Más importaciones de zumo y menos rentabilidad: los bajos precios de la industria dejan sin salida los destríos citrícolas

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La industria paga entre 3 y 5 céntimos por kilo por los pequeños cítricos y alrededor de 10 céntimos por las naranjas, importes que no cubren los costes de producción. Las compras de zumo de naranja de la UE a terceros países crecen un 23,8% entre marzo y agosto

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CASTELLÓ. Los citricultores de Castellón y del conjunto de la Comunitat Valenciana se encuentran en este arranque de campaña con dificultades para dar salida a los destríos de sus cosechas con destino a la industria de transformación. Este sector, que habitualmente absorbe parte de la fruta que no reúne las condiciones para comercializarse en fresco, está ofreciendo unos precios especialmente bajos, hasta el punto que dedicar estas mermas a la transformación supone incluso pérdidas para el productor.

Según datos de la Unió Llauradora i Ramadera, el precio que se está pagando por los pequeños cítricos se sitúa entre los 3 y los 5 céntimos por kilo, mientras que en el caso de las naranjas ronda los 10 céntimos. Unos importes que quedan muy lejos del umbral de rentabilidad mínimo para el productor que, tal y como apunta el secretario general de esta organización agraria, Carles Peris, se sitúa en los 20 céntimos: "Por debajo de esta cifra, no hay ninguna rentabilidad", subraya. 

Aunque es habitual que los precios industriales se sitúen en niveles bajos al comienzo de la campaña, Peris señala que este año las cotizaciones son especialmente reducidas en comparación con las de ejercicios anteriores. A su juicio, una de las posibles explicaciones es que la industria disponga de un volumen elevado de existencias para elaborar sus productos, lo que reduciría su necesidad de comprar fruta a los agricultores y, por tanto, su disposición a pagar por los destríos.

El problema afecta a una fruta que, por distintos motivos, no puede encontrar salida en el mercado de consumo en fresco, pero que sí podría destinarse a la elaboración de zumo. Sin embargo, con los precios actuales, esta opción deja de compensar económicamente al productor, que en la mayoría de los casos está optando por desechar la cosecha que no tiene salida comercial en fresco. 

La situación cobra especial relevancia en una campaña en la que las variedades extratempranas ya han registrado un volumen significativo de mermas. En torno al 25% de la producción se ha visto afectada, principalmente por los bajos calibres y por la incidencia de plagas como la mosca de la fruta y la araña roja. En estas circunstancias, la transformación industrial constituye una posible vía para aprovechar parte de la fruta que no puede comercializarse en fresco, siempre que las condiciones económicas permitan cubrir los costes.

La UE compra más zumo fuera 

El comportamiento de los precios coincide con un incremento de las importaciones de zumo de naranja procedente de países extracomunitarios. Según los últimos datos disponibles de la Comisión Europea, la Unión Europea importó 495.452 toneladas entre marzo y agosto de 2026, frente a las 399.929 toneladas del mismo periodo de 2025. Son 95.523 toneladas más, lo que representa un aumento del 23,8%.

Brasil, el principal productor mundial de zumo de naranja, concentra la mayor parte de estas compras. Las importaciones procedentes de este país alcanzaron las 404.398 toneladas en los seis meses analizados, frente a las 336.570 toneladas del año anterior. El incremento asciende a 67.828 toneladas, un 20,1% más.

Las organizaciones agrarias ya habían advertido en mayo del posible impacto de estas importaciones tras la entrada en vigor, el 1 de mayo, del Acuerdo Interino de Comercio entre la UE y Mercosur. Una de las principales preocupaciones del sector es la presión que la llegada de zumo brasileño puede ejercer sobre los precios de la fruta destinada a transformación y, con ello, sobre la viabilidad de su recolección. En Castellón, alrededor del 20% de la producción citrícola, unas 100.000 toneladas por campaña, se destina habitualmente a la industria al no reunir las condiciones para su comercialización en fresco. La progresiva reducción de los aranceles al zumo brasileño, prevista en un plazo de entre ocho y diez años, podría aumentar esa presión y dificultar que los agricultores obtengan un precio que compense los costes de recoger la fruta.

Para Peris, el aumento de la oferta de zumo en el mercado comunitario no es una buena señal para los productores de cítricos, ya que puede restar atractivo a la compra de fruta para su transformación. Si la industria dispone de más zumo o de existencias suficientes para atender sus necesidades, la demanda de materia prima procedente de las explotaciones puede perder fuerza, con el consiguiente efecto sobre los precios que ofrece por los destríos.

De este modo, los agricultores afrontan el inicio de la campaña con una doble dificultad: por un lado, las mermas derivadas de los calibres y las afecciones de plagas y, por otro, una industria que ofrece precios insuficientes para cubrir los costes de producción. Una combinación que limita las posibilidades de dar salida rentable a la fruta que queda fuera del mercado en fresco.

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