VALÈNCIA. Las nuevas terrazas de los locales de hostelería de la plaza del Ayuntamiento de València tendrán un coste aproximado de unos 2.000 euros por kit de mesa completo según los modelos de mobiliario incluidos en la alternativa que ha elegido el consistorio. Un desembolso que deberán asumir los negocios que se ubican en la plaza pero que el propio Ayuntamiento estudia financiar a través de alguna línea de ayudas.
Este cambio en el mobiliario de la hostelería, sumado a la reciente renovación de los maceteros de la plaza, forma parte de las actuaciones estéticas de urgencia que el actual gobierno municipal ha acometido para mejorar la imagen de la zona a la espera de que se ejecute la reforma definitiva de la plaza del Ayuntamiento. Unas obras que no se iniciarán hasta la próxima legislatura.
La alternativa seleccionada, la más cara de las tres
Cabe recordar que de las tres alternativas planteadas para el mobiliario, el Ayuntamiento y el equipo redactor de la reforma de la plaza han seleccionado la alternativa ‘Clásica’ que es también la de mayor coste de las tres planteadas. Según el informe técnico al que ha tenido acceso Valencia Plaza el modelo de silla seleccionado es el Bolonia de la marca navarra Isimar con un coste por unidad de 260 euros.
El modelo de mesa que se propone es el Kos Folding de la firma de origen guipuzcoano Ezpeleta con un coste por unidad de 275 euros. De este mismo fabricante, los hosteleros deberán adquirir el parasol Formentera con un coste por unidad de 569 euros, al que se sumará el modelo de sistema de anclaje Fast-Click de la propia marca Ezpeleta con un coste por unidad de 259 euros.
Finalmente, el informe técnico determina que el modelo de luminaria autorizado sería el CO-ILED50 de la firma catalana Conva con un coste por unidad de 399 euros. Las estufas de exterior de la propuesta 'Clásica' serían las del modelo Fire round gas heater de la marca valenciana Create con un coste por unidad de 250 euros, mientras que el modelo de macetero elegido será el Maranta de la firma murciana New Garden con un coste por unidad de 128 euros.

Calendario de implantación del nuevo mobiliario
Según la guía de homogeneización de terrazas que ha elaborado el área de Turismo del consistorio, la veintena de establecimientos de hostelería de la plaza, en su gran mayoría franquicias, tendrán un plazo de algo más de un año para acometer la renovación de sus terrazas para adaptarse a las directrices obligatorias que ha marcado el Ayuntamiento.
Una vez la Comisión de Patrimonio emita su dictamen, el Ayuntamiento dará un margen para la transición que estará dividido en tres fases, empezando con la información a los locales y posterior retirada de la publicidad el primer trimestre.
Según la propuesta que recoge la citada guía, del cuarto al duodécimo mes se plantea la opción de articular alguna línea de ayudas que ayuden a financiar parte del coste. A partir del mes trece se contempla que no se renueven aquellas licencias de terraza que no cumpla estrictamente con los criterios estéticos así como la retirada del mobiliario no autorizado.
La ordenación estética del consistorio también mete mano a las fachadas comerciales para acabar con la contaminación visual. La nueva normativa prohibirá las banderolas luminosas sobresalientes y obligará a que los rótulos sean exclusivamente de letras corpóreas individuales, fabricadas en materiales como el latón, el acero inoxidable, el bronce o el aluminio lacado en tonos mate.
Retirada de licencia si se incumplen las normas
Entre las exigencias que deberán cumplir los locales destaca la obligación de apilar y cubrir el material de noche con lonas grises sin logotipos y mantener el mobiliario limpio y en buen estado sin óxido en las sillas o moho en las sombrillas. Saltarse estas normas se podría castigar con la pérdida de la licencia durante dos años si se acumulan tres infracciones en un año.
Las reacciones de la oposición no se han hecho esperar ante un plan que la portavoz de Compromís, Papi Robles, tacha de "estética anodina, de catálogo" que no responde “a ninguna demanda vecinal”. Desde la coalición critican que María José Catalá se centre en "decidir la estética de las terrazas de la plaza mientras mantiene encallado el proyecto de reforma" definitivo, priorizando "las sillas y los parasoles" antes que "la plaza para las personas".
Asimismo, lamentan que la iniciativa esté pilotada por el área de Turismo y no por Urbanismo, lo que a su juicio demuestra que no se piensa en los residentes sino en "el turista que viene a hacerse la foto" para convertir el centro en un "reclamo turístico". Por último, la formación advierte de que, al ser la mayoría de terrazas franquicias, la propuesta "no le hace ningún favor al comercio local" y solo sirve para "poner maquillaje a las terrazas de las grandes cadenas".