El edificio que albergó las instalaciones de Hacienda reaparece en prensa por ser objeto de alguna ocurrencia que, en definitiva, venga a darle una utilidad que redunde en beneficio de la colectividad. Ocurrencia por ocurrencia, entiendo que la que presento en estas líneas tiene su justificación.
Me atrevo a recordar que la sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Valencia, ubicada en el Palacio de Pineda, sufrió el envite de una Consellería de Vivienda y, agotado aquel proyecto por su misma inoperancia, ha pasado a ser sede de los servicios sociales. Este proceso de asentamiento de más y más administración, unido a la gestión de una Rectora de la UIMP carente de proyecto y al "estar" de un director de la sede valenciana caracterizado por el disfrute del cargo de la forma más inoperante, han dado de sí no sólo la deslocalización de la sede valenciana de UIMP, sino un silencio casi absoluto de su programación. Y todo ello a pesar de lo mucho que hemos aprendido en esas aulas en otros tiempos y de las elogiosas páginas de prensa que esta sede podría aportar.
Un nuevo Rector de la UIMP y un nuevo Director de la sede valenciana de la UIMP han decidido acometer la recuperación de la programación de la sede ubicada en Valencia. Y vinculada a esta recuperación viene la búsqueda y reinstalación de la sede. Lo único que le pido a estos responsables municipales es que consideren la adecuación e instalación de la sede de la UIMP en el antiguo edificio de Hacienda. Su ubicación es un factor decisivo para el futuro de actividades que supongo estarán asociadas a los ciudadanos en general.
Verdad es que si el Ayuntamiento de Santander ha cedido el Palacio de la Magdalena para la sede de la UIMP, también el Ayuntamiento de Valencia y la Diputación de Valencia podrían colaborar activamente en esta recuperación buscando el aprovechamiento de este edificio. Organizaciones y asociaciones vinculadas con la creación cultural también podrían tener en este edificio su sede, que bien podría convertirse en un verdadero contenedor cultural con uso de servicios comunes necesarios para la docencia y la actividad profesional vinculada con la producción cultural. Creo que hay sitio para todos y que el estudio de esta ocurrencia bien merecería la atención de nuestro Ayuntamiento y nuestra Diputación. Sólo hace falta que se preste atención al tema y que se realicen los estudios pertinentes para discernir si cabe o no esta posibilidad. En realidad, la producción cultural vinculada a las distintas asociaciones y la docencia generada por la UIMP se merecen una pausada atención y un diligente análisis. No lo olviden: "la cultura importa".