VALÈNCIA. Pedro Peleato mira los productos que copan su mesa de trabajo con el mismo cariño con el que el velocista contempla sus marcas o el alpinista recuerda sus cimas conquistadas. Aunque esto no va de sacar pecho, hay que reconocer que en agricultura, tal como sucede en la vida misma, el camino recorrido y los equipos y personas de los que te has rodeado importan, y mucho.
“Desarrollamos Tecnología Natural en mayúsculas, con sello 100% valenciano. Un conocimiento que nace aquí, en nuestra sede y laboratorios de l’Alcúdia, y que se exporta a las explotaciones agrícolas más exigentes del planeta para producir frutas, hortalizas y cereales libres de residuos químicos y de alta calidad”, asegura Peleato.
Aunque sobre la mesa del CEO de Seipasa no están las más de 65 referencias en biocontrol, bioestimulación y nutrición que componen el catálogo de la compañía en agricultura, allí sí encontramos las que mayor valor añadido y patentes acumulan.
“Hemos construido un portafolio de productos biológicos que muchas grandes multinacionales del sector agrícola desearían tener”, asegura Pedro Peleato. “Para llegar a este nivel, hay grandes corporaciones que han necesitado invertir cientos de millones de euros en adquirir otras empresas capaces de darles el know-how y el acceso al segmento biológico en agricultura, pero nosotros lo hemos hecho con mucho talento y esfuerzo, con recursos propios y, sobre todo, anticipándonos al cambio y a la transformación que vive la agricultura”, sentencia.

- Oficinas centrales de Seipasa en L’Alcúdia, Valencia.
- Foto: SEIPASA
Independencia y talento frente a los gigantes globales
Hablar de Seipasa es hacerlo de una compañía valenciana con casi 30 años de historia que mira cara a cara a las grandes multinacionales del sector. La corporación está especializada en el desarrollo, formulación y fabricación de tratamientos agrícolas a partir de principios naturales de origen botánico y microbiológico.
En un sector en el que la concentración empresarial ha sido una tónica dominante a lo largo de la última década, especialmente por los movimientos de las grandes multinacionales para entrar en el segmento bio, sorprende que Seipasa se mantenga como una compañía independiente, con capital 100% español, con una robusta salud financiera y participada exclusivamente por sus dos socios fundadores.
“Algunos dicen que somos la aldea de los galos frente al Imperio romano –bromea Pedro Peleato–, pero a mí me gusta pensar que nacimos para poner en manos de los agricultores nuevas soluciones y alternativas a partir de la biotecnología y que, casi 30 años después, seguimos comprometidos con los mismos principios y valores que nos han traído hasta aquí”.
“Vengo de una familia de agricultores –añade Peleato– y sigo convencido de que, si estamos aquí, es para aportar valor al agricultor, y no para ser un simple activo más en una cuenta de resultados”.
La consecuencia de esta filosofía es una propuesta veraz, auténtica y humana. Es decir, la agricultura para los agricultores y con rostro y manos de agricultor. En la práctica, esto se traduce en un portafolio con amplio recorrido internacional que conecta plenamente con las exigencias de los mercados y las demandas de los consumidores para disponer de frutas, hortalizas y cereales más saludables.
La alternativa al glifosato nace en Valencia
La pregunta que cabría formularse a continuación sería cómo ha llegado hasta aquí Seipasa. Es decir, qué ha guiado a una pyme de l’Alcúdia a construir una propuesta tan sólida y competitiva en el mercado nacional e internacional.
“El punto de inflexión se produjo hace 20 años, cuando decidimos dar valor al I+D, a los principios activos botánicos y microbiológicos con los que estábamos trabajando, y apostar por el registro fitosanitario de nuestros productos”.
En agricultura, el registro fitosanitario es el certificado que habilita la aplicación de un producto de forma oficial y segura para combatir patologías en los cultivos. Al igual que ocurre en la medicina, en la que ciertas dolencias solo pueden tratarse con medicamentos específicos prescritos por el facultativo o el especialista, el registro fitosanitario es el elemento clave que aporta seguridad, confianza y valor añadido en la lucha contra plagas y enfermedades. Detrás de él hay muchísima I+D, inversión, ensayos de eficacia y, ante todo, un profundo know-how que proporciona un conocimiento exhaustivo de los productos que la compañía pone en el mercado.
Sobre esta base, y a partir de esa apuesta estratégica por los registros fitosanitarios que relata Peleato, Seipasa ha construido un robusto catálogo con más de 70 certificaciones de biocontrol en más de 30 países de todo el mundo.
En su portafolio encontramos biopesticidas, bioestimulantes, nutricionales y una nueva línea de producto bioherbicida llamado Seithor, que la compañía acaba de lanzar al mercado en Grecia y Portugal, y que muy pronto llegará a España tras un complejo proceso de investigación, desarrollo y registro en el que Seipasa ha trabajado a lo largo de los últimos 8 años.

- Pedro Peleato muestra Seithor, el nuevo herbicida de origen natural que la compañía va a lanzar en España.
- Foto: SEIPASA
El glifosato es el herbicida más utilizado a nivel mundial, pero es altamente contaminante y perjudicial para la salud, genera resistencias que comprometen su eficacia y, lo más importante, tiene fecha de caducidad.
“Los agricultores necesitan nuevas herramientas que les ayuden a suplir la progresiva desaparición de los productos químicos en el control de plagas, enfermedades y malas hierbas. La legislación, especialmente en Europa, cada vez es más estricta en este sentido, y nuestro bioherbicida Seithor llega para paliar lo que ya es una necesidad crítica ante la escasez de alternativas”, subraya Pedro Peleato.
Liderando el cambio regulatorio en Europa
En el marco de la UE, registrar un producto fitosanitario para el control de plagas, enfermedades o malas hierbas y ponerlo en el mercado es un camino al alcance de muy pocas compañías. Hablamos de procesos que pueden llegar a extenderse entre 7 y 9 años, y que comprometen inversiones millonarias.
“Estamos inmersos en una gran paradoja –insiste Pedro Peleato–. En la Unión Europea, los productos a base de sustancias químicas están desapareciendo poco a poco, pero frente a ello, las empresas que tomamos la iniciativa de desarrollar nuevas opciones nos encontramos con numerosos obstáculos para registrar productos de base biológica. Es decir, los agricultores se están quedando sin soluciones para el control de plagas y enfermedades, necesitan nuevas alternativas, pero el camino hasta ponerlas en sus manos es cada vez más difícil”.
En este sentido, el CEO de Seipasa lidera una iniciativa para actualizar el Reglamento 1107/2009, es decir, la legislación fundamental de la Unión Europea que regula la comercialización de productos fitosanitarios.
El objetivo es agilizar la puesta en el mercado de fitosanitarios de bajo riesgo que suplan el vacío que está provocando la progresiva desaparición de sustancias activas de síntesis química. Es una propuesta que pretende impulsar la sostenibilidad y la innovación que ya existe en el sector y, sobre todo, mejorar y reducir los plazos en los que los agricultores deberían disponer de esas nuevas herramientas.
En definitiva, Seipasa demuestra que no hace falta ser un gigante corporativo para liderar el rumbo de todo un sector a nivel europeo. Desde los laboratorios de l’Alcúdia, con talento local y una visión profundamente inconformista, la compañía valenciana sigue evidenciando que el futuro de la agricultura sostenible no lo escriben necesariamente los que tienen más recursos, sino quienes tienen la audacia de abrir el camino.