“Además de los síntomas, que son evidentes para todos los profesionales, nuestra cercanía con el paciente nos permite ver el sufrimiento, tanto físico como emocional, y que puede pasar haber desapercibido a otros. Al mismo tiempo, esa cercanía nos permite anticiparnos a ciertas complicaciones y estar preparados para ellas”. Así define Nuria Casani, jefa de enfermería en el IVO, el papel que ejercen día a día los 165 profesionales de enfermería especializados en la atención al paciente oncológico en el centro, en el podcast ‘IVO, 50 años en cuerpo y alma contra el cáncer’, de Plaza Podcast.
Un equipo que es quien acompaña y cuida del paciente en planta, en consultas externas, en el hospital de día, en radioterapia o en casa durante todo el proceso de la enfermedad y siendo un pilar esencial de todo su modelo asistencial, garantizando una atención integral, continua y de alta cualificación, “que integra ciencia, tecnología y, sobre todo, humanidad en el cuidado de nuestro paciente”, apunta Nuria Casani, que incide en cuatro ejes de su trabajo: empatía, escucha, respeto y confidencialidad. “La enfermería es el profesional que más tiempo pasa con el paciente, lo que permite no solo administrar tratamientos, hacer curas, tomar constantes, monitorizar su evolución, sino también anticiparnos a complicaciones y ofrecer el apoyo emocional que él necesita”. Y pone un ejemplo: “Cuando un paciente llega el primer día al hospital de día, para recibir su tratamiento, el nivel de ansiedad, miedos y dudas suele ser muy elevado. Lo primero que necesita es que lo acojamos, le demos seguridad y que él vea en nosotros el control que en ese momento precisa. No necesita explicaciones técnicas, ni saber lo que va a pasar, ni las posibles complicaciones… Más adelante ya le explicaremos todo”.
Así, después de ese primer momento de acogida y cuidado, llega una segunda fase, que la jefa de enfermería en el IVO define como educacional, en la que las enfermeras y enfermeros del centro les explican como detectar síntomas y signos de alarma, como fiebre, hematomas o escalofríos, y se hace hincapié en que “tanto él como sus cuidadores sepan que, en cualquier momento, que tengan estos signos y síntomas deben acudir al hospital, bien a urgencias o bien a llamar a los mismos hospitales de día en cualquier momento y cualquier día de la semana”. ç

- Nuria Casani, jefa de enfermería del IVO. -
- Foto: Plaza
La importancia de los cuidados
También, en esa fase, se habla de la planificación del alta y las revisiones, o la coordinación con la unidad de hospitalización domiciliaria, cuando el hospital se traslada a casa del paciente: “En este caso, el objetivo es garantizar la continuidad de los cuidados y una adecuada planificación para conseguir que ese paciente siga adherido al tratamiento. La enfermería de la unidad de hospitalización domiciliaria, realiza un acompañamiento activo, tanto de él como de su familia, en todos los ámbitos. Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, la unidad lleva pacientes paliativos y tienes que intentar mejorar su calidad de vida dentro de su entorno y ofreciendo estos cuidados hospitalarios, pero dentro del domicilio”, afirma la jefa de enfermería en el IVO.
A ese papel de la enfermería en el cuidado del paciente oncológico, Sonia Gimeno, supervisora de Oncología Radioterápica del IVO, añade el ser un nexo de unión entre el paciente y un equipo multidisciplinar como el de radioterapia del IVO. “El profesional de enfermería participa en la recepción, en la explicación del tratamiento, en su administración y en los cuidados, tanto durante como una vez que finaliza el tratamiento”.

- El equipo de enfermería del IVO está formado por 165 profesionales, especializados en atención del paciente oncológico. -
- Foto: Plaza
Sonia Gimeno hace hincapié en este último aspecto. Primero, porque al acabar las sesiones, algunos pacientes pueden sufrir radiodermatitis producidas por la radioterapia y “es muy importante llevar un buen manejo de esa toxicidad, para que el tratamiento se interrumpa lo menos posible. Ahí, el papel de enfermería es clave, porque estamos continuamente monitorizando al paciente y y vigilando cada día esa toxicidad”. Y segundo, para resaltar el valor del autocuidado, algo sobre lo que insisten mucho en su departamento: “Aumentar la hidratación de la piel, mediante las cremas específicas para radioterapia. También aumentar la ingesta hídrica, y algo que es súperimportante y que también, por el propio proceso oncológico, muchas veces se descuida”. Y, coincide con su compañera Nuria Casani, en afirmar que “ante cualquier duda, molestia, por mínima que sea, siempre pueden acudir a enfermería para que les ayude”.
También coincide con ella en el esfuerzo que realizan para humanizar el tratamiento de radioterapia: “Para mí la clave principal es que los pacientes se sientan como en casa, pero nuestro trabajo se desarrolla en un sótano, no hay luz natural, es un ambiente frío. Por eso intentamos que sea todo lo más natural posible, normalizar el proceso y crear un vínculo de confianza. Voy a decir una frase que se repite, diría que el 90% de las veces, cuando el paciente finaliza la última sesión de radioterapia: ‘Ojalá que no tenga que volver, pero que nos veamos fuera’. Creo que refleja muy bien el vínculo que se crea aquí”.
La evolución en estos cincuenta años
Un vínculo que ha estado presente desde la creación del IVO hace ahora cincuenta años. Porque, aunque la evolución haya sido significativa, el fondo del trabajo del equipo de enfermería, cuidar al paciente oncológico, siempre ha estado ahí. Eso sí, ambas destacan como ha cambiado el papel de estos profesionales: “Para mí, culturalmente, el cambio más importante es que ya no dependemos únicamente de indicaciones médicas. La enfermería se ha hecho una profesión en todos sus ámbitos, incorporando la tecnología y la evidencia científica en todos nuestros cuidados”, apunta Nuria Casani, quien además destaca que ahora las técnicas son menos invasivas y el instrumental es más eficaz y menos doloroso, “lo que, aparte de que a nosotros nos da más seguridad, a los pacientes les evita mucho sufrimiento”.
Por su parte, Sonia Gimeno también señala el cambio de los tratamientos, de la tecnología y de los resultados que se ha producido en estos cincuenta años. “Ahora contamos con aceleradores súperprecisos, que nos permiten irradiar tumores muy pequeños a una dosis muy alta y, a la vez, proteger los órganos del riesgo”.

- Sonia Gimeno, supervisora de Oncología Radioterápica del IVO. -
- Foto: Plaza
Así, la enfermería oncológica ha evolucionado al ritmo del avance científico y tecnológico, lo que ha hecho que la enfermería ocupe un lugar clave en todo el proceso de la enfermedad. De ahí que, mirando al futuro, ambas apunten a la estandarización de la enfermería oncológica, "como un modelo altamente especializado, tecnológico y predictivo, pero sin perder la parte humana de esta especialidad” y su consideración como una especialización, al igual que existen otras en enfermería, a la hora de formarse y ejercer.