VALÈNCIA (EP). Un estudio desarrollado por un equipo del grupo de investigación en Finanzas Climáticas de la Universitat de València (UV) analiza cómo afectan a las empresas europeas los cambios en la política climática de Estados Unidos. La investigación, publicada en la revista Research in International Business and Finance, aporta evidencias sobre la percepción que tienen los mercados financieros del riesgo climático en contextos en los que se prevén cambios abruptos y unilaterales en las políticas referentes al clima.
Los investigadores Leticia Castaño, José E. Farinós y Ana M. Ibáñez, del departamento de Finanzas Empresariales de la UV, resaltan que "la política climática influye cada vez más en las decisiones empresariales". Las normas medioambientales, la fijación de precios del carbono y los requisitos de recopilación de datos afectan a los costes de producción, las decisiones de inversión y la rentabilidad a largo plazo. En este escenario, el trabajo analiza las repercusiones de seguir caminos reguladores diferentes para las empresas que compiten internacionalmente.
La Unión Europea ha fortalecido progresivamente su marco climático mediante medidas como el Pacto Verde Europeo, el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión y objetivos de emisiones legalmente vinculantes. En cambio, el estudio destaca que la política climática estadounidense se ha vuelto cada vez más dependiente de cambios en el liderazgo político y últimamente "ha flexibilizado las regulaciones medioambientales y ha aumentado la producción de combustibles fósiles", recoge la institución académica.
Con el objetivo de esclarecer qué ocurre cuando las empresas que operan en los mismos mercados globales se enfrentan a normas sobre el clima cada vez más diferentes, el grupo investigador examina la reacción en el mercado bursátil de casi 2.000 empresas cotizadas: 1.122 de la Unión Europea y 808 de Estados Unidos. Los hallazgos muestran que "la diferencia entre las políticas climáticas de la Unión Europea y los Estados Unidos es percibida como un posible riesgo para la competitividad de las empresas europeas".
Los investigadores señalan que "los resultados de la investigación tienen importantes implicaciones para Europa", ya que muchas empresas europeas generan una parte sustancial de sus ingresos fuera de la UE. "Si los competidores con sede en países con regulaciones medioambientales menos estrictas disfrutan de costes de producción más bajos, los exportadores europeos podrían encontrarse en desventaja", subrayan.
No reducir las ambiciones climáticas
Aun así, remarcan que esto no implica que Europa tenga que reducir sus ambiciones climáticas: "Lo importante es complementar la política climática con políticas industriales y comerciales que preservan la competitividad internacional. Apoyar a la innovación, acelerar el despliegue de tecnologías bajas en carbono y garantizar un campo de juego internacional equitativo puede volverse cada vez más relevante a medida que las políticas climáticas continúan divergiendo".
En el trabajo se expone que el cambio climático es un desafío global, pero las medidas políticas son, en gran medida, nacionales o regionales. Por ello, los investigadores enfatizan que "mientras los gobiernos avanzan a diferentes velocidades, es probable que persistan asimetrías reguladoras. Las modificaciones en las políticas climáticas tienen consecuencias más allá de los grandes contaminadores y afectan a empresas de prácticamente todos los sectores".
El análisis también revela que "la lucha contra el cambio climático solo es posible con medidas a escala mundial y políticas coordinadas". El equipo investigador concluye que "el liderazgo climático dependerá cada vez más no solo de establecer objetivos medioambientales ambiciosos, sino también de garantizar que esas ambiciones sean compatibles con mantenerse competitivos en la economía global".