VALÈNCIA (EP). El Ayuntamiento de València ha remitido sus alegaciones al Informe de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) que rechaza su propuesta de cambiar a cerrada la tilde del topónimo de la ciudad en valenciano. En esta respuesta --que firma el mismo redactor del 'Estudi sobre la e de Valencia', que encargó el consistorio para basar la petición, el académico Abelard Saragossà-- se sostiene que el ente normativo del valenciano ha hecho una lectura "poco objetiva" de la iniciativa.
Al mismo tiempo, califica de "inaudito que un escrito oficial de la Acadèmia practique una terminología que comporta que el valenciano sería una parte del catalán (por mucho que la practiquen los Departamentos de Filologia Catalana) de las universidades de València y de Alicante; la lengua catalana tendría dos partes, el catalán occidental (catalán occidental+valenciano) y el catalán oriental (catalán oriental+balear)".
El documento, consultado por Europa Press, recoge un total de 27 alegaciones --que se someterán mañana a votación en el pleno municipal-- distribuidas en las mismas partes que contiene el análisis del informe: sobre la pronunciación, el acento, los criterios de los nombres de poblaciones y sobre temas sociales.
Cabe recordar que el pasado 2 de marzo la AVL explicó que desestimaba la propuesta de llamar a la ciudad 'Valéncia' porque el consistorio no había aportado ningún argumento para justificar esa modificación y remarcó la denominación "correcta y adecuada" de la ciudad desde el punto de vista histórico y lingüístico es la "tradicional" y "única" València.
En su respuesta, el Ayuntamiento cuestiona que el hecho de que la institución normativa "no considere la incidencia que la identidad puede tener en topónimos (la Póbla Larga, Novelé) le permite decir que, si el sufijo derivativo -ència tiene è, por 'coherencia interna' también tendría que tener València".
"Es como si para hacer prevalecer València sobre Valéncia, además de incurrir en anomalías metodológicas y presentar la historia valenciana como no es, el Informe nos tratara a los valencianos como poco inteligentes. En cambio, los baleares y los catalanes que dicen València lo serían más, puesto que habrían visto la 'coherencia interna' entre prudencia y València. Y todo ello sin considerar ni decir qué falla en la propuesta simple y comprobable del Estudi (la identidad puede hacer que un topónimo actúe de una forma diferente a los nombres comunes)", asevera.
En este punto, se pregunta si el camino del documento oficial de la AVL "va contra la integridad del valenciano y de los valencianos, y también contra la Ley de Creación de la Academia, que le pide defender la entidad del valenciano".
En otra parte del escrito, alude a "actuaciones poco claras" de la AVL. Dice, en concreto, que en 2006 la AVL "encomendó un informe a 18 personas sobre el acento de València para hacer un estudio sobre qué acento tendría que llevar un símbolo valenciano tan importante". "Pero el estudio no se ha hecho. El autor del Estudi pidió los informes para reproducirlos y analizarlos. No se los dieron", afirma.
Y agrega: "La grafía 'València' está en el Corpus Toponímic Valencià (2009), cuya presentación hace pensar que sería normativa. Dos académicos (Calpe y Ahuir) pidieron que el acento fuera estudiado y debatido antes de incorporar València a esa obra. Además, esa acción en el 2008 habría facilitado que el Ayuntamiento de València adaptara el nombre a la ortografía del valenciano y que la decisión fuera transversal (el mismo efecto habría tenido el estudio no hecho del 2006)".
"Predominó la voluntad de no hacer nada por dos razones: porque el tema 'despierta pasiones' en la Acadèmia, y porque la institución no podría 'cambiar unilateralmente' un símbolo valenciano (tendría que participar el Institut d'Estudis Catalans). No era buena señal que los dirigentes de la Acadèmia apartaran una obligación de la institución (fundamentar en estudios y en argumentos lingüísticos sus decisiones, y más ante un símbolo que 'despierta pasiones' y que forma parte de la fractura social por los símbolos y por el modelo lingüístico)", apunta.
"Anomalías altas"
Igualmente, se refiere al contenido del informe de la AVL sobre el topónimo de 2026 que, a su parecer, "incurre en anomalías altas". Y agrega que la institución "tendría que rectificar las actuaciones erróneas de su gramática".
"Una institución pública debe de reconocer los errores y debe rectificarlos. Actuar como si no existieran no es propio de la ciencia (y tampoco del humanismo). Además de rectificar, también convendría pedir disculpas por la actuación ante un símbolo valenciano que es importante (dar nombre al pueblo valenciano, su territorio y su lengua propia) y que forma parte de la fractura social por los símbolos y por el modelo lingüístico. Errores cometemos todos. Pero, ahora, no se trata de errores sueltos: en la acentuación de la letra e y de la vocal tónica de València, en la Acadèmia hay una actitud constante entre el 2006 y el 2026", opina.
Asimismo, cuestiona la afirmación de la AVL sobre que la forma 'Valéncia' vaya "en la dirección contraria" a la armonía social y señala que las 922 alegaciones presentadas contra la propuesta del actual equipo de gobierno municipal "no son personales", sino que responden a "unos pocos modelos". En la misma línea, recuerda que el consenso sobre el topónimo con tilde abierta entre los partidos con representación en el Ayuntamiento de València era en 2016 "del 51%".
La última alegación cree que el Informe de la AVL "se presenta como no es y descalifica el Estudi". "En la pronunciación, el documento oficial de la AVL no considera las cronologías ni la incidencia de la identidad en los topónimos; atribuye al Estudi repetidamente cosas que no dice, e incurre en 10 anomalías metodológicas; en la acentuación, vuelve a no tener en cuenta una pluralidad de veces los análisis del Estudi, ausencia unida a repetir actuaciones del informe del 2016 que el estudio había deducido que son anómalas; en los criterios sobre los topónimos, no analiza la propuesta y prácticamente no expone teoría".
"Pero, aparte de los criterios, afirma que València sería tan importante, que los baleares y los catalanes tendrían que intervenir al decidir su acento. En las cuestiones sociales, sustituye la fractura social de la Ley de Creación y del Estudi (que no expone ni analiza) por querer crear problemas sociales que no existirían. En la campaña contra Valéncia, considera la cantidad (922 alegaciones) y silencia la calidad", enumera.