VALÈNCIA. El PAI para regenerar una manzana en el entorno del IVAM sigue encallado en su tramitación administrativa a la espera de un informe de la Conselleria de Cultura que se pidió hace ahora casi un año. La Dirección General de Patrimonio Cultural aún no ha fiscalizado la documentación remitida por el Ayuntamiento de València el pasado 26 de noviembre de 2025 para dar luz verde al desarrollo.
Esta unidad de ejecución (UE-22), comprende más de 11.000 metros cuadrados de la zona delimitada por la avenida Guillem de Castro y las calles, Gutenberg, Na Jordana y Llíria e incluye algunas edificaciones industriales ruinosas, un solar baldío y un edificio residencial.
En marzo de 2024 la concejalía de Urbanismo admitió a trámite el programa presentado por los propietarios de la mayoría del suelo para urbanizar este ámbito. No en vano, se trata de el último gran ‘vacío’ de Ciutat Vella que lleva décadas paralizado a la espera de su regeneración.
Unas 200 viviendas
Para el ámbito se prevé una edificabilidad de 20.400 metros cuadrados de techo (17.200 residencial y otros 3.200 terciaria). Lo que se traduciría según el Plan Especial, en una capacidad de unas 172 viviendas que podrían ser más en función del tamaño final. Así pues, se trata de la unidad de ejecución de mayor envergadura del Plan Especial de Ciutat Vella que se aprobó en la anterior legislatura.

- La zona que comprende la UE 22
El nuevo planeamiento, sobre el que debe desarrollarse la unidad de ejecución, protege el complejo industrial y preserva los restos de la muralla, e incluye "la realización de edificaciones de carácter residencial que integran también espacio libre privado de carácter ajardinado, en convivencia con el espacio libre de la manzana y las antiguas edificaciones protegidas".
En ese sentido, el Plan crea "una secuencia de espacios libres públicos y privados que rememoran los antiguos huertos que aquí existían y el esponjamiento de la trama urbana que su presencia ocasionaba".
El aval autonómico al Proyecto de Urbanización resulta indispensable debido precisamente a la protección patrimonial del ámbito, asentado sobre el trazado de la muralla bajomedieval de la ciudad e integrador de naves industriales históricas como la antigua fábrica Tello.
Derribo de un edificio fuera de ordenación
En esta zona actualmente existe un edificio de 18 viviendas y 2 bajos que se encuentra fuera de ordenación y que por tanto, se prevé su derribo. Por ello, el Plan Especial de Ciutat Vella recoge que los promotores deberán asumir como cargas urbanísticas el coste del realojo de sus habitantes.
Para que los promotores pudieran asumir dichas cargas urbanísticas, el Ayuntamiento decidió eliminar seis parcelas de uso socio-cultural, al mismo tiempo que aumentó la edificabilidad de uso terciario. Una medida, esta última, que no solo permite hacer viable económicamente la unidad de ejecución, sino también sirve para dar "un impulso para la rehabilitación y puesta en uso y valor de las edificaciones industriales que ahora se incorporan al catálogo".