Perecía imposible hacerlo peor

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EL BILLETE
Publicado: 08/11/2026 · 06:00
Actualizado: 08/11/2026 · 06:00
  • Peter Lim, en una visita a las obras del Nou Mestalla.
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Las inacabables obras del nuevo estadio del Valencia CF son la historia de un despropósito que, a punto de cumplirse 20 años desde que empezaron, ha generado todo tipo de burlas y anécdotas.

Contaba un testigo que, cuando Felipe VI saludó a Peter Lim antes de la final de Copa de 2019, le felicitó porque en un viaje a València había pasado por delante del esqueleto del nuevo estadio y se adivinaba grandioso. Nadie le aclaró que las obras llevaban diez años paradas.

La idea del nuevo estadio era en sí misma un sinsentido. Concebido en la era del pelotazo inmobiliario por un capricho de Rita Barberá, los delirios de grandeza del presidente y constructor Juan Soler y la proverbial indolencia del valencianismo, el proyecto arrancó sin ninguna ilusión por parte de los socios del club, que no queríamos ni queremos marcharnos del viejo Mestalla.

El centenario estadio, venerado internacionalmente por aficionados y jugadores, santuario para generaciones de valencianistas, va a ser demolido sin piedad para construir siete torres de viviendas de lujo, un pelotazo en el límite de la legalidad generosamente facilitado por los regidores que nos gobiernan, los de antes y los de ahora.

En el anterior proceso de venta de la parcela del viejo Mestalla, un despacho de arquitectos de Madrid respaldado por un fondo americano proyectó una reparcelación que salvaba la mítica fachada de la avenida de Suecia, pero como sería menos rentable, ni siquiera se preservará ese espacio cargado de memoria colectiva. Nos quedarán las fotos.

  • Fachada principal del campo de Mestalla.

El Valencia CF empezó las obras del nuevo estadio en 2007 y las paró en 2009 durante 16 años. En el ínterin, Peter Lim compró el club, Mestalla cumplió 100 años y nuestros gobernantes retorcieron las normas todo lo que pudieron para convencer al magnate singapurense de que dejara de tomarles el pelo.

Pero no es ese el único desatino de nuestros servidores públicos, que han demostrado que, por muy mal que lo hicieran Soler, Soriano y Lim, que han necesitado 20 años para construir el coliseo, la gestión pública aún podía ser peor.

Resulta que el Consistorio acordó en 2005 ceder al Valencia CF una enorme parcela municipal en Benicalap para el nuevo estadio. Lo hacía mediante una permuta de terrenos en la que el club le cedía, a cambio del terreno para el estadio, una treintena de pequeños solares repartidos por diferentes barrios: doce en Beniferri, ocho en Camí Real, seis en Malilla, cuatro en Fuente de San Luis y dos en Ciudad del Artista Fallero. La permuta se firmó en marzo de 2015, fecha en la que el Valencia CF inscribió el solar de Benicalap a su nombre.

Con lo difícil que es encontrar suelo disponible para construir en València —lo dicen los promotores—, treinta y pico solares son oro puro. ¿Qué ha hecho con ellos el Consistorio en todos estos años? ¿Urbanizarlos? ¿Construir en los que estaban urbanizados? ¿Destinarlos a vivienda social, con la falta que hace? ¿Multarse a sí mismo por incumplir el deber de edificar?

Nada. La respuesta es que no ha hecho absolutamente nada. Ni siquiera los ha inscrito a su nombre en el Registro de la Propiedad, que es lo primero que hace cualquier persona cuando compra un inmueble.

  • En la parte inferior, zona de Malilla con terrenos permutados por el Valencia CF.

Como denunció Marea Valencianista, es decir, Miguel Zorío, y ha confirmado el concejal de Patrimonio, Juanma Badenas, los 32 solares siguen figurando en el Registro de la Propiedad a nombre del Valencia CF, que obviamente no los tiene contabilizados en su balance porque los permutó en 2015.

Uno se pregunta a qué se han dedicado durante todos estos años los concejales de Patrimonio del PP, del PSPV, de Compromís y nuevamente del PP, hasta llegar al actual, de Vox, que ya no es de Vox porque lo han expulsado. ¿Nadie en el gobierno municipal, o en la oposición de turno, se planteaba qué se iba a hacer con esas parcelas permutadas de las que hablaban los medios de comunicación?

¿No han tenido la inquietud los ediles de Urbanismo de buscarlas en el inventario y de dar la voz de alarma al ver que no aparecían por ningún sitio? ¿Le ha estado pasando la Concejalía de Hacienda durante diez años los recibos del IBI al Valencia CF, que figura como propietario? ¿Las ha pagado el club? ¿Ha alegado que ya no es el propietario y nadie se ha enterado?

Y tras la incompetencia de los políticos, la de los funcionarios. ¿Quién, entre los más de 5.000 que tiene el Ayuntamiento, es el responsable de inscribir sus bienes en el Registro y por qué no lo hizo con esas parcelas?

Dice Badenas que ya se ha puesto a la faena de inscribir las parcelas en el Registro y darlas de alta en el inventario municipal, pero que es un proceso que llevará tiempo. Más tiempo, después de once años y medio. 

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