VALÈNCIA. Diagnosticar qué tecnología necesita realmente una empresa, probarla antes de realizar una inversión, formar a sus equipos, localizar financiación y conectarla con socios e infraestructuras europeas. Es el recorrido que plantea INNDIH AI Connect, el gran ecosistema de innovación digital de la Comunitat Valenciana coordinado por el Instituto Tecnológico de Informática (ITI), que acaba de iniciar una segunda fase del programa europeo centrada especialmente en facilitar la incorporación de la inteligencia artificial por parte de las pymes.
La iniciativa reúne a cerca de una treintena de entidades del ámbito tecnológico, científico, empresarial e institucional con el objetivo de evitar que la transformación digital quede reservada a grandes compañías con departamentos especializados. "La principal barrera con la que se encuentran las empresas cuando van a adoptar tecnología es que no saben, dentro del maremágnum existente, cuál utilizar, cómo utilizarla y qué coste les va a suponer", explica Óscar Valle, director de Innovación Abierta y Ecosistemas de ITI.
El programa forma parte de la red de European Digital Innovation Hubs impulsada por la Comisión Europea y está cofinanciado por la Unión Europea y la Generalitat Valenciana. Su primera etapa arrancó en 2023 y permitió atender a más de 600 empresas y prestar alrededor de 900 servicios durante tres años. Ahora, la nueva fase se desarrollará entre 2026 y 2028, con la previsión de volver a acompañar a unas 600 compañías y alcanzar hasta 1.000 servicios.
La principal particularidad es que las empresas pueden acceder a estas prestaciones sin asumir su coste ni enfrentarse a una convocatoria de ayudas tradicional. Deben presentar una solicitud a través de la web del programa, explicar su necesidad y, a partir de ahí, un asesor analiza el caso y orienta a la organización hacia los recursos que mejor encajan con su situación. "Como es una prestación financiada al 100%, las empresas no tienen que entrar en la parte de justificación, que recae sobre nosotros. Solo se tienen que centrar en explicar bien cuáles son sus necesidades", señala Valle. Esta fórmula pretende reducir la carga administrativa que, en muchas ocasiones, disuade a las pequeñas empresas de solicitar fondos o participar en programas europeos.
Probar antes de invertir
Los servicios de INNDIH AI Connect se estructuran en cuatro grandes bloques. El primero es el tecnológico, bajo el concepto denominado por la Comisión Europea 'test before invest', que permite a las empresas probar una tecnología antes de comprometer recursos económicos para implantarla. El proceso puede comenzar con un diagnóstico sobre el grado de digitalización de la compañía, sus procesos y sus datos. A partir de ahí, los expertos pueden desarrollar una prueba de concepto o un piloto para comprobar si una determinada solución de inteligencia artificial, visión artificial, automatización o análisis de datos aporta realmente valor al negocio. "Les ayudamos con un diagnóstico inicial para ver cuál es la mejor forma de implantar una tecnología, con el foco puesto en la inteligencia artificial. Incluso podemos hacer alguna prueba de concepto para validar que va a ser útil antes de que la empresa realice una inversión posterior con un proveedor tecnológico", apunta el responsable de ITI.

- Foto: KIKE TABERNER
El segundo bloque se centra en la formación y la capacitación de los equipos, de modo que las empresas no solo incorporen nuevas herramientas, sino que puedan entenderlas, utilizarlas y mantenerlas. A ello se suma un tercer ámbito relacionado con la búsqueda de financiación pública y privada para que los proyectos puedan escalar una vez superada la fase experimental. El cuarto eje consiste en conectar a las compañías con socios tecnológicos, consorcios y recursos europeos. La red comunitaria está formada por más de 200 hubs y mantiene vínculos con las denominadas AI Factories, infraestructuras que ofrecen capacidad de supercomputación y servicios avanzados a empresas que necesitan procesar grandes volúmenes de información.
También existe conexión con las Test and Experimentation Facilities, instalaciones europeas en las que las empresas pueden ensayar tecnologías en entornos próximos a condiciones reales. "Podemos acercar a las empresas de forma gratuita y sencilla a recursos europeos a los que, por sí solas, probablemente tendrían más dificultades para acceder", destaca Valle.
De detectar defectos a predecir la evolución de pacientes
Entre los casos de uso que ya se están desarrollando figuran el asesoramiento a empresas que diseñan algoritmos para que cumplan con la normativa europea de inteligencia artificial, la utilización de visión artificial para identificar defectos durante los procesos de fabricación o el conteo de objetos a alta velocidad mediante tecnologías neuromórficas. El programa también ayuda a empresas que disponen de grandes cantidades de información, pero desconocen cómo ordenarla o extraer valor de ella. En estos casos, los equipos realizan diagnósticos sobre los datos disponibles, su calidad y las posibles aplicaciones que podrían desarrollarse a partir de ellos.
Uno de los ejemplos es Ventijet Technologies, una empresa que desarrolla dispositivos de ventilación mecánica para pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos. La compañía disponía de un dispositivo preparado para su uso clínico, pero su arquitectura no estaba diseñada para incorporar herramientas de inteligencia artificial. A través del programa se diseñó una arquitectura tecnológica capaz de integrar modelos de ‘machine learning’ para ayudar a los profesionales sanitarios a predecir la evolución de los pacientes. Tras desarrollar un piloto para validar el funcionamiento de la solución, la empresa consiguió dos millones de euros para implantar la tecnología en sus dispositivos y probarla en hospitales.
Para Valle, el caso refleja el recorrido que pretende impulsar el hub: partir de una necesidad concreta, probar la solución en un entorno controlado y acompañar posteriormente a la empresa en la obtención de recursos para llegar al mercado. "Muchas pymes han podido empezar su camino en la adopción de la inteligencia artificial y algunas empresas más avanzadas han dado un salto tecnológico y automatizado una parte importante de sus procesos", explica.
Una red de cerca de treinta entidades
Aunque el proyecto está coordinado por ITI, su estructura se apoya en cuatro grandes pilares. En el ámbito tecnológico participan la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (Redit) y varios de sus centros tecnológicos. La vertiente científica incluye a las cinco universidades públicas valencianas y a centros de investigación sanitaria. La representación empresarial recae en la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana, las cámaras de comercio y el Consejo de Cámaras, entidades que permiten acercar los servicios al tejido productivo. El programa cuenta además con el apoyo de la Conselleria de Innovación y la colaboración de Ivace+i.
Esta composición permite que una empresa pueda entrar en el ecosistema a través de distintos canales y recibir una respuesta coordinada, en lugar de tener que identificar por sí misma qué centro tecnológico, universidad o administración puede ayudarla. Según los datos citados por el programa, la proporción de empresas españolas que utiliza inteligencia artificial pasó del 13% al 21% durante 2025. Sin embargo, la adopción sigue siendo desigual, especialmente entre las compañías más pequeñas, que afrontan mayores dificultades para acceder a talento, financiación, capacidad de computación y conocimiento especializado.
INNDIH AI Connect aspira a actuar precisamente sobre esa brecha. A partir de 2029 está prevista una fase de sostenibilidad que permitiría mantener la financiación del hub, aunque en el ámbito europeo ya se plantea que la red pueda continuar más allá de esa fecha. "Esto proyecta la imagen de la Comunitat Valenciana como un referente, porque estamos en contacto con todos los hubs nacionales y europeos y podemos mostrar el potencial de nuestras empresas", concluye Valle.