VALÈNCIA. El Clúster de la Construcción Industrializada de la Comunitat Valenciana -gestionado por el Instituto Valenciano de Edificación- echa a andar con la reunión de constitución de su grupo de trabajo. La construcción española, y más concretamente la construcción de viviendas y equipamientos públicos en la sanidad o en la educación, es poco competitiva según los datos oficiales. A la dificultad de encontrar mano de obra cualificada en la construcción, se suma un retraso estructural en España en la aplicación de nuevos sistemas constructivos más eficaces y sostenibles. Pablo Peñín, socio en Peñín Arquitectos y secretario del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, señala que “el reto es enfrentar la situación de baja productividad que sufre el sector de la construcción en España hasta alcanzar estándares europeos.
La industrialización está presente en los planes estratégicos de todas las administraciones porque, a decir verdad, en España todavía estamos en pañales respecto al resto de la UE en esta materia”. Peñín Arquitectos es una firma pionera en el ámbito de la prefabricación en la construcción de edificios públicos. De este despacho de arquitectura surgió el primer edificio público de oficinas en España construido mediante una estructura de madera contralaminada mixta, se trató de la ampliación de la Conselleria de Educación en la Avenida Campanar de Valencia.
La construcción prefabricada, industrializada, está todavía por llegar de forma definitiva a nuestro país y parece necesario el apoyo de los sectores productivos y profesionales involucrados. En ese sentido, Pablo Peñín cree necesario “adaptar las nuevas estructuras de las organizaciones colegiales, y del Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia, a las nuevas exigencias del mercado. Creemos fundamental profundizar en las políticas de sostenibilidad e industrialización dentro de la profesión. Los arquitectos valencianos deben ser la vanguardia en estos proyectos y en concreto nosotros, para el futuro inmediato del colegio, queremos adaptar la entidad a esta nueva realidad con el lanzamiento del Visado Verde”.
En materia de vivienda y sobre la Dana, los arquitectos valencianos se enfrentan así a los nuevos escenarios presentes en el marco estatal, con el Perte o Proyecto Estratégico para la Recuperación y la Transformación Económica de la Industrialización de la Vivienda, el Plan de Vivienda aprobado ayer por el Consejo de Ministros y el Plan VIVE de la Generalitat. Propone Peñín para el Colegio de Arquitectos “transformar la organización en un centro de innovación y generación de conocimiento a través de la reflexión, el fomento de las ideas, de la aplicación de la Inteligencia Artificial en el ámbito de la arquitectura. El proyecto CTALAB que hemos proyectado para la nueva etapa del colegio nos parece fundamental”.
El Clúster de la Construcción Industrializada es, para Peñín, una herramienta fundamental para combatir el déficit habitacional. “La industrialización es una respuesta a la emergencia habitacional. Es una de las soluciones para la escasez y la emergencia de vivienda asequible mediante la producción rápida y a mayor escala porque con la industrialización de la construcción de la vivienda se prevé reducir los tiempos de edificación entre un 20 y un 60%, elevar la calidad de la edificación y la arquitectura, fomentar la sostenibilidad y la eficiencia energética, mejorar las condiciones de los trabajadores y la seguridad laboral, impulsar la inclusión de mujeres y, finalmente, aumentar la productividad”.
Sobre el oficio del arquitecto en la nueva era, añade Pablo Peñín “la industrialización obliga a repensar y adaptar el trabajo de los arquitectos y afecta de forma parcial o total a la construcción. Los arquitectos debemos mantener la competencia y exclusividad en la redacción de proyectos de vivienda, ya sea industrializada o no. Y también será capital seguir investigando y trabajando en la mejora de la eficiencia energética como una de las bases de la rehabilitación para obtener un parque construido más sostenible y acorde a los estándares europeos. Pero ojo, hay que repensar determinadas actuaciones porque en muchos casos las nuevas soluciones técnicas semiindustrializadas son poco respetuosas con el patrimonio, como se ha visto en la rehabilitación de la Jefatura Superior de Policía Nacional en Valencia”. Concluye Peñín que “los costes laborales y de intervención, la calidad y la precisión, la mejora del medio ambiente y la eficiencia en los tiempos son factores que van a mejorar en la construcción de vivienda cuando la construcción industrializada esté desarrollada en nuestro país”.