Sanidad

Los avances tecnológicos mejoran el diagnóstico y tratamiento del cáncer de próstata

  • Asistentes al desayuno informativo con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata.
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VALÈNCIA. El cáncer de próstata es hoy una enfermedad con un pronóstico cada vez más favorable cuando se detecta a tiempo. Sin embargo, los especialistas siguen echando en falta un programa de diagnóstico precoz organizado que permita llegar antes a los pacientes y evitar tumores en fases más avanzadas. Esta fue una de las principales ideas que atravesó el desayuno informativo organizado por Valencia Plaza en el que participaron el jefe del Servicio de Urología del IVO, Álvaro Gómez-Ferrer; el jefe clínico del Servicio de Oncología Médica del IVO, Miguel Climent; el jefe del Servicio de Oncología Radioterápica de La Fe, Antonio Conde; el investigador de la Universitat de València Óscar Pellicer; y el psicólogo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Marcos Calvo.

Durante el encuentro, los ponentes abordaron los avances en diagnóstico precoz, cirugía robótica, radioterapia, inteligencia artificial y apoyo psicológico. Pero también coincidieron en una advertencia: la ciencia ha avanzado mucho más rápido que la cultura preventiva de una parte de la población masculina, que todavía retrasa revisiones sencillas como la determinación del PSA.

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El diagnóstico precoz, una asignatura pendiente

El jefe de Urología del IVO, Álvaro Gómez-Ferrer, defendió que existe "evidencia científica más que suficiente" para demostrar que el diagnóstico precoz aumenta las posibilidades de curación del cáncer de próstata. Según explicó, allí donde se ha dejado de promover este tipo de detección temprana se ha observado un incremento de los casos diagnosticados en fases avanzadas e incluso metastásicas. En este sentido, lamentó que todavía no exista un programa de cribado establecido para esta enfermedad como sí ocurre con otros tumores. 

"Si no se hace diagnóstico precoz, también se pierde un porcentaje de población que podrías haber salvado", señaló el oncólogo del IVO Miguel Climent, quien defendió que el conocimiento actual permite seleccionar mejor qué pacientes requieren tratamiento y cuáles pueden mantenerse bajo vigilancia.

Los especialistas coincidieron además en que siguen existiendo barreras culturales para que muchos hombres acudan a revisiones periódicas. Marcos Calvo apuntó a un sesgo de género en el cuidado de la salud, mientras que Gómez-Ferrer habló directamente de una cierta "dejadez" de la población masculina frente a la prevención. "La ciencia avanza, pero la mentalidad de la gente se queda más estancada", resumió Climent durante el debate.

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La Inteligencia Artificial gana peso en el diagnóstico

Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue el papel creciente de la Inteligencia Artificial en el ámbito sanitario. Óscar Pellicer explicó que esta tecnología ya está permitiendo optimizar el trabajo de los servicios de radiología. Según señaló, los algoritmos pueden ayudar a gestionar un volumen mucho mayor de resonancias magnéticas sin necesidad de incrementar proporcionalmente los recursos humanos.

"La IA no reemplaza a nadie", aseguró. "Permite que el mismo número de radiólogos pueda gestionar muchas más resonancias". El investigador de la Universitat de València destacó que la revolución actual se está produciendo especialmente en el diagnóstico, donde los modelos son capaces de procesar grandes cantidades de información clínica e imágenes médicas para ayudar a identificar patrones que pueden pasar desapercibidos.

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Sin embargo, también advirtió de sus limitaciones. "Si aparece un caso raro o muy distinto de aquello con lo que ha sido entrenada, la IA puede fallar", explicó, por lo que insistió en que debe entenderse como una herramienta de apoyo al profesional y no como un sustituto de su criterio.

Antonio Conde incidió además en el potencial de los biomarcadores de imagen. Según explicó, las resonancias ya permiten extraer información que ayuda a predecir aspectos como la agresividad de un tumor o el riesgo de recaída, una línea de trabajo que previsiblemente seguirá creciendo en los próximos años. Por su parte, Climent destacó el papel que puede desempeñar la inteligencia artificial en el análisis de biomarcadores genéticos. "Es posible que no sea un marcador concreto, sino una combinación de muchos factores", señaló, una complejidad que la IA puede ayudar a interpretar.

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La revolución de la cirugía robótica y los nuevos tratamientos

Los especialistas coincidieron en que los avances tecnológicos han transformado por completo el tratamiento del cáncer de próstata. Gómez-Ferrer destacó especialmente el impacto de la cirugía robótica. "Marcó un antes y un después", aseguró. Según explicó, permite realizar intervenciones mucho más precisas y meticulosas, reduciendo la agresividad de la cirugía y mejorando la recuperación de los pacientes.

Conde señaló que una transformación similar se ha producido en la radioterapia. "El tratamiento que hacemos hoy no tiene nada que ver con el de hace diez años", afirmó. Actualmente, muchos pacientes pueden recibir tratamientos de máxima precisión en una o pocas sesiones, frente a los largos procesos que eran habituales años atrás.

Además, subrayó que los avances ya no se miden únicamente en términos de supervivencia. "No solo buscamos curar la enfermedad, sino mantener la calidad de vida", explicó. Climent recordó también el papel que desempeñan los tratamientos hormonales en determinados perfiles de pacientes, así como el desarrollo de nuevas terapias cada vez más dirigidas y específicas.

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El paciente debe participar en las decisiones

Otro de los consensos que dejó el desayuno fue la importancia de implicar al paciente en la elección del tratamiento. Los especialistas recordaron que el cáncer de próstata presenta distintas alternativas terapéuticas, cada una con ventajas e inconvenientes que deben ser explicados con detalle.

"El paciente necesita toda la información y no debe tomar una decisión apresurada", defendió Antonio Conde. Gómez-Ferrer añadió que una misma enfermedad puede abordarse desde distintas estrategias, por lo que resulta fundamental que el afectado comprenda las consecuencias y beneficios de cada una de ellas.

Precisamente para reducir posibles sesgos entre especialidades, los participantes destacaron la importancia de los comités multidisciplinares, donde urólogos, oncólogos médicos y oncólogos radioterápicos analizan conjuntamente cada caso antes de formular una recomendación.

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El reto psicológico: información, acompañamiento y confianza

La dimensión emocional del cáncer de próstata ocupó otro de los bloques del encuentro. Marcos Calvo explicó que los hombres suelen responder mejor a intervenciones grupales donde existe una importante base informativa y multidisciplinar. Según indicó, la posibilidad de recibir explicaciones de médicos, fisioterapeutas, nutricionistas o psicólogos facilita la participación y ayuda a reducir la incertidumbre.

"La información tiene un poder muy importante", señaló. En esta línea, los ponentes analizaron el papel que podría desempeñar la inteligencia artificial como complemento en el acompañamiento de los pacientes. Calvo consideró que determinadas herramientas conversacionales podrían ayudar a resolver dudas o explorar preocupaciones desde el anonimato.

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No obstante, advirtió también de sus riesgos. Según explicó, cuando un paciente atraviesa momentos de angustia tiende a quedarse con la información más amenazante, por lo que recomendó acudir siempre a fuentes fiables y espacios especializados. Gómez-Ferrer apuntó que buena parte del impacto psicológico procede precisamente de la desinformación y del sentimiento de desamparo que puede experimentar el paciente tras recibir el diagnóstico.

Chatbots y asistentes virtuales para mejorar el seguimiento

Uno de los ejemplos más concretos de aplicación de la Inteligencia Artificial fue expuesto por Antonio Conde, quien adelantó puesta en marcha de "Lola", una enfermera virtual destinada al seguimiento de pacientes oncológicos. El sistema contacta con los pacientes entre consultas, formulará preguntas sobre posibles síntomas o incidencias y generará alertas automáticas para los profesionales sanitarios cuando detecte situaciones que requieran atención.

"Para nada es un sustituto, es un complemento", insistió Conde. Pellicer coincidió en que estas herramientas pueden ser especialmente útiles para resolver dudas básicas y mejorar la comunicación entre pacientes y profesionales, aunque recordó que siguen existiendo aspectos que requieren supervisión humana.

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Hacia una medicina cada vez más personalizada

Al abordar los retos de los próximos años, los participantes coincidieron en que la medicina avanzará hacia modelos cada vez más precisos y personalizados. Gómez-Ferrer señaló como una de las grandes líneas de desarrollo la denominada biopsia líquida, basada en el análisis de sangre u orina para detectar determinadas alteraciones tumorales. El objetivo pasa por reducir progresivamente la necesidad de biopsias convencionales, una prueba que sigue generando preocupación entre muchos pacientes.

También destacó la medicina de precisión, orientada a identificar características específicas de cada tumor para diseñar tratamientos adaptados a cada caso. Por su parte, Climent recordó que la oncología médica dispone actualmente de múltiples líneas de investigación abiertas, con nuevos fármacos y terapias dirigidas que continúan ampliando las opciones de tratamiento. Conde puso el foco en tecnologías como la protonterapia y en tratamientos de alta precisión como la radioterapia estereotáxica, capaces de actuar sobre determinadas metástasis con dosis muy elevadas y una gran exactitud.

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Un mensaje de tranquilidad

La jornada concluyó con un mensaje compartido por todos los especialistas: la importancia de acudir a revisiones y perder el miedo al diagnóstico. Gómez-Ferrer recomendó iniciar los controles de PSA a partir de los 50 años en la población general y adelantar estas revisiones a los 45 o incluso a los 40 años en personas con antecedentes familiares.

"Hay que acudir al médico y ponerse en manos de centros competentes", señaló. Tanto él como Climent insistieron en trasladar un mensaje de optimismo. El jefe de Oncología del IVO recordó que la mayoría de los pacientes diagnosticados actualmente se curan y que incluso en situaciones más avanzadas existen tratamientos capaces de controlar la enfermedad durante años. "Hay esperanza", concluyó Gómez-Ferrer. "No hay que tener miedo a este diagnóstico porque existen tratamientos muy eficaces".

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