Ser española

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Publicado: 13/10/2026 · 06:00
Actualizado: 13/10/2026 · 06:00
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Como cada 12 de octubre, celebramos la Fiesta Nacional. Y entre banderas, desfiles y discursos solemnes, me parecía un buen día para lanzar una pregunta sencilla: ¿qué significa ser española?

No creo que haya una única forma de serlo. Ni que nadie pueda repartir certificados de españolidad. Se puede querer profundamente a España desde identidades, ideas, acentos y lugares muy diferentes.

Pedro Sánchez lo ha expresado hoy de una manera que comparto: «Hay muchas formas de vivir esta España nuestra, porque somos muy distintos y eso está bien». Y ha añadido algo aún más importante: «Lo que nos une no es pensar todos igual», sino aquello que hemos sido capaces de construir juntos.

Ahí está una parte esencial de nuestra identidad. Porque ¿qué hay más español que ser solidario? ¿Qué hay más español que defender una sanidad pública que atienda a cualquiera cuando enferma, tenga el dinero que tenga?

¿Qué hay más español que una educación pública que permita a un niño o una niña llegar tan lejos como quiera sin importar la cuenta corriente de sus padres?

¿Qué hay más español que proteger a quien pierde su empleo, garantizar una pensión digna después de toda una vida trabajando o cuidar a nuestros mayores cuando más nos necesitan?

Ser española también es eso.

Es entender que una patria no es solamente un territorio. Son las personas que viven en él. Y que querer a tu país significa querer que esas personas vivan mejor.

Hace apenas tres días celebrábamos también nuestro 9 d’Octubre. Y yo no necesito elegir entre sentirme valenciana y sentirme española. Al contrario. Soy española desde mi manera de ser valenciana.

Diana Morant lo expresó ese día mirando precisamente a la calle: a los jóvenes que reclaman una vivienda; a las familias, profesores, niños y niñas que defienden la educación pública; a los trabajadores que reclaman salarios y pensiones dignas; a las mujeres y al colectivo LGTBI que exigen igualdad; y a las víctimas de la DANA y a quienes las acompañaron con dolor, rabia y dignidad.

Eso también es ser valenciano.

Y ser el primer valenciano, aquel que representa al resto, no consiste únicamente en pronunciar un discurso cada 9 d’Octubre. Consiste en hacerse cargo de los problemas de los valencianos y las valencianas los otros 364 días del año.

Por eso resultó tan decepcionante escuchar a Pérez Llorca convertir su primer discurso del 9 d’Octubre en un ejercicio de palabras grandes y responsabilidades ajenas. Gobernar es justamente lo contrario de echar balones fuera. Gobernar es asumir responsabilidades sobre nuestros hospitales, nuestros colegios, nuestra vivienda o nuestros servicios públicos.

 

Y existe además una paradoja difícil de explicar. Quien ocupa la Presidencia de la Generalitat ni siquiera ha sido capaz de obtener todavía la confianza inequívoca de la dirección nacional de su propio partido para ser su candidato en las próximas elecciones autonómicas.

 

El PP valenciano lleva demasiado tiempo mirando hacia Madrid para saber quién será su futuro. Dudas, nombres, movimientos internos y decisiones pendientes de Génova. Se puede resumir de una manera muy sencilla: lo que Feijóo no quiera para su PP, que no lo quiera para los valencianos y las valencianas.

La Comunitat Valenciana merece un proyecto propio, estabilidad, ambición y liderazgo. No ser la sala de espera de las decisiones de Génova.

Pero este 12 de octubre tiene para mí también otra dimensión.

En los últimos tiempos he tenido la oportunidad de acercarme más a nuestras Fuerzas Armadas, conocer mejor su trabajo, hablar con quienes las integran y comprender desde más cerca una institución que muchas veces observamos únicamente durante el desfile del Día de la Fiesta Nacional.

Y ese acercamiento me confirma que las Fuerzas Armadas no son de derechas ni de izquierdas. Son de los españoles y de las españolas. Son una institución constitucional, profesional y políticamente neutral, al servicio de nuestro país y de todos los ciudadanos y cuidadanas, piensen como piensen y voten a quien voten.

Su misión es protegernos y defender nuestra seguridad y nuestra libertad. Y en un mundo cada vez más incierto, la defensa también significa algo fundamental: disuadir para no tener que combatir. Tener capacidad para defenderse es precisamente una manera de evitar que otros decidan atacarte.

Pero nuestras Fuerzas Armadas también las hemos visto allí donde España las ha necesitado. En emergencias, catástrofes y misiones internacionales. Y los valencianos sabemos muy bien lo que significa ver llegar a hombres y mujeres uniformados cuando una tragedia golpea nuestras casas y nuestras vidas.

Quizá también tengamos que recuperar esa normalidad: entender que defender unos servicios públicos fuertes y valorar a nuestras Fuerzas Armadas no son ideas incompatibles. Ambas cosas forman parte de un Estado democrático que protege a sus compatriotas.

Porque el patriotismo consiste en proteger. No solo proteger nuestras fronteras y nuestra seguridad, sino también proteger nuestros derechos y libertades. Proteger a quien enferma. A quien necesita cuidados. A quien quiere estudiar. A quien trabaja. A quien envejece. A quien necesita una vivienda para construir su vida.

Pedro Sánchez ha dicho hoy que «llevamos nuestros derechos por bandera». Me gusta esa idea porque nos recuerda que detrás de una bandera debe haber siempre personas.

Yo quiero a España desde mi tierra, desde la Comunitat Valenciana. Desde nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra historia y nuestra forma mediterránea de mirar la vida. Sin tener que renunciar a ninguna de mis identidades para abrazar la otra.

Soy valenciana y a su vez española. Y no necesito gritar ninguna de las dos cosas para sentirlas profundamente. Porque ser española, para mí, significa pertenecer a un país diverso que ha decidido construir derechos juntos, defenderlos juntos y cuidarse cuando las cosas vienen mal.

Y quizá eso sea lo más hermoso que podemos celebrar cada 12 de octubre: una España en la que cabemos todos y todas y que merece la pena seguir construyendo de manera conjunta.

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