Rearme de Europa, oportunidad de negocio.

Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA
Publicado: 11/07/2026 · 06:00
Actualizado: 11/07/2026 · 06:00
  • Las fuerzas respaldadas por Arabia Saudí custodian el aeropuerto de Riyan tras la retirada de los combatientes del Consejo de Transición del Sur en Mukalla, capital de la provincia de Hadramut, Yemen
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Mucho se ha escrito de la Cumbre de la OTAN en Ankara (Turquía), de estos días 7 y 8 de julio pasados, implicaciones sobre los diferentes pulsos geopolíticos mundiales existentes, enfados entre Donald J. Trump (como no) y sus aliados, señalamientos a los morosos del grupo, como no a España (Trump no lo puede evitar) aunque finalmente nos ha redimido diciendo lo generosa que era, tambien feos desplantes, mucho bufón y pelota de por medio en el grupo, que no sabía ni estar en orden para posar en la foto, etcétera, etcétera, etcétera, todo ello más propio de un patio de colegio que de un club de líderes serios y gobiernos previsibles.

Por otra parte, la previsible escandalera que sigue a Trump, y que era de prever ha sido menor de lo esperado. No sé si por un cansancio del personaje, que me recordaba al Conde de Romanones con aquel “menuda tropa”; o porque los asistentes han entendido como posicionarse, como actuar frente a Trump, que vino para certificar el acta de fallecimiento de un Orden Mundial llamado Globalización, y que está dejando muchos daños colaterales. 

Por eso esas promesas de una nueva OTAN 3.0, no han ocupado todos los titulares de prensa que se esperaba, y en la declaración se ha mantenido el mantra del artículo 5 y la defensa colectiva, el vínculo transatlántico, el apoyo a Ucrania y la condena a Rusia, y por supuesto esa adicción de los responsables públicos actuales al gasto (aunque en este caso gran parte sea inversión), al déficit y a la deuda, pues se han comprometido 50.000 millones de dólares en inversiones militares más para este año (además de los 139.000 millones de dólares que el año pasado aumentamos ya), más una ayuda a Ucrania de la OTAN para este año y el que viene por un total de 140.000 millones de dólares, además de los 90.000 millones de euros para este año comprometidos por la UE en diciembre pasado y que Víctor Orbán se resistía a aprobar; y que como pueden calcular por la desorbitante cifra que resulta, después para pagarlos (usted y sus nietos) le dirán que han vivido por encima de sus posibilidades.

Por eso otra vez ha sido la economía el eje central, en este remedo de la guerra fría; donde estos porcentajes al alza, y cifras astronómicas, serán más y más impuestos; y ojo que esos déficits y sus deudas a lo largo de la Historia han puesto fin a tantos y tantos imperios y civilizaciones, que nos puede pasar hoy a Occidente en esta época de cambios y de crisis.

Pero ya saben que toda crisis, todo cambio supone una oportunidad para los más avispados y preparados. Porque un 5% del PIB de la Europa integrada en la OTAN es nada más y nada menos que, como mínimo (según la estadística usada), la cifra astronómica de 1,25 billones de dólares. Pero no se crean todo lo que oigan, ese 5% se divide en dos partidas según los acuerdos alcanzados en la Cumbre de La Haya del 2025; un 3,5% dedicado directamente al esfuerzo militar e inversiones en nuevos sistemas de armas; y un 1,5% que correspondería a inversiones en infraestructuras y obra civil. Este desglose tiene mucha importancia, y como ven demasiada demagogia pacifista de por medio.

Para el caso de España, esto supondría aproximadamente unos 100.000 millones de dólares, de los cuales 70.000 irían directamente al esfuerzo militar y los otros 30.000 a infraestructuras y obras civiles estratégicas, como ven todo un conjunto de posibilidades.

En el supuesto de obra civil estratégica, el 1,5 % del PIB, se podría aprovechar, para tantas infraestructuras, como el Corredor del Mediterráneo y su conexión con el eje Peninsular, o la mejora intermodal del puerto de Valencia, o la mejora del Hospital Militar de Mislata-Quart de Poblet (ahora en uso cedido a la GVA), o la mejora de la V-30 que conecta el puerto con la Base de Uso Logístico de Paterna, etcétera, y así para el resto del territorio autonómico y nacional.

Respecto al reparto de esas decenas de miles de millones de euros en la adquisición y desarrollo de sistemas de combate, cada vez más de doble uso es una oportunidad de negocio. Por eso en toda España se ha puesto en marcha multitud de iniciativas tecnológicas e industriales dentro de cada ecosistema autonómico. Desde Galicia, Vascongadas, Santander, Asturias, Aragón, Extremadura, Andalucía, comunidad autónoma Catalana, o Castilla La Mancha donde Pepe Bono supo desarrollar todo un ecosistema aeroespacial en Albacete, prácticamente en todas las autonomías, existen clúster, hubs, etcétera, a modo de polos de desarrollo de finales del siglo pasado, y por supuesto Madrid con todo un sin fin de industria, tecnología y administraciones públicas. Y por fin, nunca es tarde si la dicha es buena, la Comunidad Valenciana, que propio de nuestra idiosincrasia ha eclosionado en este ecosistema industrial-tecnológico de seguridad y defensa, con múltiples iniciativas.

Porque si algo tiene nuestra Comunitat es la iniciativa de sus gentes, y el gran impulso del asociacionismo, y esto se tenía que notar también en sectores estratégicos de seguridad y defensa. Aunque ya existían algunas iniciativas aeroespaciales como Valspace (Consorcio Espacial Valenciano), entre otras, ha sido este año 2026 el inicio de una proliferación de grupos y asociaciones entorno a la industria estratégica de seguridad y defensa, maremágnum de siglas, como dice la compañera Elisabeth Rodriguez en este VP.

Ha surgido el Hub Defensa CV, con los clústeres como AVIA (automoción y movilidad), Espai Aero CV (clúster aeroespacial valenciano) y el Clúster Digital de la CV; como no el proyecto APOLO liderado por S2grupo con José Rosell al frente. Pero también la red REDIT de Defensa, con institutos tecnológicos de la Comunitat Valenciana, o la Comisión de Seguridad y Defensa de la confederación empresarial C. Valenciana (CEV); y seguro que me dejare alguna iniciativa, porque desde las universidades también hay foros e institutos al respecto, desde una perspectiva más holísticas como el IEEI de la UCV.

Para poner orden, y sobre todo realizar la oportuna labor catalizadora, hace unos días que la Generalitat Valenciana presentó su Alianza Valenciana por la Defensa y la Seguridad, GVA; de la que se espera identifique las áreas de desarrollo, según las necesidades y capacidades estratégicas y operativas exigidas. Algunas de estas necesidades se pueden entresacar incluso de la misma declaración de la OTAN en Ankara. 

Porque, según lo manifestado, en la cumbre se requieren “activos cibernéticos”, muy bien desarrollados, trabajados y protegidos en el antes citado proyecto APOLO, dado que el ciberespacio es la base, son los cimientos, de la infraestructura digital de cualquier sistema de seguridad y defensa. También habla de los “activos espaciales”, el llamado cuarto dominio, el Space Command de los USA, es fundamental para las comunicaciones, para la inteligencia y los sistemas de prevención e interceptación de amenazas cinéticas o no, satelitales o misilísticas; aquí con la empresa ilicitana de PLD Space y sus cohetes Miura tenemos un auténtico referente. También se pide desarrollo en tecnología anti misiles de defensa aérea, y como no de drones; piensen que el único país en guerra en Europa para sostener el frente de operaciones más o menos estable, va a llegar a producir unos 5 millones de drones este año, si, si, lo han leído bien unos 15.000 drones al día. Por lo que ven no hace falta una mega empresa para desarrollar sistemas de armas, con una impresora 3D y equipos y conocimientos electrónicos básicos, se puede empezar a crear los soldados cibernéticos que combaten, en lo que algunos llaman, dentro de las operaciones en el este europeo, el frente robótico; aunque también, si hace falta, tenemos grandes industrias metalúrgicas y de locomoción como Don Hierro de José Rosello, o Stadler Valencia.

Y lo que requerirá, entre otras cosas, esa Alianza Valenciana por la Defensa y la Seguridad, GVA, para realizar su trabajo catalizador, es estar en contacto directo con los usuarios de todos esos sistemas tecnológicos e industriales, ya sean, militares, marineros, pilotos, guardias civiles, policías, bomberos, informáticos, etcétera, creando espacios y entornos colaborativos y de transferencias de conocimientos. Porque, además, tenemos la suerte de contar en nuestro territorio con centros públicos lideres, como el Cuartel General de la OTAN en Valencia-Bétera (CGTAD), o Centros Internacionales como el de la ONU en Quart-Manises, expertos en resolución de Crisis y Emergencias y en este ámbito de la Seguridad y Defensa, o el Mando de Operaciones Especiales de Alicante, o los únicos Regimientos de NBQ, de Inteligencia o de Operaciones de Información de España, o el centro logístico de Emergencias de la Cruz Roja en Cabanes, Castellón, etcétera.

Como ven todo un desafío, toda una oportunidad de inversión para nuestro tejido empresarial, y para ese nuevo proyecto de la Alianza Valenciana por la Defensa y la Seguridad, GVA , por el bien de nuestra economía, de nuestras empresas, y nuestros cotizantes, que redundará seguro en el mantenimiento y sostenibilidad de nuestro Estado del Bienestar.
 

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