Una reflexión sobre la conveniencia de adaptar la denominación de la Facultat d'Economia a la realidad académica, empresarial e internacional de nuestro tiempo.
Las denominaciones institucionales no son una cuestión menor. Constituyen un elemento central de identidad, comunicación y posicionamiento estratégico. No es casual que instituciones de referencia mundial hayan construido parte de su reputación alrededor de nombres cuidadosamente definidos, como la London School of Economics, la Harvard Business School o la MIT Sloan School of Management. Los nombres no solo identifican organizaciones; también comunican qué hacen, qué representan y cómo desean ser percibidas.
Por ello, en un momento en el que las universidades compiten intensamente por atraer talento, reforzar su visibilidad y estrechar sus vínculos con la sociedad y el tejido productivo, resulta oportuno reflexionar sobre si la denominación actual de la Facultat d'Economia refleja adecuadamente la realidad académica del centro.
Según los datos disponibles en el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT), cerca del 90% de los centros públicos españoles equivalentes incorporan referencias explícitas a la empresa, las ciencias empresariales o la dirección de empresas en su denominación oficial. Los casos restantes suelen integrarse en estructuras académicas más amplias vinculadas a las Ciencias Sociales y Jurídicas o a otras combinaciones disciplinares. En este contexto, la Facultat d'Economia de la Universitat de València constituye una singularidad dentro del sistema universitario español.
Sin embargo, nuestra facultad es hoy mucho más que Economía. En ella se desarrollan actividades docentes, investigadoras y de transferencia vinculadas a la dirección y organización de empresas, la comercialización e investigación de mercados, la contabilidad, las finanzas, la innovación, el emprendimiento o los negocios internacionales. La denominación actual visibiliza solo una parte de esta realidad.
Tampoco estaríamos ante una ruptura con la tradición universitaria. Desde los años setenta, la mayoría de universidades españolas integraron las antiguas enseñanzas de comercio y estudios empresariales en estructuras académicas comunes, dando lugar a denominaciones como Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales. Esta evolución respondía al reconocimiento de la complementariedad entre el análisis económico y la gestión de organizaciones. La propia historia de la Facultat d'Economia refleja este proceso de convergencia, culminado con la integración de la antigua Escuela Universitaria de Estudios Empresariales en el año 2000, un recorrido que puede consultarse en la sección "Un poco de historia" de la web de la facultad.
Del mismo modo, en el ámbito internacional predominan denominaciones que buscan reflejar de forma explícita el perfil académico de cada institución. En Europa son frecuentes fórmulas como Faculty of Economics and Business o School of Economics and Management, mientras que en Estados Unidos predominan denominaciones como Business School o School of Management. En China, por su parte, existe una mayor diversidad de modelos, observándose facultades denominadas Faculty of Economics, School of Management o Faculty of Economics and Management, en función del peso relativo de las distintas disciplinas en su oferta académica. En todos los casos, la denominación suele utilizarse como un instrumento para comunicar de forma clara el ámbito de especialización y la identidad institucional del centro.
La cuestión también tiene una dimensión estratégica. Los principales rankings internacionales evalúan conjuntamente ámbitos como Economics, Business, Management, Finance o Accounting. Buena parte del prestigio alcanzado por la Universitat de València en estos rankings (en el de Shangái estamos en el rango 201-300 y somos la 2ª española) se sustenta precisamente en la contribución combinada de disciplinas económicas y empresariales. Una denominación como Facultat d'Economia i Empresa (o similar) reflejaría mejor esa realidad.

- Imagen retocada con Inteligencia artificial.
- Foto: F. P.
Además, en una época marcada por la inteligencia artificial, los motores de búsqueda y la competencia global por atraer talento, los nombres adquieren una importancia creciente como herramientas de comunicación y posicionamiento institucional. Incorporar explícitamente el término Empresa facilitaría la identificación inmediata del centro por parte de estudiantes, empresas, empleadores y socios internacionales, proyectando una imagen más coherente con la diversidad de actividades docentes, investigadoras y de transferencia que desarrolla. No son infrecuentes las dudas de estudiantes potenciales o agentes externos acerca de si titulaciones como ADE, Marketing o determinadas especializaciones empresariales forman parte de la oferta de la Facultat d'Economia. Estas situaciones evidencian ciertas limitaciones comunicativas de la denominación actual y refuerzan la conveniencia de abrir una reflexión sobre su posible actualización.
En definitiva, el debate no consiste en cuestionar el papel central de la Economía, uno de los pilares históricos e intelectuales de nuestra facultad. La cuestión es otra: si el nombre actual refleja adecuadamente quiénes somos hoy y quiénes queremos ser mañana.
Porque si hoy se crease una nueva facultad que impartiera Economía, ADE, Finanzas, Marketing, Negocios Internacionales y Emprendimiento, ¿alguien la llamaría simplemente Facultat d'Economia?
Francisco Puig Blanco es catedrático de Organización de Empresas de la Universitat de València