Plaza Innovación

La compañía está acelerada en Lanzadera

Kode, la 'navaja suiza' de la electrónica que ha conseguido 2 millones en Kickstarter desde València

Los ingenieros Manuel Quero y Luismi Collado han creado un 'gadget' para controlar los desarrollos de los aficionados a la electrónica como la domótica o los robots

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VALÈNCIA. La compañía tecnológica Kode, liderada por Manuel Quero, ha superado los 2,2 millones de dólares de recaudación en la plataforma de micromecenazgo Kickstarter para fabricar un dispositivo modular que facilita la creación de proyectos para aficionados a la electrónica. La campaña, lanzada el 4 de noviembre, se cerró oficialmente el 23 de diciembre con 1,7 millones tras 48 días de preventa, aunque el volumen de aportaciones ha seguido creciendo después de su cierre oficial. Con 23 años, este joven ingeniero de Albacete fundó la empresa junto al extremeño Luismi Collado, a quien conoció durante unas prácticas en Celéstica. Ahora, su compañía está siendo acelerada en Lanzadera.

El núcleo del proyecto es un dispositivo electrónico que integra en un único soporte los elementos necesarios para desarrollar proyectos tecnológicos sin recurrir a múltiples placas y cableado externo para su control. Kode combina una pantalla AMOLED, botones físicos y un ecosistema de módulos que se conectan directamente sobre la base principal. El planteamiento busca simplificar el proceso habitual en la electrónica maker, donde al finalizar proyectos de electrónica en el hogar como domótica o robots se debe de destinar tiempo a cómo controlarlo de forma externa. "Hay una placa genérica que tienes que complementar con diferentes módulos y conectarlo todo con cables. Nosotros sabemos hacerlo porque somos ingenieros, pero mucha gente no tiene ese conocimiento", explica Quero.

"Se trata de jugar sin complicarte la vida. Al final, nuestra misión es acortar el tiempo entre que la gente tiene una idea y hace un proyecto de electrónica a lo mínimo posible. Los usuarios quieren aprender haciendo proyectos y no frustrarse intentando conectar todo", señala. La propuesta de Kode no se limita al hardware. El dispositivo incorpora un sistema operativo propio que permite ejecutar código directamente o almacenarlo como aplicaciones dentro de un menú interno. “No damos solo la placa, damos un sistema operativo. Puedes correr el código o guardar tu proyecto como app y abrirlo cuando quieras”, señala el CEO. "Al final estamos haciendo un dispositivo todo en uno que actúe como base. También lo estamos enfocando para escuelas y universidad", apunta.

Un ecosistema abierto para crear proyectos

La compañía trabaja en la creación de una plataforma comunitaria donde los usuarios puedan compartir aplicaciones y proyectos. “Estamos desarrollando una red social para que suban lo que crean y otros puedan utilizarlo", explica el CEO. Entre las funcionalidades anunciadas se incluyen módulos para análisis de señales inalámbricas o control por infrarrojos que permitiría usar el dispositivo como mando a distancia, así como conectividad NFC y RFID que posibilita clonar tarjetas como las del metro. Por este motivo, Quero asegura que es una "navaja suiza" de la electrónica.

Además, han integrado en el dispositivo la inteligencia artificial de Chat GPT para poder resolver preguntas y una mayor facilidad de puesta en marcha. "Queremos que en el futuro puedas programar pidiéndoselo a la IA por voz, que genere el código y lo suba como aplicación", apunta. Actualmente, el dispositivo ya permite interactuar mediante comandos de voz y ejecutar aplicaciones vinculadas a asistentes conversacionales. El mercado principal de Kode es Estados Unidos, seguido de España, Asia y Latinoamérica. La empresa prevé fabricar 70.000 unidades este año, mientras que en su campaña ya han vendido 12.000 dispositivos. Un éxito derivado tanto de la larga preparación de su campa en Kickstarter como de la transparencia en el desarrollo del producto, que Quero ha mostrado a través de redes sociales como TikTok y plataformas como Youtube.

"Hemos hecho un montón de proyectos porque al principio veíamos que la gente no entendía para qué servía. Desde septiembre, hicimos un vídeo diario durante dos meses para que entendieran qué podían hacer y que pudieran sentirse representados con al menos uno de los 60 proyectos que presentamos", reconoce. La compañía ha apostado desde el inicio por una estrategia de desarrollo abierto. “Somos de la filosofía de construir el proyecto en público”, explica el ingeniero. Una decisión que, según señala, les ha permitido recoger feedback constante de la comunidad y ajustar el diseño del dispositivo, incorporando únicamente los sensores y funcionalidades que realmente demandan los usuarios. Frente a un mercado en el que proliferan fabricantes, sobre todo asiáticos, que lanzan múltiples versiones derivadas de un mismo producto, Kode defiende un enfoque diferente: consolidar un único dispositivo que dure al menos 5 años.

De un prototipo académico a una 'startup' de 'hardware'

El origen de la compañía se remonta al Trabajo de Fin de Grado de Quero, graduado en Ingeniería Electrónica, Industrial y Automática. Durante sus prácticas conoció a su socio y comenzaron a desarrollar proyectos conjuntos. Tras finalizar la carrera, dedicaron un año completo al desarrollo del dispositivo y en marzo del año pasado lograron el primer prototipo funcional de la placa y la electrónica. "Cuando pensamos en esto, nos faltaba una plataforma, sobre todo a mí, que integrara toda la electrónica para avanzar en todos los proyectos rápido", recuerda.

En una primera fase, la compañía contempló trasladar la producción a China, una opción habitual en el sector del hardware. Sin embargo, su paso por Lanzadera les llevó a replantear la estrategia. "Otras compañías que habían pasado por el mismo proceso nos dijeron que fabricar allí requería al menos seis meses de estudio previo, y para nosotros seis meses es mucho tiempo, porque era prácticamente lo que teníamos para entregar el producto", explica Quero. "Al final, somos ingenieros y cuando entramos en la aceleradora no sabíamos nada de empresa. Ahora, somos empresarios y lo bueno de estar aquí es el networking, porque, si no, seguramente nos habríamos ido a China y nos habríamos muerto".

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