VALÈNCIA. El plan del Ayuntamiento de València para regenerar el entorno de Casitas Rosas contempla el derribo de dos de los cuatro edificios y la construcción de otros cinco nuevos bloques de viviendas en un solar colindante del barrio. Además, en el espacio liberado por los derribos se ubicará un nuevo colegio y zonas verdes.
Esta propuesta de reforma se integra en el Plan Especial de la Malvarrosa y se ha planteado para intentar revertir la situación de degradación de este enclave del barrio marítimo, que se ha convertido en un foco de venta y consumo de droga. Cabe recordar que el derribo de Casitas Rosas fue uno de los compromisos que la alcaldesa María José Catalá anunció hace un año en el debate del estado de la ciudad de 2025.
Este complejo residencial fue construido originalmente entre 1949 y 1959 como un grupo de 456 viviendas sociales, del que se conservan 400 tras el derribo en 1991 del bloque lineal ubicado entre los dos edificios en C. Desde hace décadas, el complejo arrastra patologías constructivas graves, barreras de accesibilidad e insalubridad en elementos comunes con muchas de las viviendas okupadas.

Según el borrador del proyecto, el consistorio ha seleccionado la alternativa intermedia de las tres planteadas que consiste en el derribo parcial, de forma que demolerá el bloque central de manzana cerrada y el bloque en C de la parte este, mientras que mantendrá en pie la estructura en C situada al oeste por presentar un mejor estado de conservación.
Será sobre este gran espacio central que se libere de los derribos donde se ha proyectado una una gran parcela de 7.294,65 m² para alzar un colegio y una zona verde que dé cobertura a las necesidades de los actuales CEIP Ballester Fandós y Malvarrosa además de garantizar una dotación educativa para los nuevos residentes que deriven de la construcción de las 545 nuevas viviendas.

- En naranja los cinco futuros edificios de viviendas.
- En azul la parcela de uso educativo.
Las más de medio millar de nuevas viviendas se proyectan en una parcela cercana que está delimitada por las calles Vicente la Roda; Beato Juan Grande; San Rafael y Dr. Álvaro López. Se trata de un gran solar ahora ocupado por una zona central de huertos, un espacio de aparcamiento de vehículos y tres alquerías que aunque están habitadas no cuentan con protección patrimonial y se encuentran fuera de ordenación según refleja el documento.
La reserva de vivienda pública será del 30%
Es en este espacio donde se proyectan cinco edificios de ocho alturas (tres paralelos en el frente este y dos en dirección norte-sur en el lado oeste) estructurados alrededor de una gran zona verde central y áreas de juegos entre los inmuebles. La actuación sumará un total de 545 viviendas, de las cuales al menos el 30 % será de Protección Pública (VPP) para dar cobertura a los realojos de las familias afectadas por los derribos del complejo original.