La piel tiene memoria: prevenir antes, diagnosticar mejor y tratar con mayor precisión

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La prevención, el diagnóstico precoz y la medicina personalizada han transformado el abordaje del cáncer de piel. El Dr. Eduardo Nagore y la Dra. Zaida García Casado analizan cómo han evolucionado la dermatología, la cirugía y la investigación molecular en el IVO durante los últimos 50 años.

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En estos 50 años, el IVO ha visto cambiar profundamente la forma de abordar el cáncer de piel: de la observación clínica y la cirugía convencional a técnicas más precisas, tratamientos personalizados y un conocimiento molecular cada vez mayor. Sin embargo, hay una idea que permanece intacta: la piel tiene memoria. El daño provocado por la radiación ultravioleta puede dejar una huella que aparezca años o incluso décadas después.

En este episodio de “IVO, 50 años en cuerpo y alma contra el cáncer”, el Dr. Eduardo Nagore, jefe del Servicio de Dermatología del IVO, y la Dra. Zaida García Casado, investigadora del Laboratorio de Biología Molecular, analizan el cáncer de piel desde dos perspectivas que hoy resultan inseparables: la consulta y el laboratorio.

El cáncer de piel es el tumor más frecuente y más de 78.000 personas reciben este diagnóstico cada año en España. Bajo esa denominación conviven, sin embargo, enfermedades muy diferentes. El carcinoma basocelular es el más habitual y rara vez provoca metástasis, mientras que el carcinoma escamoso presenta una mayor agresividad local y regional. El melanoma, aunque menos frecuente, es el responsable de la mayor parte de las muertes asociadas al cáncer cutáneo.

La prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo fundamentales. La autoexploración mensual de toda la superficie de la piel —desde el cuero cabelludo hasta las plantas de los pies— permite detectar lesiones nuevas o cambios sospechosos. El llamado “signo del patito feo”, una mancha o lunar diferente al resto, no implica necesariamente que exista un tumor, pero sí aconseja consultar con un especialista.

El episodio recorre también la evolución de la cirugía. La mejora en la delimitación de los tumores ha permitido reducir los márgenes de extirpación, preservar más tejido sano y minimizar las secuelas. El IVO es pionero en España en cirugía de Mohs, una técnica que analiza durante la propia intervención los márgenes del tejido extirpado y permite localizar con precisión cualquier resto tumoral. El centro lleva más de tres décadas aplicándola y realiza alrededor de veinte intervenciones de este tipo cada semana.

A estos avances se suman la biopsia del ganglio centinela, la terapia fotodinámica, las terapias dirigidas y la inmunoterapia, que han ampliado las opciones de tratamiento y mejorado el pronóstico, incluso en pacientes con enfermedad avanzada.

Desde el laboratorio, la biología molecular permite ir más allá de la localización y el aspecto del tumor. La secuenciación de nueva generación, la biopsia líquida y los análisis transcriptómicos ayudan a identificar alteraciones genéticas, anticipar la evolución de la enfermedad, seleccionar tratamientos más adecuados y detectar mecanismos de resistencia antes de que una terapia deje de funcionar.

El futuro apunta hacia una medicina todavía más personalizada, con vacunas diseñadas para cada paciente, terapia génica y nuevas combinaciones de inmunoterapia. Pero el reto no es únicamente tecnológico. También exige mejorar la concienciación, favorecer el diagnóstico temprano y mantener siempre el trato humano.

Porque protegerse del sol, evitar las cabinas de bronceado, revisar periódicamente la piel y consultar ante cualquier cambio sospechoso siguen siendo las herramientas más sencillas y eficaces para actuar a tiempo.

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