VALÈNCIA. Cada día, las ciudades generan miles de toneladas de residuos. Es una realidad inherente a la actividad humana y al funcionamiento de cualquier gran área metropolitana. Sin embargo, detrás de esa realidad existe otra menos visible, pero igual de importante: la capacidad de transformar esos residuos en recursos y devolverlos al ciclo productivo.
En ese proceso, las plantas de tratamiento desempeñan un papel fundamental. Son infraestructuras que permiten cerrar el círculo de la economía circular y convertir aquello que ya no tiene utilidad para los ciudadanos en nuevas materias primas capaces de generar valor. En la Comunitat Valenciana, una de las instalaciones más representativas de este modelo es la planta de tratamiento de residuos de Los Hornillos, gestionada por Valoriza.
Ubicada en Quart de Poblet, la instalación da servicio a 44 municipios de la comarca de l’Horta, incluida la ciudad de Valencia, atendiendo a una población cercana a los 1,6 millones de habitantes. Su actividad diaria la convierte en una infraestructura esencial para garantizar el correcto funcionamiento de los servicios urbanos y avanzar hacia una gestión más sostenible de los residuos.

Solo durante 2025, la planta trató más de 411.500 toneladas de residuos procedentes de las líneas de fracción resto y materia orgánica recogida selectivamente. A ello se suman más de 41.200 toneladas de enseres y escombros domésticos gestionados en sus instalaciones.
Más allá del volumen, el dato más relevante es el resultado obtenido. Gracias a los procesos de clasificación, recuperación y compostaje, Los Hornillos consiguió recuperar más de 99.000 toneladas de materiales para su valorización, permitiendo que una parte significativa de los residuos generados por la ciudadanía pudiera reincorporarse al sistema productivo.
La recuperación de materiales es hoy una de las principales herramientas para reducir el consumo de recursos naturales y disminuir el impacto ambiental asociado a la fabricación de nuevos productos. Papel, cartón, plástico, vidrio, aluminio o acero son algunos de los materiales que encuentran una segunda vida gracias a los procesos desarrollados en instalaciones como Los Hornillos.

El papel y el cartón recuperados regresan a las fábricas para convertirse en nuevos productos reciclados. Los metales vuelven a fundirse y se transforman en nuevas materias primas para la industria. Los plásticos se procesan para generar granza o escamas que servirán para fabricar nuevos productos. Incluso la materia orgánica recuperada se transforma mediante compostaje en una enmienda orgánica capaz de mejorar la fertilidad de los suelos agrícolas.
También los residuos voluminosos encuentran nuevas oportunidades. Muebles, colchones, aparatos eléctricos o elementos de madera son sometidos a procesos específicos de clasificación y recuperación que permiten aprovechar gran parte de sus componentes. La madera puede destinarse a la fabricación de tableros o a usos energéticos, mientras que las espumas y metales procedentes de colchones se reutilizan en nuevos procesos industriales.
Pero la gestión moderna de residuos ya no se limita únicamente a recuperar materiales. La tecnología se ha convertido en una herramienta imprescindible para seguir aumentando la eficiencia de los procesos y mejorar la calidad de los recursos obtenidos.

En este sentido, Los Hornillos mantiene una estrategia de mejora continua orientada a incorporar nuevas soluciones tecnológicas que permitan optimizar cada fase del tratamiento. Un ejemplo reciente es la incorporación de un nuevo separador neumático destinado a mejorar la eliminación de impropios en los residuos de construcción y demolición, obteniendo materiales más limpios y de mayor calidad para su posterior aprovechamiento.
Además, la instalación trabaja actualmente en la evaluación de nuevas tecnologías que marcarán el futuro de la gestión de residuos. Entre ellas destacan los sistemas robotizados de control de calidad para las líneas de recuperación y las herramientas de caracterización continua que permitirán conocer en tiempo real la composición de los residuos tratados.
Estas soluciones permitirán aumentar la capacidad de recuperación, mejorar la trazabilidad de los materiales y optimizar la toma de decisiones operativas, reforzando la eficiencia global de la instalación.
La innovación también alcanza al ámbito energético. La planta mantiene abiertas diversas líneas de trabajo destinadas a favorecer el autoconsumo energético a partir de recursos generados dentro del propio proceso de tratamiento. El objetivo es avanzar hacia modelos cada vez más eficientes y sostenibles, capaces de reducir el consumo de recursos externos y mejorar el rendimiento ambiental de la actividad.

Todo ello se desarrolla sin perder de vista la función esencial que desempeña una instalación de estas características. Los Hornillos trabaja los 365 días del año para garantizar la recepción y tratamiento de los residuos generados por más de un millón y medio de personas. Una labor silenciosa pero imprescindible para preservar la salubridad urbana, proteger el entorno y asegurar la continuidad de un servicio esencial.
Con motivo del Día Mundial del Reciclaje, resulta oportuno recordar que la economía circular es una responsabilidad compartida. La tecnología, las infraestructuras y los profesionales que trabajan en ellas son piezas fundamentales, pero el primer paso continúa estando en los hogares. Separar correctamente los residuos sigue siendo la mejor forma de facilitar su recuperación y aprovechar todo su potencial.
Porque reciclar no consiste únicamente en gestionar residuos. Significa aprovechar recursos, reducir impactos ambientales y construir ciudades más sostenibles. Y para lograrlo, instalaciones como Los Hornillos seguirán desempeñando un papel decisivo en el presente y en el futuro de la gestión ambiental.