INNOVACIÓN

La UJI lidera un proyecto europeo para proteger a la infancia en los entornos de juegos en línea

El consorcio reunido en el campus castellonense, busca un cambio cultural y estructural para influir en las políticas y los estándares de las plataformas de juego

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CASTELLÓ. Los videojuegos se han convertido en espacios complejos e interactivos en los que los niños no solo se divierten, sino que también acaban modelando su identidad, sus relaciones con sus iguales e incluso su aprendizaje formal. Sin embargo, algunas de sus características (monetización, diseño manipulativo o presión social) están poco alineadas con derechos de la infancia relacionados con la salud mental, la participación o la protección, aunque también ofrezcan beneficios sociales y emocionales cuando se participa de forma crítica.

Un consorcio europeo, liderado por el Instituto de Nuevas Tecnologías de la Imagen (INIT) de la Universitat Jaume I de Castelló, integrado por la University of Limassol (Chipre), Save the Children Finland, la red europea All Digital (Bélgica) y la empresa 8d-Games (Países Bajos), se ha propuesto promover la protección y el ejercicio de los derechos de la infancia en entornos de juegos en línea mediante la creación de mecanismos participativos que favorezcan la alfabetización digital, fortalezcan el bienestar mental e integren prácticas basadas en los derechos fundamentales de los niños.

"El principal propósito de FAIR GAME", asegura el equipo investigador, reunido durante dos días en la universidad pública de Castellón, "es hacer que los derechos infantiles sean visibles, procesables y exigibles en uno de los entornos digitales menos regulados" porque su objetivo "no es solo mitigar el riesgo, sino reorientar la forma en que el ecosistema de juego define la seguridad y la responsabilidad"; por ese motivo, continúan "busca crear un cambio cultural y estructural para influir en las políticas y los estándares de las plataformas de juego".

Metodología del proyecto

La metodología para llevar a cabo este objetivo se estructura en cinco etapas. La primera se centra en el diseño dirigido por niños para crear módulos de alfabetización digital, concienciar sobre el juego y confeccionar materiales de orientación para familias y educadores. La segunda etapa busca involucrar al ecosistema de influencia, como desarrolladores, streamers o influencers que compartirían la responsabilidad mediante códigos, formación o herramientas de comportamiento creadas por todos.

La tercera y cuarta etapa incluyen parámetros que se aplican a todas las fases del proyecto, como favorecer la inclusión y la accesibilidad en los equipos del proyecto de menores que participan en las consultas o aplicar un marco ético de protección para ellos. La quinta etapa contempla que los resultados finales sean modulares y adaptables, con guías de traducción y formatos de código abierto que puedan integrarse en los sistemas educativos nacionales y sean accesibles más allá de los países que han participado.

Para alcanzar sus objetivos, FAIR GAME se dirige a cuatro grupos claves esenciales. El primero sería el de niños y niñas de 10 a 18 años, especialmente aquellos en situaciones vulnerables, que participan en juegos en línea mediante el trabajo con escuelas, centros juveniles, ONG y redes de protección infantil. El segundo estaría integrado por padres, cuidadores y educadores, personas clave para reforzar las prácticas digitales seguras mediante herramientas prácticas y capacitación para apoyar la alfabetización, el bienestar y la resiliencia de los niños.

Grupos de intervención

El tercero estaría formado por un grupo de niños mayores, capacitados como embajadores, para dirigir sesiones entre pares, cocrear contenido y asesorar en el diseño de proyectos. Y en el cuarto se integrarían partes interesadas de la comunidad de juegos para codiseñar códigos voluntarios y participar en campañas de concienciación y formación que promuevan culturas de juego más seguras e inclusivas.

En opinión del equipo de investigación, "un entorno de juego seguro y apropiado para su edad garantizaría que los niños puedan disfrutar de los beneficios del juego digital (creatividad, conexión social, desarrollo de habilidades) sin exponerse a la violencia, la explotación ni la discriminación" porque FAIR GAME está diseñado para "generar un cambio duradero en la forma en que los niños experimentan, comprenden e influyen en los entornos de juegos digitales".

En concreto, el proyecto plantea diferentes medidas de protección, como una moderación de contenido más estricta y una clasificación por edad; una mejor protección contra los agresores adultos y compañeros abusivos mediante una verificación de identidad o sistemas fáciles de denuncia; privacidad y protección de los datos personales, con información clara que puedan comprender, o que los espacios de juego en línea sean inclusivos, no discriminatorios y se adapten a las diferencias de edad, género, origen y capacidad.

Alcance del consorcio

El consorcio FAIR GAME reúne a cinco estados miembros de la Unión Europea (España, Finlandia, Chipre, Bélgica y Países Bajos). Esta combinación refleja distintos niveles de infraestructura digital, prácticas de participación infantil y exposición a los riesgos del juego en línea, lo que proporciona una base sólida para probar las herramientas y los enfoques en distintos entornos. Además, cada socio aporta un conjunto de habilidades únicas que combina experiencia en desarrollo de videojuegos, derechos de la infancia, educación, habilidades digitales, defensa y gamificación.

El proyecto "FAIR GAME – Fostering awareness, inclusion and resilience in gaming environments" está financiado por la European Education and Culture Executive Agency (AECEA) en la convocatoria CERV-2025-CHILD. La coordinadora es la investigadora Inmaculada Remolar Quintana, directora del Instituto de Nuevas Tecnologías de la Imagen de la UJI, y tiene una duración de 24 meses.

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