Graduado en Ingeniería Informática y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de las Palmas, Carlos Santana Vega (Gran Canaria, 1992) creó en 2017 un canal de YouTube que bautizó como DotCSV -un juego de palabras con sus iniciales- con una declaración de intenciones que aún figura en su perfil: “divulgación sobre Inteligencia Artificial para que entiendas cómo funciona la próxima revolución industrial”. Con un máster en Ciencia de Datos por la Universidad de Helsinki, hoy es profesor y creador de contenidos, pero ante todo es conocido por su faceta divulgadora, con más de 900.000 seguidores en su canal. Cuando aún no existía ChatGPT, hace cinco años, fue el primer invitado de Cuidado con las macros ocultas, el podcast de Cuatroochenta. El pasado 16 de septiembre participó junto a Genís Roca y Cristina Bescós en una grabación con público de un nuevo episodio del podcast en el Paranimf de la Universitat Jaume I, para celebrar el 15 aniversario de la tecnológica castellonense. Aprovechamos la ocasión para hablar con él.
¿Por qué lo llaman inteligencia artificial cuando muchos quieren decir Machine Learning? ¿O ya se ha quedado antigua la pregunta?
- La verdad, ya el término Machine Learning (ML) se queda como algo muy arcaico del pasado, como quien dice Big Data, que sonaba a futuro y ahora suena a 2016. A ver, el concepto de Inteligencia Artificial (IA) nace casi a la par que de de computación. En ese sentido, la IA es hcasi un término paraguas que recoge toda aquella capacidad de una máquina de poder hacer algo que nosotros asociamos como inteligente. Luego eso se diferencia de lo que es el ML, que es un subcampo de la IA: cuando conseguimos que las máquinas adquieran la capacidad de aprender. Eso es lo que cambia un poco la tónica: antes, el humano se sentaba y pensaba sobre cuál es la lógica que hace que podamos reconocer una cara. Y lo programaba exactamente. Y en cambio el ML aprende cuáles son los patrones que hacen que una cara sea una cara. Eso permite que la máquina aprenda desde cero, dándole datos, a resolver problemas. Entonces, en ese germen de la idea del ML -que también históricamente tiene bastantes décadas- también surge el concepto de deep learning, el uso de redes neuronales para hacer ML, y este deep learning trae la revolución que nos lleva a esta revolución de la IA. Y tomando la parte por el todo, a la revolución del deep learning le llamamos la revolución de la IA.
- ¿Qué balance harías de cómo está gestionando nuestra inteligencia natural el fenómeno de la IA?
- A ver, yo creo que el ser humano es impresionante en muchas cosas, pero no creo que lo seamos en nuestra capacidad de predecir el futuro. Somos bastante limitados. Pero somos en cambio bastante buenos adaptándonos a lo nuevo. Y rápidamente convertimos la novedad en cotidianidad. Creo que la gente no percibe tanto cómo está siendo esta evolución y hacia dónde nos va a llevar: viendo el ritmo de progreso de los años anteriores, vemos que si lo extrapolas a los próximos años, sabes que el mundo va a cambiar muchísimo y no parece que estemos realmente preocupados. Hay muchos titulares y mucho debate pero no tomamos medidas reales ante lo que pueda pasar. Y sin embargo hemos asumido con mucha normalidad todo lo que ya ha pasado, como que una máquina pueda hablar como nosotros. Esto ya es nuestro día a día, por nuestra capacidad de adaptación. Y vivimos en esa paradoja, entre vivir en el presente, en lo que sería un futuro de ciencia ficción y no saber extrapolar hacia dónde vamos.
- ¿Nos puede fallar la digestión de este proceso? Porque las realidades se nos plantean antes de poder imaginarlas y no entendemos cómo se han producido. Y eso puede hacer que perdamos capacidad de entender cómo funciona todo esto.
- Totalmente. Y además empatizo mucho con el público que no es cercano a la IA: yo desde el mundo de la divulgación estoy empachado de actualidad, porque cada día es una revolución. No quiero restarle importancia, el ritmo es frenético, es muy rápido. Es muy difícil estar siguiendo esta actualidad y es normal que desde fuera veas trenes pasando, pero no sepas realmente cómo capturar toda esta novedad. Y eso en una sociedad en la que estamos sobrestimulados de información y de novedades: normal que nuestra percepción de las cosas sea la de que somos llevados por un torrente de actualidad.
- ¿Y hasta qué punto te sientes seguro de saber distinguir o de tener la sensación de estar distinguiendo el grano y la paja, en el campo de la IA? Los fuegos artificiales y lo que realmente tiene importancia.
- Desde la experiencia como divulgador y con el background técnico de saber de IA, lo que me da confianza es sentir que tengo un criterio y una forma de entender lo que pasa, que me permite ir entendiendo cómo va evolucionando todo. ¿Cómo sabes que una IA ha aprendido bien? Pues vas dándole problemas y verificando. Pues yo hago lo mismo, haciendo predicciones. Parto de cómo está la industria y me digo "en tres años debería estar pasando esto, esto y esto". Y la mayoría de predicciones se han ido verificando como ciertas y donde me he equivocado es en las fechas: es casi siempre antes de lo que yo esperaba.

- El divulgador cuenta con más de 900.000 suscriptores en su canal de YouTube.
- Hace unos días, a cuenta de las noticias sobre enjambres de agentes de IA amenazando con aniquilar a la Humanidad, se ha hablado del uso de ese miedo por parte de los actores actuales como barrera de entrada para que no entren otros nuevos en el mercado. ¿Hay que entender también de economía, para seguir este tema?
- Claro, sí. Cuando yo empecé, lo único que tenía que saber yo era de ML y ya está. ¿Y ahora que parece ser? Pues saber de política, de matemáticas, de geopolítica, de todo tipo. Casi nos estamos convirtiendo en todólogos, los expertos en IA. Pero es cierto que ha crecido tanto la bestia que ya empieza a tocar muchas esferas de la sociedad en muchas dimensiones. En ese sentido, como todo en la vida, no es ni una cosa ni la otra, sino que muchas veces puede ser todo a la vez. Es decir, actualmente los riesgos que los investigadores de dentro de estas empresas están denunciando que existen, pues existen; son riesgos reales y hay mucha documentación. Y eso no quita que en estas empresas simultáneamente haya una cúpula directiva que digan vale, tenemos un caldo de cultivo en el que nuestros trabajadores nos dicen que se plantan, no quieren seguir alimentando a la bestia, y esto nos puede perjudicar. Entonces, entre las opciones puede estar la de fomentar una captura regulatoria, que nos viene bien. Y cerramos el mercado y tenemos una oportunidad de quedarnos nosotros con todo el pastel. Pero que eso no nos quite el foco de que lo otro también es real. A lo mejor, mientras discutimos si el meteorito favorece a unos u otros, el meteorito acaba viniendo.
- Pero en un mundo como el actual, con modelos distintos en la UE, EEUU o China, ¿no conduce cualquier esfuerzo regulatorio a la melancolía?
- Sí, sí. Por eso creo que también Darío Amodei [CEO de Anthropic], en esa carta suya que se ha hecho tan viral, apelaba a que todos los países democráticos nos unamos en una regulación coordinada para que tenga sentido esta apuesta. Y no solo los países democráticos sino también de alguna forma poner en juego a los regímenes autoritarios como China, que también tiene un avance en IA que es preocupante. Entonces, sí: hay que hay que coordinarse porque el riesgo está ahí.
- La gente está viendo cómo se incorpora la IA a sus vidas sin ser muy consciente de ello. Y también se habla mucho del impacto en las grandes corporaciones, pero ¿cómo aterrizamos esta revolución en la pyme local?
- Si yo estuviera operando dentro de una pyme, buscaría aprovecharme de todo el valor que estamos recibiendo ahora de los modelos open source. O sea, por suerte no estamos viviendo en un escenario en el que solo contamos con modelos super valiosos pero que son de empresas privadas que pueden fijar sus precios. También tenemos modelos abiertos que podemos integrar en nuestras organizaciones y podemos empezar a utilizar, además a diferentes niveles de escala. No es un tema de barreras de costes, sino que si quieres usar un modelo pequeño puedes utilizarlo. La estrategia que seguiría sería empezar a analizar la operativa de mi empresa y ver dónde estos modelos pueden empezar a darme un valor que sea realista. Y luego, si quiero sumarme a esta revolución de la IA, pensar qué sectores puedo yo empezar a ser disruptivo con la IA, que eso tiene mucho sentido hacerlo desde una clave territorial. Tiene sentido pensar, en la Comunidad Valenciana, qué sectores aquí pueden beneficiarse de que alguien empiece a utilizar IA, y no pensar en el último gran modelo, sino pensar mejor en qué proceso puedo automatizar con cualquiera de los modelos que vienen saliendo desde 2014 en adelante. Ahí hay mucho valor todavía que no se ha explotado porque como todos los titulares que escuchamos de la IA son tan grandilocuentes, queremos hacer cosas grandilocuentes. Y el valor realmente está oculto en esas pequeñas cosas donde creo que las pymes tienen un encaje muy interesante.
- En la personalización y en adaptarlo a mi sector y mis objetivos corporativos, ¿no?
- Sí, exacto.
- Y si ese valor oculto es muy grande en el sector privado, también lo será en el público.
- Sí, sí. A ver, en el sector público sabemos que con una entrada de modelos de IA que automaticen y agilicen todo, ahí hay un valor social ahí incalculable. Creo que todo el mundo, aunque nos pongan los riesgos de la IA, todos firmaríamos si nos agilizasen un poco los trámites. Sería una revolución interesante que de repente decidiéramos ya desmontar un poco todo este estado digital tan lento y que lo asociamos con burocracia, lentitud, cosas que no funcionan, cosas que son anacrónicas.
- ¿Y en el ámbito de la formación? ¿Hay cosas que puede hacer la IA por la Universidad, por la FP... sin que eso le lleve a adaptarse tanto al mercado laboral que resulte contraproducente, porque el mercado al final va más rápido?
Speaker 2: Sí, yo creo que tiene mucho sentido mantener la equidistancia entre sector privado y universidad que hemos tenido históricamente. Pero eso no es incompatible con decir que la IA puede entrar de una forma al sector privado y amoldarla de otra forma a la educación pública. La educación pública tiene un reto enorme que ya venía teniendo de antes, pero que ahora se incentiva con la IA: es su rigidez a la hora de plantearle a los alumnos un programa formativo que esté actualizado. Según en qué carreras, en un mundo en que los tiempos donde el mundo va cambiando cada dos o tres meses, los planes de estudios se están quedando muy obsoletos. Y además también hay profesores que se quedan obsoletos en sus formas de enseñar, en su pedagogía, en sus materiales, en todo. Y cuando sabemos que los alumnos están apoyándose en la IA si no para estudiar, Para resolver directamente cualquier reto que les pongan por delante. Esa es otra de las cosas que creo que habría que desmontar y repensar de nuevo desde cero. Porque ahora lo que la IA nos aporta es un potenciador, en cualquier campo. Para potenciar nuestras habilidades, nuestras capacidades de aprender y de hacer. Entonces, yo creo que deberíamos de empezar a orientar al alumno hacia retos mayores. Si antes en la carrera me ponían un ejercicio y yo tenía que programar a mano, sabiendo que ahora voy a usar la IA, hay que poner un reto muy superior, que vaya a la escala de lo que la IA ha potenciado mis habilidades. eso me va a dar unos resultados más acordes incluso a lo que profesionalmente se me va a pedir, porque al final el mercado se va a adaptar a que la gente use ese tipo de herramientas. Todo eso es lo que en teoría debería estar sucediendo, pero todavía no sucede porque los ritmos de la Universidad son mucho más lentos.
- ¿Y los ritmos de las personas? ¿Existe suficiente motivación por parte de la gente para entender esto y aplicarlo a su mundo? ¿O hay todavía demasiado respeto por la aceleración que ha tomado todo y hay quien está a la espera de que todo se resitúe todo un poco antes de trabajar con la IA?
- Puede ser, mira. Hay un mensaje que practico mucho frente al alarmismo o a la presión que se mete a la gente por intereses comerciales, frente a esa idea de que te puedes quedar atrás: la realidad, no es así. Quien no se subió a la IA en 2023 y se sube en 2026 no ha perdido nada, porque realmente la IA va evolucionando para volverse cada vez más sencilla. Todo lo que aprendiste en 2023 te ha venido bien como acompañamiento durante estos años, pero no pasa nada, te puedes integrar ahora. Ahí yo creo que la gente puede tomárselo o puede integrar la IA según cómo lo necesite. No tienes que usarla para ser más productivo si no quieres ser más productivo, pero seguramente vas a encontrar un encaje en ciertas tareas que no te apetece hacer -y que puede agilizarte la IA- y hay otras tareas que prefieres seguir haciendo a la forma tradicional. A lo mejor a mí me encanta escribir y escribir genera una emoción en mí, una fricción, un aprendizaje, un crecimiento personal que no quiero abandonar. Pues eso lo puedes mantener. Pero hay que entender eso, que la IA nos da un extra de productividad, que debemos de empezar a aprovechar en nuestro día a día para liberarnos de aquellas cosas que realmente no queremos hacer.
Quien no se subió a la IA en 2023 y se sube en 2026 no ha perdido nada
- Al final se trata de encontrar el foco de cada cual, en qué puede aprovecharlo cada uno. Recuerdo haberte leído esta idea de la IA como asistente personal, que te puede ayudar a hacer más cosas o a o hacerlas mejor. ¿Cómo lo haces tú? ¿Cómo la has integrado en un día normal tuyo?
- A mí me pasa que en mi vida personal soy un poco desastre [ríe], y tengo como este tipo de forma de trabajar muy del artesano, más que del que intenta estandarizar todo y automatizar. Me gusta ser muy artesano de lo que hago, por ejemplo, para producir videos no tengo un estándar típico de patrón de vídeo que yo pudiera convertir en código a un algoritmo y que le dé un botón y me lo haga. Tampoco querría que fuera así, porque me gusta sentarme y pensar y trabajar los videos y tal. Pero dentro de esa exigencia de trabajo, sí es cierto que antes dedicaba mucho tiempo a muchas cosas. Pues a lo mejor, si pienso que quiero hacer una animación concreta que me va a llevar cuatro horas para diez segundos de vídeo, pues con la IA sí lo puedo hacer. Entonces ahí sí me apoyo mucho en la IA, como de usar y tirar. Lo veo como un potenciador de mi creatividad. Y luego en otras tareas, por ejemplo, la tengo como asistente para consultar información, conectado a mis correos, a mis cuentas bancarias... para hacer consultivo. Y le pregunto a ChatGPT, y también le pregunto dónde tengo que ir mañana... y aparte en paralelo tengo también contratada a una persona humana, porque a veces necesito no solo la inmediatez de las respuestas, sino también la seguridad de que es correcta [ríe]. Entonces, todavía a día de hoy es como prefiero tener una persona que además cumple otros roles que son importantes y que la IA todavía no puede sustituir. Pero sería un poco eso.
- ¿Cuál dirías que ha sido tu mayor salto dentro de tu aprendizaje para hacer un prompt?
- Pues fíjate, cuando surgen los modelos del lenguaje empieza el concepto del prompt engineer. Toda la gente empieza a sacarte cursos PDF de plantillas y tal. Y en mi caos vital, nunca, nunca quise automatizar eso, porque al final soy muy consciente de cómo funciona la tecnología y sé que dentro de tres o cuatro meses GPT 3.5 se convierte en GPT cuatro. Y cuando un modelo cambia, muchos de esos prompts que tú has testeado fallan. Y a menos que te armes un sistema riguroso de evaluación donde para ciertas tareas diga vale, estos siguen funcionando. Lo que pasa con mucha gente es que siguen arrastrando de forma legacy prompts y skills y cosas que quedan anticuadas. Y a mí me gusta trabajar mucho con los modelos puros. No le pongo ni personalización ni nada. Quiero testar cómo la compañía te da el modelo porque así puedo trabajar más cercano a eso. Entonces... todo este circunloquio es para decirte que no... que improviso prompts muy tontos [ríe]. O sea, simplemente no cometas errores y ya está.

- Santana considera que las pymes pueden aprovechar la IA para mejorar sus negocios.
- Como divulgador, ¿cuál dirías que es la mayor dificultad para trasladarle a la gente todo este mundo, todos los cambios que se suceden? ¿Es la selección de temas, el profundizar en determinados asuntos en los que te gustaría llegar más lejos y no tienes todavía la información, las herramientas...?
- Fíjate, la selección de temas, no. Porque ahí entra en juego lo que te decía antes de mi criterio y sé moverme bastante bien en qué temas son importantes. Para mí ha sido un poco el cambio de ritmo: cuando empecé había una noticia importante una vez al mes o luego eran un par de papers interesantes al mes. Ahora tenemos tres noticias relevantes al día. Eso ya hace que a mi contenido no pueda dedicarle tanto tiempo como antes. Ya no puedo hacer esos vídeos documentales explicando fundamentos, sino que ahora es actualidad. Hay gente que me demanda otras cosas, me demanda lo anterior, y hay mucha gente que ve los contenidos de ahora. Pero a mí lo que me gustaba era lo anterior. Entonces, tengo que reconciliarme con eso, reconciliarme con que ahora me toca hacer esto y en algún momento frenara, toco madera para ello.
- Antes de que cumplas 70.
-¡Claro! O la IA me permitirá ser más ágil y podré ser ese tipo de videos documentales a a una calidad mayor. Pero si tuviera que hacer en el ranking, el número uno es la aparición de mucha más gente que ahora se acerca a hablar de la IA sin ser experto en IA o sin saber de IA... y que desinforman más que informan. Entonces siento que poco a poco mi voz se va quedando diluida entre mucha más gente que mete más ruido. Y entonces incluso el público general, como oye de cinco fuentes la misma información que no es correcta, pero se están replicando... Entonces eso es una batalla de la información-desinformación que pasa en los medios a todos los niveles y a la que ahora yo me estoy teniendo que enfrentar también, por la popularización de la IA.
Tenemos una oportunidad histórica para aprovechar la IA y su extra de productividad para hacer tiempo y no vivir tan centrados en el trabajo
- ¿Cómo ves el tema del empleo en relación con la IA? Siempre surge la vieja utopía de que vamos a liberar mucho más tiempo, la gente no va a tener que estar haciendo tanto trabajo intelectual (el manual es otra historia) y eso nos va a permitir hacer más cosas... y por otra parte, está el miedo a la pérdida de muchos empleos. ¿Cuál es tu visión?
- Mi postura sobre la IA y el futuro laboral pasa porque evidentemente estamos en un proceso de transformación y yo nunca he querido endulzarlo con el típico "se crearán nuevas profesiones". Sí, y otras se van a destruir y no pasa nada. Y hay que decirlo. Parece que da miedo decirlo con claridad. Se crearán nuevas profesiones... o no. Por ejemplo, el volumen de las horas totales que antes se dedicaban, por ejemplo a programar picando código, es diferente en 2026, al que será en 2032. No hay que endulzar la píldora. Y Es una realidad y hay muchos estudios económicos que tampoco lo ocultan. Sí, creo que la IA transformará otras profesiones: el programador se quedará en otro rol futuro, no significa que no vaya a tener trabajo. Eso es lo que creo que va a pasar, lo dicen los estudios. ¿Qué me gustaría que pasara? Pues creo que tenemos una oportunidad histórica para aprovechar la IA y su extra de productividad para hacer tiempo y no vivir tan centrados en el trabajo. Vivimos en una sociedad donde el trabajo es el centro de nuestra vida. Nos levantamos por la mañana y trabajamos ocho horas y nos vamos a dormir. Y eso con suerte, gracias a los derechos laborales. Vivimos en una sociedad donde el trabajo es el centro y yo confío en que en un futuro, miraremos para atrás y pensaremos "Dios, ¿donde estaba nuestra vida?". Todas las revoluciones anteriores nos han dejado unos trabajos mucho más cómodos que hace dos o tres generaciones, si a mi abuelo le explico a qué me dedico y me dirá que yo no trabajo... pero es un trabajo. Ojalá nos movamos hacia un sistema en el que el trabajo no sea el eje central de nuestras vidas.
- Dices que es importante enseñarle a la gente las tripas de todo esto, pero ¿cómo hacerlo? Parece un caballo de batalla importante todavía, que la gente entienda lo básico de este mundo, ¿no?
- Al final, como he hecho de mi profesión la divulgación de la IA, no me parece tan complicado. Originalmente en mi canal cuando explicaba redes neuronales y todo esto, mi premisa era "no te voy a simplificar cosas que son necesarias para entender, simplemente te voy a hacer un vídeo, pero no voy a asumir que no lo vas a entender, te voy a dar la información de forma súper amena, para que aunque seas una persona de humanidades, de lo que sea, te vas a llevar una idea más o menos clara". A lo mejor las matemáticas no las pillas, pero vas a entender qué está pasando aquí. Y hay muchos conceptos que yo creo que sobresimplificamos o directamente no entramos a ellos y hacen que los debates sean mucho más etéreos, cuando realmente se podría aterrizar con ejemplos reales para que la gente entienda la realidad. La semana pasada sale este investigador -Jacob Coxon- y dice que vamos a morir todos... y el retweet de Anthropic. Muy poca gente se ha centrado en intentar explicar a la gente cuál es el riesgo real. Todo el mundo sabe que un riesgo y que vamos a morir con un 10%. ¿Pero cómo y cómo? ¿Cómo puede una máquina realmente matarte? Y si a lo mejor ese investigador está exagerando, ¿qué temen los investigadores de estas compañías? Eso requiere un ejercicio de divulgación que no es complicado, que te lo podría explicar en cinco minutos. Y tú podrías irte con una idea un poco más aterrizada; eso es indispensable y no es tan complicado.
- La gente con poder -político y económico- ¿se acerca con la mirada adecuada a este mundo o viene con prejuicios, con muchos miedos y sin realmente llevar las preguntas correctas?
- En general, creo que no. Luego hay por suerte gente muy competente a muchos niveles de poder, pero sobre todo creo que el problema está en venir con prejuicios, o con marcos mentales anteriores, que pueden ser de hace cinco años. El mundo ha cambiado desde hace cinco o seis años. Igual que cuando tras la revolución de Internet los grandes poderes económicos pasaron a ser las empresas de Silicon Valley, y ya no las petroleras... ahora hay otro cambio de mentalidad. Está pasando con las nuevas compañías que son OpenAI y Anthropic, que no existían hace diez años y se van a convertir en las grandes potencias del mundo si no surgen otras cosas. Hay que entender la filosofía de estas empresas y no pensar que como llevas mucho tiempo en negocios o llevas relacionado con el poder todo este tiempo, puedes entender cuál es la lógica de sus movimientos. Es una lógica diferente, no solo la de la cúpula directiva, sino también la de sus trabajadores, que es el mayor capital que tienen estas empresas.
- Hay que resetear un poco todo, pues. Pero ¿hacia dónde vamos?.
- En los próximos dos o tres años, lo que creo que le va a llegar a la sociedad en general es lo que ya tenemos ahora, porque por suerte entre lo que va saliendo de IA y el momento en el que hay una difusión tecnológica para que la sociedad lo adopte, hay un margen. Ese margen es lo que nos está permitiendo que no nos estemos matando todos ya en la calle, que sea una revolución caótica, sino creo que todo eso llegará. Yo creo que en tres años vamos a vivir justo esta etapa donde toda la IA agéntica que ahora ya empieza a funcionar bastante bien, funcione. Y eso lo que va a hacer es una sociedad con menos fricciones, menos fricciones tecnológicas en la parte de hacer la mínima gestión para hacer una reserva en el hospital, para guardarte una cita en tu calendario, para hacer cualquier tipo de gestión tonta con la tecnología. La tecnología se va a volver mucho más amable y mucho más accesible: veremos arcaico esto de "ah, que antes para configurar la tele tenía que meterme en opciones, ajustes y tal..." y ahora se lo pido a la tele y lo hace, porque me entiende. Eso es lo que yo creo que en tres o cuatro años llegará. Y luego la siguiente parte de esta pregunta sería cómo va a seguir evolucionando la IA. Y ahí, yo en dos o tres años veo el despegue del que se habla en sus capacidades, sobre todo en la parte de programación y matemáticas, que eso va a revolucionar todo el ámbito científico tecnológico, con segundas y terceras derivadas que no vamos a poder entender. Porque siempre el motor que más ha movido a la transformación social han sido los avances tecnológicos. Y ahora mismo estamos entrando en una fase en la que esto se va a empezar a automatizar y la IA nos va a hacer en cuestión de semanas los avances que antes nos hacía en uno o dos años. Entramos en un mundo bastante interesante.
- Espero que podamos volver a hablar dentro de dentro de 40 años. Será la mejor señal.
- [Risas] Con un 10% de posibilidades de que no...