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Valencia, Cap i Casal… también en Fallas

Publicado: 16/03/2026 ·06:00
Actualizado: 16/03/2026 · 06:00
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Valencia vive estos días el momento más intenso del año. La ciudad se transforma, las calles se llenan de música, pólvora, arte y convivencia, y miles de valencianos y visitantes comparten una celebración que forma parte de nuestra identidad más profunda.

Las Fallas son mucho más que una fiesta. Son una forma de entender la vida, de encontrarnos como comunidad y de proyectar al mundo quiénes somos. 

Vecinos de todas las edades trabajan durante todo el año para levantar monumentos que son arte efímero, crítica social y expresión colectiva de una cultura viva. 

Ese valor cultural es reconocido también fuera. Este año las Fallas han sido distinguidas como Mejor Fiesta Nacional en los Spain Travel Awards 2025, un reconocimiento que llega cuando se cumplen diez años de su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Un galardón que confirma lo que los valencianos sabemos desde hace siglos: que nuestras fiestas son una de las expresiones culturales más potentes y singulares del mundo.

Pero las Fallas no son solo tradición. También son economía, empleo y proyección internacional. Durante estos días Valencia recibe a cientos de miles de visitantes procedentes principalmente del resto de España y de países europeos como Francia, Italia, Alemania o Reino Unido, atraídos por una celebración que no se parece a ninguna otra en el mundo.

La ciudad alcanza niveles de ocupación hotelera cercanos al 80% y el impacto económico de las fiestas se estima en torno a 700 millones de euros, beneficiando a hoteles, restaurantes, comercio local, transporte, cultura o pirotecnia.

Unas fiestas de esta magnitud requieren planificación, responsabilidad y gestión. Y ahí es donde se demuestra la diferencia entre quienes entienden las instituciones como una herramienta al servicio de los ciudadanos y quienes las utilizan únicamente para el ruido político.

Por eso, el Ayuntamiento ha desplegado este año el mayor dispositivo de seguridad de los últimos años: 3.899 agentes de la policía local, un 32,3 % más que en 2023, un refuerzo imprescindible para garantizar que se pueda disfrutar con tranquilidad.

En esta línea, se han ampliado las vías de evacuación para la mascletà en la plaza del Ayuntamiento, se han actualizado los protocolos de emergencia y se ha reforzado la protección de espacios patrimoniales tan emblemáticos como la iglesia de Sant Nicolau o las Torres de Quart.

Porque organizar unas fiestas como las Fallas exige algo más que polémicas digitales. Exige rigor y respeto hacia quienes están sobre el terreno garantizando la seguridad de vecinos y visitantes.

Celebrar nuestras tradiciones no está reñido con hacerlo con responsabilidad. Ese espíritu guía las campañas impulsadas este año para mejorar la convivencia durante las fiestas. Iniciativas como “No explotes las Fallas. Aquí no”, impulsada por el Ayuntamiento junto al Colectivo Convivir Russafa, buscan compatibilizar el uso tradicional de la pirotecnia con la seguridad en calles con gran afluencia de público. 

También se ha reforzado la gestión de residuos en los casales falleros con campañas para fomentar el reciclaje y la limpieza de las calles tras los actos festivos. En estos días en los que la ciudad multiplica su actividad social y económica, la colaboración del mundo fallero es clave para mantener Valencia limpia y ordenada.

En cuanto al transporte público, fundamental en estas fechas, tendrá un servicio 24 horas a través de la EMT del 15 al 19 de marzo y 3 millones de plazas disponibles, ofreciendo un refuerzo histórico. 

Todas estas acciones forman parte de una visión clara de ciudad que la alcaldesa María José Catalá ha resumido en el nuevo lema institucional presentado recientemente: “Valencia, Cap i Casal”.

Es toda una declaración de identidad. “Cap” significa liderazgo y “Casal” significa hogar. Valencia es ambas cosas: capital que lidera y ciudad que acoge. Una ciudad orgullosa de su historia, de su patrimonio y de sus tradiciones, pero también ambiciosa en su proyecto de futuro.

Las Fallas representan precisamente ese equilibrio. Son memoria y creatividad, raíces y modernidad, identidad local y proyección internacional.

Durante esta semana fallera, millones de miradas se posan sobre nuestra ciudad. Y lo que ven es una Valencia vibrante, orgullosa de su cultura y capaz de organizar una de las grandes fiestas del mundo con seguridad, respeto y convivencia.

Mientras en otros lugares se alimenta la división, aquí seguimos demostrando que la política también puede servir para gestionar con responsabilidad y cuidar lo que nos une.

Porque las Fallas no solo celebran nuestra historia. Representan la mejor versión de Valencia: una ciudad orgullosa de su identidad, unida en torno a sus tradiciones y abierta al mundo.  

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