ELCHE. Una conversación entre dos personas científicas sobre el Parkinson derivó en muchas preguntas hasta formar parte, hoy, de un proyecto empresarial. ¿Por qué no intentar detectar antes una enfermedad que, cuando presenta sus síntomas motores más reconocibles, lleva años desarrollándose? De ahí parte Kilikia, la startup impulsada por los doctores en Neurociencias Ani Gasparyan y Álvaro Morcuende desde el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (PCUMH) en Elche. La compañía trabaja en el desarrollo de un kit de detección temprana del Parkinson a partir de un análisis de sangre. La propuesta pasa por identificar una serie de biomarcadores y trasladarlos a un dispositivo que pueda utilizarse en consulta, incluida Atención Primaria, como una herramienta de cribado y apoyo a la derivación del paciente.
El proyecto ha pasado durante los últimos dos años de las conversaciones entre investigadores a un punto serio de desarrollo. Kilikia participó en la Maratón de Creación de Start-ups del Parque Científico de la UMH, donde recibió varios premios, y muy recientemente, según explica Gasparyan, ha dado otro paso con la constitución de la sociedad limitada. Ahora caminan hacia la validación de los biomarcadores, el estudio de patentabilidad, el desarrollo del dispositivo y la búsqueda de financiación. Gasparyan, que también es profesora de Farmacia en la UMH, habla con Alicante Plaza sobre el origen de Kilikia, el salto desde el laboratorio al emprendimiento y sus próximos planes y objetivos. La meta es que un paciente pueda encontrar algún día este sistema en su centro de salud, de forma temprana.
Kilikia nace de su experiencia como profesionales que investigan en neurociencias. ¿Cómo surge la idea de convertir esa investigación en una empresa?
Surgió hablando un día entre compañeros científicos. Los dos fundadores somos neurocientíficos y estábamos hablando del Parkinson. Después de darle muchas vueltas apareció una pregunta: ¿cómo es posible que todavía no seamos capaces de identificar la enfermedad antes? Y la idea surgió ahí. ¿Por qué no lo intentamos? Sabíamos que había una necesidad clínica y que no había nada que cubriera exactamente eso, así que pensamos en lanzarnos y ver si éramos capaces de llegar. De aquello hace unos dos o tres años. A partir de entonces también ha habido que prepararse para el emprendimiento científico y aprender cómo funciona este ecosistema. Yo soy consciente de que soy científica, no emprendedora. Me di cuenta de que había muchas cosas que tenía que aprender. En ese proceso coincidí con Javier Sancho en uno de los eventos y me animó a participar en la Maratón de Creación de Start-ups.
¿Y qué ocurrió cuando una científica entra en un programa pensado precisamente para convertir una idea en una empresa?
Me apunté el año pasado y he aprendido muchísimo a lo largo de todo el año. También hemos trabajado muchísimo. El apoyo del Parque Científico de la UMH ha sido muy grande en todo momento. Por ejemplo, con la Maratón. Cuando llegó el jurado final no esperaba ganar. Ves los proyectos de otros compañeros y piensas que son proyectos muy interesantes. Cuando me enteré de que habíamos ganado no me lo creía. Al final, los premios económicos y el apoyo que recibes también te hacen pensar que estás en el buen camino. Y hay otra cosa. Piensas que lo que estás haciendo puede tener impacto en las personas y ves que la gente también lo percibe. Pero ahora empieza la siguiente parte. Todo lo anterior ha sido el preámbulo; ahora comienza el camino. Esta misma semana ya nos hemos constituido como sociedad limitada.
Tenemos los siguientes hitos fijados, desde validar los biomarcadores, ampliar las muestras y buscar financiación. En esta etapa el apoyo del Parque Científico de la UMH es todavía más importante porque te van enseñando de forma activa. El emprendimiento es un camino muy solitario, aunque tengas apoyo.
El centro del proyecto es un kit de detección temprana del Parkinson mediante sangre. ¿Cómo quieren que funcione?
La idea es trabajar con un grupo de biomarcadores en sangre y crear un kit de diagnóstico que pueda estar en las consultas. Pensamos en unos discos desechables en los que se introduciría la sangre del paciente. Ese disco pasaría por un lector y habría un software que ofrecería los resultados en función de esos biomarcadores. Lo que queremos es que pueda indicar un riesgo bajo, medio o alto de Parkinson. Para atención primaria creemos que es importante porque, según el resultado, se puede determinar una mayor o menor urgencia para derivar al paciente al neurólogo. Sería una especie de árbol de decisiones que ayude a decidir por qué rama se deriva. También tendría utilidad para el neurólogo clínico, porque podría disponer en ese momento de otra información para valorar si se trata de Parkinson o no y ayudar en el diagnóstico diferencial.

- La fundadora de Kilikia, Ani Gasparyan. -
- Foto: PLAZA
Hablan de detectar señales años antes de que aparezcan los síntomas motores que habitualmente se asocian al Parkinson. ¿Qué están buscando exactamente?
Hemos identificado marcadores a partir de distintas bases de datos y de estudios. Ahora disponemos de muestras de inclusión y exclusión para poder trabajar con las de Parkinson y validar esos biomarcadores. Y, paralelamente, hay que desarrollar el dispositivo. Hay estudios observacionales que muestran que hasta diez o quince años antes de los síntomas motores pueden aparecer cuestiones como ansiedad, síntomas emocionales o problemas gastrointestinales. Ahí es donde atención primaria puede tener un papel importante. Hay un rango de edad y una serie de señales que un clínico puede observar y, si dispone de más información, puede valorar al paciente. La idea es poder tomar medidas y actuar antes.
Quieren que el dispositivo pueda llegar a Atención Primaria. ¿Cómo imaginan ese uso cotidiano?
La Atención Primaria es importante porque muchas de esas señales aparecen antes de los síntomas motores. Imagina una persona que acude de forma recurrente con determinados problemas gastrointestinales, emocionales o de otro tipo. Si el médico dispone de una herramienta que pueda aportar información sobre el riesgo, puede decidir qué hacer a continuación. El objetivo sería que el resultado ayudara a establecer ese nivel de riesgo y, a partir de ahí, decidir si hay que derivar al paciente al especialista y con qué prioridad. No se trata solo de llegar al neurólogo, sino de ayudar a construir ese recorrido desde la primera consulta.
¿En qué punto está Kilikia ahora y qué pasos vienen inmediatamente después?
Ahora tenemos que conseguir financiación pública y privada. Si hay alguien interesado, estamos encantados de reunirnos. Tenemos también que realizar el estudio de patentabilidad y validar los resultados clínicos. La validación de los biomarcadores es uno de los primeros hitos porque necesitamos comprobar que los resultados que hemos obtenido se mantienen. A partir de ahí podremos seguir avanzando con el dispositivo.
Un desarrollo sanitario exige recursos. ¿Cuánto dinero calculan que necesitarán en esta primera etapa?
En general, de aquí a un año calculamos que necesitaremos cerca de 100.000 euros. Aproximadamente, una cuarta parte de ese dinero iría a validar los biomarcadores. Si cumplimos ese hito, después necesitaremos una cantidad mayor de financiación. También hay que cubrir los gastos de la empresa y los desembolsos que implica todo el proceso. Por eso estamos planteando una combinación de financiación pública y privada.
¿Cómo se planifica una empresa como esta cuando buena parte de los plazos depende precisamente de conseguir esa financiación?
Siempre tenemos que hablar de calendarios aproximados. Hay pasos que dependen de cosas que nosotros no controlamos. Si solicitas financiación pública y no te la conceden, por ejemplo, el plazo cambia. Tenemos una idea de lo que queremos hacer durante 2026 y 2027. La intención es conseguir financiación privada que permita cubrir 2027 hasta que tengamos la resolución de la financiación pública. Pero hay que ser conscientes de que los tiempos pueden cambiar precisamente por esos factores.
¿Y cuál es la meta que se han marcado a largo plazo? ¿Dónde les gustaría ver Kilikia?
El objetivo sería que, en siete o diez años, una persona pueda ir a su centro de salud y que allí puedan disponer de nuestro kit. Soy consciente de que queda camino.