CASTELLÓ. La campaña citrícola valenciana no termina de coger ritmo. Las operaciones de compra en campo avanzan todavía a un nivel inferior al habitual para estas fechas, los precios permanecen estables y los operadores mantienen una actitud de prudencia a la espera de comprobar cómo evoluciona la demanda. Un escenario que preocupa especialmente al sector productor porque se produce, además, en un ejercicio en el que los aforos apuntan de nuevo a la baja, sobre todo con la caída de las clementinas en Castellón, y de manera especial la menor producción de Clemenules.
El secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera, Carles Peris, confirma este bajo nivel de actividad. En estos momentos se están recolectando las variedades Clemenrubí, Marisol y Arrufatina, pero las operaciones siguen siendo escasas en comparación con otras campañas. "Estamos en un perfil bajo de operaciones y de precios", señala Peris, que destaca que el comportamiento resulta especialmente significativo teniendo en cuenta que la producción vuelve a ser inferior a la del año anterior.
En el caso de la Clemenules, la variedad de referencia para el sector citrícola de Castellón, los precios han arrancado "algo por debajo" de los registrados en la campaña anterior y, por el momento, permanecen estables. La última cotización recogida por la Lonja de cítricos para la Clemenules es de 0,46 euros, con un precio máximo de 0,54 euros y un mínimo de 0,38. El sector permanece ahora pendiente de comprobar si el mercado adquiere mayor dinamismo en las próximas semanas y si ese incremento de las compras permite también una mejora de las cotizaciones en origen.
La evolución de la campaña coincide además con un contexto de mayor presión en los mercados europeos. El informe de seguimiento de septiembre de la Conselleria de Agricultura sitúa el inicio de las operaciones de compra en campo en la semana 36, entre el 31 de agosto y el 6 de septiembre, frente a la semana 30 de la campaña anterior. El arranque estuvo marcado por una actividad limitada y por la prudencia de los operadores, en un mercado condicionado por la incertidumbre sobre el incremento de las importaciones de cítricos procedentes de terceros países y su posible impacto sobre las exportaciones españolas.
A ello se sumó una demanda europea todavía contenida por las temperaturas anormalmente elevadas para el inicio del otoño, que retrasaron el habitual repunte del consumo asociado a la llegada del frío. La Conselleria también señala la incertidumbre sobre los posibles efectos de las altas temperaturas del verano sobre la calidad y el estado fisiológico de la fruta, así como sobre la incidencia de determinadas plagas, especialmente la araña roja.
Aunque las compras se dinamizaron progresivamente a partir de la semana 38 por la necesidad de los operadores de garantizar un volumen mínimo de suministro para atender sus compromisos comerciales, el mercado sigue sin mostrar la intensidad habitual. En este contexto, las primeras señales que llegan de la distribución europea añaden un nuevo elemento de preocupación para los productores.
La distribución europea ya promociona cítricos por debajo de un euro
Uno de los aspectos que más preocupa actualmente al sector es que algunos supermercados europeos han comenzado a promocionar cítricos a precios inferiores a un euro por kilogramo. En concreto, algunas confecciones se están comercializando durante estas primeras semanas de campaña a 0,98 euros el kilo, según ha advertido el secretario general de la Unió.
Para Peris, se trata de una señal negativa porque implica que la distribución está demandando a los operadores comerciales determinadas variedades a precios inferiores a ese umbral. "Todo lo que implique que la fruta se venda por debajo de un euro es negativo para los productores", advierte.
El temor del sector es que estas promociones en destino terminen trasladándose hacia atrás en la cadena y ejerzan presión sobre las cotizaciones pagadas al agricultor. "Estas acciones promocionales al final siempre repercuten en los precios en origen", apunta Peris, que considera que pueden acabar arrastrando a la baja las cotizaciones en el campo.
El escenario deja así a la campaña en una fase todavía incipiente, con pocas operaciones, precios estancados y una demanda que no acaba de activarse, mientras el sector castellonense observa con especial atención el comportamiento de la Clemenules y la evolución de las ventas en los mercados europeos durante las próximas semanas.
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