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POLÍTICOS AL HABLA

Prioridad de los servicios públicos

Publicado: 03/06/2026 · 06:00
Actualizado: 03/06/2026 · 06:00
  • El síndic de Vox, José María Llanos, y el president Juanfran Pérez Llorca.
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Nos atacan donde más nos duele para quitarnos lo que más nos importa. Las cantinelas de la derecha retumban en tertulias y bares: consiguen imponer sus mensajes. “Que si la prioridad nacional, el infierno fiscal, el negacionismo climático porque siempre hizo calor…”

Y detrás de todo ello no hay mayor objetivo que cambiar el modelo de servicios sociales, sanidad y educación pública de nuestra democracia para favorecer el negocio privado y continuar desprotegiendo el territorio sin límites a las ansias especulativas.

Ofrecen argumentarios para que aquellos que más ganan sientan como justo contribuir con menos, y todo ello con razonamientos tan peregrinos como afirmar que no hacen uso de la sanidad pública pues tienen seguro privado o de la educación pública dado que sus hijos, si los tienen, van a los colegios privados. 

Todo ello sin preguntarse ¿acaso no te beneficia vivir en una sociedad sin analfabetismo donde el sistema no deja a nadie atrás y cualquier persona puede llegar a estudiar una carrera? ¿acaso tu negocio no se beneficia de que haya suficientes personas con titulaciones para ser contratadas? ¿acaso no te beneficias de que el nivel de profesionalidad e investigación de la sanidad pública sea tan elevado que arrastre a la privada a un alto nivel de exigencia?

En definitiva, nos beneficiamos todos como sociedad, en conjunto, de un Estado de bienestar que lucha por no dejar a nadie ni fuera ni atrás. Y para ello recaudar impuestos es importante.

Ello nos permite tener índices de delincuencia e inseguridad ciudadana de los más bajos de Europa. Porque el sistema de bienestar sencillamente funciona. Y por esto las familias sudamericanas de alto poder adquisitivo envían a sus hijos a estudiar a España (ese supuesto estado social-comunista), porque el sistema funciona y ello les da seguridad.

La última moda de la ultraderecha supuestamente patriótica es hablar de la “prioridad nacional”, y en tono irónico una se pregunta si será por el turismo descontrolado.

Sin embargo, cuando esa gente te habla de prioridad nacional nada tiene que ver con estos visitantes de piel blanquecina que disfrutan de lo que la ciudad ofrece. Quieren que solo mires con recelo hacia la gente que es aún más pobre que tú, más humilde y que, por no tener, no tiene ni papeles para trabajar.

Porque no quieren que luches por tus derechos, no quieren que pidas normas para controlar el turismo, para hacer frente al precio de la vivienda o de la cesta de la compra, pues ello afectaría a los especuladores. Los que votan en contra de la subida del salario mínimo interprofesional no quieren que te movilices por un incremento salarial acorde a la subida real del coste de la vida.

Quieren que a ti te parezca bien que ellos paguen menos impuestos, a pesar de ganar más dinero que nunca. Y para ello, has de creer que el problema o tu enemigo es la gente pobre que viene aquí a intentar salir de la absoluta pobreza. Has de creer que la solución es recortar los servicios públicos, porque cualquiera puede acceder a ellos, para después esforzarte en pagar un seguro o un colegio privados. Has de creer que negar los papeles para trabajar o negar una atención médica a una persona que lo necesita es algo humanamente correcto y ético. Para ello se necesita expandir mentiras y fabricar odio. Y en eso están. 

Pero el objetivo final que tiene un discurso de reducción de impuestos (siempre a los más ricos) junto a la supuesta prioridad nacional no es otro que acabar quitándote también a ti esos servicios públicos que tanto bienestar nos reportan al conjunto como sociedad. 

Los servicios públicos son imprescindibles, pero en manos privadas son negocios millonarios. La gestión privada sea a través de conciertos educativos o sanitarios, de seguros privados o de pagos al contado es un espacio de negocio muy suculento, pero mucho más cuando quien gestiona los servicios públicos se empeña en que no funcionen con el objetivo de alimentar la parte privada del negocio.

Proteger lo público y reivindicar su funcionamiento, como está haciendo la comunidad educativa en pie de guerra, con inmenso sacrificio, en defensa de la educación pública, que es la que nos representa como sociedad, la que nos permite avanzar, es digno de agradecimiento. 

Esta huelga educativa pasará a la historia, por el alto nivel de compromiso de los docentes con la calidad de la enseñanza y con la escuela pública, y por la soberbia y torpeza de los dirigentes de la Conselleria de Educación: en un momento en el que se pretende imponer el individualismo, los docentes han salido a la calle a luchar por lo colectivo. ¡Gracias!
 

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