VALÈNCIA. En a penas dos semanas comenzará agosto, el mes de vacaciones por excelencia, sobre todo, en la administración pública. De hecho, en menos de una semana se celebrará el último pleno del Ayuntamiento de València antes del parón estival. En este sentido, la alcaldesa de València, María José Catalá, no parece querer sobresaltos políticos ni giros de guion durante sus vacaciones estivales, por ello volverá a delegar de forma exclusiva en los tres tenientes de alcalde del Partido Popular las labores de Alcaldía durante el mes de agosto.
Así las cosas, según se aprobó este viernes en la Junta de Gobierno, la primera edil ratifica su criterio de los últimos años y evita ceder la vara de mando, ni siquiera de forma temporal, a sus socios de gobierno de Vox.
Según la resolución aprobada, desde el sábado 1 de agosto hasta el 12 de agosto, será la tercera teniente de Alcaldía y concejala de Recuros Humanos y Técnicos, Participación y Pedanías, Julia Climent quien ostente las labores de la alcaldesa. Del 13 al 22 de agosto, ocupará la Alcaldía el cuarto teniente de alcalde, Juan Giner, que además dirige el área de Urbanismo, Vivienda, Licencias Urbanísticas y Planificación Urbana. Finalmente, del 23 al 31 de agosto, será el turno de la primera teniente de alcalde, María José Ferrer San Segundo, quien también está al frente de la concejalía de Hacienda y Presupuestos y es, de facto, la número dos de Catalá.
Para evitar cualquier vacío de poder, la propia resolución especifica que, en caso de baja o ausencia de alguno de los designados, el régimen de sustitución se resolverá en bucle cerrado entre estas tres mismas figuras del PP, siguiendo estrictamente su orden de nombramiento.
El decreto de Alcaldía activa el mecanismo de sustitución amparándose en el artículo 125.1 de la Ley de Bases de Régimen Local para garantizar la "normalidad en la prestación de los servicios" y agilizar la tramitación administrativa durante el parón vacacional. Cabe recordar que durante este período no se celebrarán Juntas de Gobierno y que las competencias delegadas de todas las concejalías quedan supeditadas al control del núcleo de confianza de Catalá.