Las empresas no entienden de términos municipales. A la hora de decidir dónde instalarse pesan más las conexiones, los servicios y las condiciones para desarrollar su actividad que las fronteras administrativas. Sin embargo, cuestiones como el mantenimiento de las calles, la recogida de residuos, la movilidad de los trabajadores o la planificación de las infraestructuras siguen dependiendo de cada ayuntamiento.
Esa es la distancia que quieren acortar Riba-roja de Túria, Cheste y Loriguilla con la creación de la Mancomunidad Industrial A-3, la primera de la Comunitat Valenciana dedicada en exclusiva al desarrollo industrial y logístico. La entidad pretende dar una estructura común a un corredor que, según las cifras que maneja el alcalde de Riba-roja, Robert Raga, reúne más de 2.100 empresas y alrededor de 24.000 trabajadores.
Una actividad que trasciende el ámbito de los tres municipios y que tiene peso en la economía valenciana por su capacidad para atraer inversiones, distribuir mercancías y conectar la producción con los principales mercados. "Las empresas que vienen a invertir o las que ya están no se fijan en los términos municipales", explica Raga en una entrevista con Valencia Plaza.
"Se fijan en las conexiones, en este caso, en que estén junto a las autovías A-3 y A-7 y el puerto de València". La nueva fórmula supramunicipal busca precisamente que esa realidad económica tenga una respuesta coordinada: los tres municipios sumarán esfuerzos para prestar servicios, compartir proyectos y reclamar inversiones con una sola voz.
Una fórmula pionera en la Comunitat Valenciana
La singularidad de la iniciativa está en su especialización. Las mancomunidades permiten a varios ayuntamientos gestionar de forma conjunta servicios o proyectos de interés común, pero suelen tener una finalidad social, turística o comarcal. En este caso, la Mancomunidad Industrial A-3 nace con el cometido de coordinar el desarrollo de un área empresarial y logística que funciona como un mismo espacio económico, aunque ocupe distintos términos municipales.
"La primera finalidad es sumar esfuerzos y alianzas para ser más competitivos", resume Raga. El objetivo, añade el alcalde, es que los tres municipios puedan trabajar con criterios similares y prestar mejores servicios tanto a las empresas como a quienes acuden cada día a sus puestos de trabajo. La colaboración no se limitará a reivindicar grandes infraestructuras, sino que también pretende alcanzar cuestiones como el asfaltado, la limpieza viaria, la recogida de residuos o el transporte de trabajadores.
La iniciativa empezó a tomar forma en 2023. Desde entonces, los ayuntamientos han trabajado para alcanzar un acuerdo político, elaborar los estatutos y dotar a la colaboración de una estructura jurídica que permita desarrollar proyectos conjuntos. El proceso ha requerido también la revisión de la documentación por parte de las administraciones competentes, después de que los servicios autonómicos formularan varias observaciones que los municipios tuvieron que subsanar.
El pasado 6 de octubre, la asamblea de la mancomunidad aprobó la memoria justificativa y los estatutos con 25 votos favorables y siete abstenciones. El acuerdo constituye un paso más en una tramitación que todavía debe completarse con la aprobación de los textos por los plenos de los tres ayuntamientos. Raga confía en que el procedimiento pueda quedar cerrado antes de diciembre.
La presidencia inicial recaerá en el alcalde de Riba-roja, mientras que los primeros ediles de Cheste, José Morell, y Loriguilla, Montserrat Cervera, ocuparán las vicepresidencias. No obstante, la presidencia tendrá carácter rotatorio y la sede se ubicará en Riba-roja de Túria, según el diseño previsto para el nuevo organismo.
La elección de estos tres municipios responde a su posición junto a la A-3 y a la conexión entre sus áreas empresariales. Riba-roja concentra una parte importante de la actividad logística, mientras que Cheste y Loriguilla también han desarrollado espacios industriales de relevancia. La intención es que la mancomunidad permita planificar ese conjunto como un único enclave económico, aunque cada ayuntamiento conserve sus competencias.
De hecho, la iniciativa no parte de cero. En 2017, los tres municipios ya impulsaron una asociación para trabajar en el desarrollo de un área logística e industrial compartida. La nueva entidad pretende dar continuidad a esa cooperación, pero con una estructura administrativa estable que permita coordinar servicios, definir prioridades y concurrir a convocatorias de financiación de manera conjunta.
La mancomunidad también aspira a reforzar la interlocución con la Generalitat, la Diputación y el Gobierno central. Para Raga, disponer de una voz común puede dar más fuerza a las reivindicaciones de un territorio cuya actividad trasciende el ámbito local y está vinculada a los flujos de mercancías de toda España.
Uno de los principales retos de este corredor logístico es la movilidad. El tráfico de mercancías y los desplazamientos de miles de trabajadores condicionan el funcionamiento de las áreas industriales, mientras que las retenciones en la A-3 pueden dificultar tanto la actividad empresarial como los accesos a los centros de trabajo. Por eso, uno de los proyectos que destaca Raga es la nueva carretera radial que conectará la A-3, a la altura de Cheste, con el entorno de Riba-roja.
El Ministerio de Transportes ha licitado la redacción del proyecto, con un presupuesto de alrededor de siete millones de euros. Se trata de la elaboración del proyecto, no del coste de construcción de la carretera. La futura infraestructura busca habilitar una alternativa para parte del tráfico y aliviar la congestión de la A-3. Raga asegura que lleva reivindicándola desde 2016 y considera que disponer de mejores accesos reforzaría la competitividad del área.
El alcalde sostiene que las conexiones internas entre las propias áreas industriales también deben mejorar y que es necesario facilitar los desplazamientos de quienes trabajan en ellas. La mancomunidad podría servir para coordinar nuevas soluciones de transporte, ampliar las conexiones en autobús y estudiar itinerarios para bicicletas eléctricas entre los municipios y sus zonas empresariales.
- - Foto: MARGA FERRER
Riba-roja cuenta desde hace años con el servicio municipal gratuito arRibabus, que conecta el casco urbano con el área industrial y pasa por Loriguilla. Raga plantea extender esa lógica de cooperación para que el transporte público sea una alternativa más útil al vehículo privado. Las lanzaderas existentes son otro de los recursos que, a su juicio, convendría reforzar.
La otra gran reivindicación tiene que ver con la red ferroviaria. La línea de Cercanías C3 atraviesa parte de este entorno industrial, pero el alcalde considera que necesita una modernización profunda para convertirse en una opción competitiva para los trabajadores y para el transporte de mercancías. Reclama su electrificación, el desdoblamiento de las vías y una mejora del servicio.
A más largo plazo, Raga defiende avanzar hacia una conexión intermodal que permita combinar el tren y el camión en la distribución de mercancías. La idea es que el ferrocarril asuma parte de los trayectos largos y que los camiones completen los desplazamientos finales. Es una aspiración que requeriría nuevas infraestructuras y planificación, pero que encaja con la intención de reducir emisiones y mejorar la eficiencia logística del corredor.
La ubicación explica parte de su potencial. El eje se encuentra entre dos grandes vías de comunicación, la A-3 y la A-7, y mantiene una relación directa con el puerto de València, además de beneficiarse de la proximidad del aeropuerto. A ello se suma la perspectiva de desarrollo del Corredor Mediterráneo. Para Raga, esta combinación convierte el área en un enclave que no solo abastece a las empresas de los municipios, sino que participa en la distribución de mercancías hacia otros puntos de España y Europa.
Servicios compartidos y energía para reducir costes
La colaboración entre los tres ayuntamientos también puede traducirse en medidas menos visibles, pero relevantes para el día a día de las empresas. Entre las posibilidades que contempla la mancomunidad industrial figuran la gestión conjunta de residuos, el mantenimiento de infraestructuras, el suministro de agua y energía, una señalización común, los puntos de recarga eléctrica y la creación de aparcamientos para camiones.
La lógica es aprovechar la escala de los tres municipios para organizar mejor los recursos y evitar que cada ayuntamiento tenga que abordar por separado problemas similares. La entidad también aspira a concurrir a subvenciones europeas, estatales y autonómicas para financiar actuaciones que beneficien al conjunto del área.
"Mancomunar servicios y estrategias a la hora de buscar subvenciones europeas puede ser una alianza muy importante", sostiene Raga. Una de las líneas que propone es facilitar que las empresas impulsen instalaciones fotovoltaicas y otras soluciones de autoconsumo energético. Reducir el coste de la energía, afirma el alcalde, ayudaría a mejorar su competitividad y a avanzar hacia un modelo menos contaminante.