El mercado residencial de Valencia ha consolidado en 2025 un escenario de desequilibrio estructural caracterizado por una contracción significativa de la oferta de obra nueva y una presión sostenida sobre los precios tanto en compraventa como en alquiler. Así lo señala Javier Serrano, representante de la Sociedad de Tasación Gloval, en su análisis sobre la evolución reciente del sector inmobiliario en la ciudad.
El precio medio de la vivienda nueva en la ciudad se situó en torno a 3.500 €/m² a comienzos de 2025 y cerró el ejercicio en el entorno de 3.700 €/m², lo que supone un incremento acumulado superior al 80% respecto a niveles de 2018 - 2020. Según explica Serrano, esta evolución no responde a un repunte coyuntural de demanda, sino a una reducción muy intensa del stock disponible.
Desde 2019, el volumen de vivienda plurifamiliar nueva en comercialización en Valencia capital se ha reducido aproximadamente un 80–85%. En determinados momentos de 2025, el número de unidades nuevas comparables activas apenas superaba el centenar en todo el término municipal. Para una ciudad de más de 800.000 habitantes y un parque residencial superior a 400.000 viviendas, este nivel de oferta implica una tasa de reposición claramente insuficiente.
En términos económicos, el mercado presenta una elasticidad de oferta extremadamente baja: la producción no reacciona con rapidez ante señales de precio, lo que amplifica el ajuste vía valor unitario.
Factores estructurales del desequilibrio
El comportamiento del mercado se explica por la concurrencia de varios factores, según expone Javier Serrano:
1. Déficit estructural de producción a escala nacional.
En España se vienen iniciando anualmente menos viviendas que hogares se forman, generando un déficit acumulado que limita la capacidad de corrección en mercados urbanos dinámicos.
2. Restricciones de suelo y tiempos de tramitación.
La disponibilidad efectiva de suelo finalista en Valencia capital es limitada, y los plazos administrativos incrementan la rigidez del sistema productivo.
3. Incremento de costes de construcción.
Desde 2020, los costes de ejecución material han aumentado por encima del 30%, con impacto en materiales estructurales, energía e instalaciones. Esto comprime márgenes y eleva el precio de equilibrio necesario para viabilizar nuevas promociones.
4. Demanda estructuralmente estable.
Valencia mantiene crecimiento demográfico positivo y capacidad de atracción residencial, tanto nacional como internacional, lo que sostiene la absorción incluso en entornos de precio elevado.
El resultado, según Serrano, es un mercado donde el ajuste se produce fundamentalmente vía precios y no vía cantidades.
Proyección 2026: continuidad con moderación relativa
Bajo un escenario de estabilidad macroeconómica, la previsión central para 2026 apunta a una continuidad de la tendencia alcista, aunque con cierta desaceleración respecto a 2024–2025.
Si se mantienen incrementos interanuales en el rango del 4%–6%, el precio medio de la vivienda nueva podría situarse entre 3.850 y 4.000 €/m² a finales de 2026. Esta proyección asume que la producción no experimenta un aumento significativo y que la demanda solvente mantiene su nivel de absorción actual.
No se observan, a corto plazo, indicadores que anticipen una corrección relevante. La tasa de esfuerzo hipotecario ha aumentado, pero no hasta niveles de estrés generalizado.

- Puente de Monteolivete.
- Foto: GLOVAL
Área metropolitana: proceso de convergencia
La presión de demanda ha generado un desplazamiento progresivo hacia municipios de l’Horta Nord, Oest y Sud. Estos mercados presentan mayor disponibilidad relativa de suelo y una estructura de precios históricamente inferior a la capital.
En 2026 es previsible una convergencia parcial de valores. Si Valencia capital se aproxima a 4.000 €/m² en obra nueva, determinados municipios del entorno podrían estabilizarse en una banda de 3.200–3.500 €/m².
Este fenómeno responde a un patrón clásico de difusión metropolitana: cuando el centro urbano alcanza umbrales de precio elevados, la demanda se redistribuye hacia localizaciones periféricas bien conectadas, generando homogeneización progresiva de valores.
Mercado del alquiler: persistencia de la tensión
El alquiler continúa operando bajo un régimen de oferta limitada y elevada rotación. Tras los fuertes incrementos registrados entre 2023 y 2025, la previsión para 2026 apunta a crecimientos adicionales, aunque previsiblemente más moderados.
En segmentos medios y medios-altos de la ciudad, el alquiler mensual podría situarse en el entorno de 1.800–1.950 euros, con elevada dispersión por distritos. Sin ampliación sustancial del parque en alquiler estable, el ajuste seguirá produciéndose vía precio.
Escenarios 2027–2028
A medio plazo pueden plantearse tres escenarios:
Escenario central.
Crecimientos moderados (3%–6% anual) con estabilización progresiva si aumenta ligeramente la producción y el entorno financiero se mantiene estable.
Escenario de meseta alta.
Persistencia de precios elevados con reducción de volumen de transacciones, configurando un nuevo equilibrio estructural de mercado.
Escenario de ajuste.
Requeriría endurecimiento financiero significativo o incremento abrupto de oferta. Actualmente no existen señales sólidas que apunten en esta dirección. Los recientes conflictos bélicos, especialmente en Oriente Medio, pueden suponer una amenaza no prevista hasta ahora por el posible aumento del precio del petróleo.
Conclusión
Según concluye Javier Serrano, de la Sociedad de Tasación Gloval, el mercado residencial de Valencia no muestra dinámicas propias de una burbuja especulativa, sino de un sistema con insuficiencia estructural de oferta y baja elasticidad productiva.
En ausencia de medidas que incrementen de forma efectiva la producción —especialmente en vivienda asequible y suelo finalista— el escenario más probable para 2026 y años posteriores es la consolidación de precios elevados como nuevo equilibrio urbano.