Tierra de empresas

Jarafuel: energías renovables para mejorar servicios y frenar la despoblación

El municipio del Valle de Ayora logra generar empleo y abaratar la factura eléctrica impulsando la energía eólica y la fotovoltaica

  • Jarafuel se asienta sobre una colina a 650 metros de altitud, en cuya cima se observa una ermita que fue un antiguo castillo árabe.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. En el interior de la provincia de Valencia, Jarafuel lleva años tratando de darle la vuelta a una situación adversa. En pleno Valle de Ayora, con apenas 800 habitantes, sin tejido industrial, con una población envejecida y afectado por la falta de oportunidades laborales, el municipio ha encontrado en las energías renovables una vía para generar ingresos, dinamizar su economía, ofrecer servicios y tratar de frenar la despoblación.

Hoy, esa apuesta se traduce en más actividad económica, nuevas fuentes de ingresos para familias y ayuntamiento, más servicios municipales y en proyectos como una comunidad energética local con la que los vecinos podrán ahorrar en la factura eléctrica. También en alternativas al abandono de la agricultura y en la generación de empleo, con el objetivo de combatir la despoblación.

Energía eólica: el origen de la estrategia

El punto de partida se sitúa en 2012, con la instalación de los primeros aerogeneradores del parque eólico Boira, en terrenos del Ayuntamiento y de la Generalitat Valenciana. A partir de ese momento, Jarafuel inicia una línea de desarrollo que, según explica su alcalde, Fernando García, respondía a una necesidad clara: “lo aprovechamos porque el municipio es pequeñito, y es complicado obtener recursos”.

Actualmente cuenta con tres parques eólicos que suman “alrededor de 100 megavatios”. La implantación de estos proyectos se concibió desde el principio como “una manera de generar ingresos al ayuntamiento para dar mejores servicios” y también como “una manera indirecta de aumentar el empleo”, en un contexto donde la industria es prácticamente inexistente y no abunda la generación de empleo. 

Además, el modelo incorpora un elemento de retorno territorial. El canon que percibe la Generalitat se articula mediante un convenio para que revierta en los montes, realizando trabajos de mantenimiento, limpieza y conservación forestal. Esta labor se ejecuta a través de brigadas forestales locales, lo que supone empleo directo. A ello se suma un efecto adicional: la limpieza del monte reduce el riesgo de incendios y refuerza la implicación de la población en la conservación del entorno.

El aprovechamiento de la biomasa extraída de estas labores completa el ciclo. La madera recogida se procesa en el leñero municipal, donde los operarios la cortan, clasifican y distribuyen entre las viviendas de personas jubiladas del municipio.

Fotovoltaica en suelo agrícola: oportunidad en un contexto de abandono

Tras la eólica, el siguiente paso ha sido la energía fotovoltaica. Jarafuel ha desarrollado seis actuaciones en este ámbito, impulsadas mediante un plan especial junto a la conselleria y los municipios de Zarra y Teresa. El alcalde sitúa aquí uno de los cambios más significativos: la transformación de terrenos agrícolas sin uso en activos productivos.

Según explica, muchos propietarios tenían esos terrenos prácticamente perdidos. “La agricultura agoniza, puesto que no hay relevo generacional”, afirma. Muchas fincas estaban en manos de personas de “80 o 85 años”, lo que había llevado al abandono de gran parte del suelo agrícola. En ese contexto, la puesta en funcionamiento de plantas solares ha supuesto “una manera de aumentar los recursos de estas familias”.

  • El Valle de Ayora, incluyendo Jarafuel, es conocido por ofrecer hermosos paisajes y espacios naturales. -

Más ingresos, más servicios

Una parte central de esa estrategia pasa por convertir los nuevos ingresos en servicios concretos para la población. El incremento de ingresos municipales ha permitido reforzar la prestación de servicios. Entre ellos, recursos especialmente relevantes en un municipio envejecido: residencia para mayores, centro de día, servicio de comidas a domicilio, centro de jubilados, centro de rehabilitación, trabajadores sociales y transporte para acudir a consultas médicas fuera del municipio.

Se trata de servicios que, según advierte, son determinantes para la permanencia de la población. “Si no tuviéramos un buen sistema de servicios sociales, transporte a hospitales o una residencia, la gente se iría”, indica el alcalde.

Dinamización económica, empleo y ahorro en la factura

Si la eólica y la fotovoltaica han generado ingresos y actividad, la creación de una comunidad energética local busca que ese retorno llegue de forma directa a los hogares y negocios del municipio. El objetivo es que toda la actividad comercial del pueblo y todos los vecinos de Jarafuel puedan beneficiarse, con un ahorro estimado de alrededor de un 70% en su factura eléctrica.

El modelo se basa en inversión pública por parte el Ayuntamiento que posteriormente “cede la producción a la comunidad energética”. El acceso se gestiona mediante una empresa encargada de analizar el consumo de cada vivienda. “Se le hace un análisis de cuál es su consumo anual” y en función de ello se determina la potencia asignada. En una primera fase se está realizando “un reparto inicial de dos kilovatios” para llegar al mayor número de vecinos posible, con una segunda fase posterior de ajuste.

La comunidad cuenta ya con tres instalaciones terminadas y vecinos que ya forman parte de la misma. El despliegue se realizará de forma progresiva, poniendo en marcha cada instalación conforme avance la incorporación de participantes.

Energía y despoblación

En un municipio pequeño, envejecido y sin apenas alternativas industriales, Jarafuel ha encontrado en las energías renovables una forma de generar ingresos, sostener servicios y ofrecer a sus vecinos razones concretas para quedarse.

Todo se enmarca en un problema de fondo: la pérdida progresiva de población. “Somos pueblos pequeñitos, los jóvenes salen a estudiar y ya no vuelven si no hay estímulos”. Advierte de que la despoblación no es un fenómeno brusco, sino progresivo. “Poquito a poquito es el goteo”. Y lo vincula directamente a la falta de servicios: cuando estos no existen, especialmente en edades avanzadas, los vecinos terminan abandonando el municipio. 

Por eso en Jarafuel defienden el papel de la energía como herramienta para ayudar a sostener el territorio. “Sí, exactamente”, responde su alcalde cuando se le plantea si puede ayudar a combatir la despoblación.

Recibe toda la actualidad
Valencia Plaza

Recibe toda la actualidad de Valencia Plaza en tu correo

CaixaBank impulsa su negocio con pymes en la Comunidad Valenciana con más de 1.900 millones de euros financiados en 2025