el fuego cuanto antes. Ahí el dinero público destinado a los toros ya no parece tan divertido.
Como tampoco lo son las partidas agradecidas con la Federación Española de Fútbol que tuvo el detalle de regalarle la entrada a la final del mundial al President Pérez Llorca, mientras se asfixia a entidades sociales y sindicatos, que defienden los intereses de la mayoría.
Pero en esta etapa política, en la que las consignas son diarias, rápidas y muchas veces con poca reflexión detrás, alimentadas por la inmediatez de las redes sociales, que promueven contenido político sencillo e impactante, especialmente buscando la confrontación en lugar de explicar propuestas o soluciones a los problemas de la gente; algunos abandonan la gestión, a pesar de ostentar gobierno, y se sumergen en la pobre dialéctica.
Ahora mismo, mientras padecemos una ola de calor detrás de otra, con un mar Mediterráneo a temperaturas nunca vistas y se suceden los incendios de enorme gravedad, el gran debate político lo están centrando VOX y PP en sus estrategias para intentar dejar fuera del Estado de bienestar a las personas migrantes carentes de recursos. Cuanto más pobre, menos bienvenidos son para dichas fuerzas políticas.
Porque de todo lo que podemos necesitar los valencianos o nos puede preocupar, para ellos lo importante es que cale el mensaje de que los negros pobres que vengan a esta Comunidad no van a acceder a las ayudas sociales previstas para los más necesitados.
¿En qué va a cambiar esto tu calidad de vida? En absolutamente nada de nada. Para empezar, seguirás padeciendo este calor extremo consecuencia de negar la necesidad de llevar a cabo políticas de prevención y adaptación al cambio climático. Y en cuanto a las ayudas sociales, tampoco antes podían acceder, simplemente ahora si tú acabas de llegar de otro país tampoco podrás acceder, aunque lo necesites y tengas DNI español. Es el precio del mensaje.
Negar el origen antropogénico del cambio climático es otro de los mensajes que utilizan estas fuerzas políticas con un claro objetivo: no adoptar medidas, seguir construyendo, donde hay huerta poner asfalto, donde puedes hacer una avenida de árboles que pasen coches, y cero sacrificios de los poderosos en pro de nuestra supervivencia. Saben para quien gobierna y no es para la mayoría.
La mayor responsabilidad de un gobierno es la gestión de los servicios públicos. En estos tres años de gobierno del PP no han hecho más que empeorar, junto con cambios normativos de desprotección y desregulación, pretendiendo contentar a quienes ostentan grandes intereses económicos.
Pretender ahora culpar de la mala gestión al pobre inmigrante que llega aquí con el objetivo de labrarse un futuro, mientras quien debe gestionar está a otras cosas o representando intereses ajenos al bien común, no es más que un mensaje de odio que pretende desviar la atención sobre los verdaderos responsables a quienes hay que exigir que cumplan con sus obligaciones.
Tampoco es de recibo apelar a la falta de recursos para garantizar el buen funcionamiento de los servicios públicos, por quienes se vanaglorian de haber reducido los impuestos especialmente a las rentas más altas. Sirva a modo de ejemplo la triste respuesta de la consellera de Educación ante un profesorado que demanda mayor inversión en medios para mejorar la educación pública, cerrando la puerta desde el principio. Sólo una huelga indefinida de larga duración, con el enorme sacrificio personal que supone, logró que al menos se sentara a hablar. Se puso así en evidencia el nivel de interés del Consell en escuchar las reivindicaciones de los empleados públicos que defienden los servicios públicos.
Los mensajes antipolítica, engañosos o racistas no mejoran la vida de la gente. Los servicios públicos de calidad sí. En estos tiempos en los que los efectos del cambio climático son tan evidentes, optar por gestores negacionistas de palabra y acto puede resultar extremadamente peligroso.
Ya hemos visto en pandemia, Dana, incendios… que contar con unos servicios públicos fuertes es el mejor modo de responder. Esto es, gestión, gestión y gestión.