VALÈNCIA. El crecimiento turístico en València está cambiando el mapa de actividades en la ciudad. La llegada de miles de turistas al 'Cap i Casal' en los últimos años ha propiciado que zonas tradicionalmente más residenciales estén sucumbiendo a la ola de visitantes ante la saturación de zonas como el centro. Así, aunque Ciutat Vella continúa siendo el principal núcleo de alojamiento de la capital, su peso en el conjunto de la ciudad ha disminuido considerablemente durante los últimos siete años, mientras este negocio ha ganado fuerza en distritos más alejados de los monumentos históricos. De este modo, la Saïdia, Extramurs, Quatre Carreres o Camins al Grau han triplicado su capacidad alojativa desde 2019, mientras otros como Patraix y l’Olivereta las han multiplicado por diez.
Así, el número de hospedajes, es decir, hoteles, hostales, apartamentos turísticos y cualquier forma de alojamiento de corta estancia, ha aumentado un 142,5% en el conjunto de la ciudad desde 2019, hasta alcanzar las 1.414 actividades de este tipo en 2026, frente a las aproximadamente 583 contabilizadas hace siete años, según se desprende de los datos del Ayuntamiento de València correspondientes a 2026 y elaborados a partir del registro del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).
Pero, además, las actividades de alimentación como restaurantes, bares o heladerías, muy ligadas también al turismo, de igual modo han crecido un 17,6% hasta las 7.824, una cifra que tambien sirve de termómetro para medir la expansión turística del 'Cap i Casal' en los últimos tiempos.
Una evolución que evidencia una expansión de estos sectores hacia zonas que históricamente habían tenido una menor presencia turística. Sin embargo, el crecimiento ha sido muy desigual entre distritos. Concretamente, Ciutat Vella, que en 2019 concentraba alrededor del 40% de todas las actividades de hospedaje de València, representa actualmente el 24%. Así, el centro histórico ha pasado de 235 a 342 actividades, un incremento del 45,5% que queda muy por debajo de la media municipal. En alimentación, el centro histórico ha experimentado un aumento del 23,9%, hasta alcanzar los 1.080 establecimientos.
El crecimiento se extiende a los distritos residenciales
El contraste es especialmente significativo en los distritos próximos al centro histórico. La Saïdia ha incrementado sus actividades de hospedaje un 205%, hasta las 43, mientras que las de alimentación han crecido un 12,2%, hasta las 285. En Extramurs, el alojamiento ha aumentado un 197,7%, hasta los 128 registros, y la alimentación un 19,5%, hasta los 624.
La tendencia también se reproduce en Quatre Carreres, donde el hospedaje se ha disparado un 223,7%, hasta las 123 actividades, mientras que la alimentación ha crecido un 14,5%, hasta las 504. En Camins al Grau, las respectivas subidas han sido del 223,3% y del 17,2%, hasta alcanzar las 97 y 491 actividades, según los datos.
No obstante, los incrementos más llamativos se han registrado en distritos tradicionalmente menos vinculados al turismo. Patraix ha multiplicado por diez sus actividades de hospedaje, de tres a 31, mientras que las de alimentación han crecido un 26,4%, hasta las 397. En l’Olivereta, el alojamiento también se ha multiplicado por diez, de tres a 30 actividades, aunque la alimentación ha avanzado a un ritmo más moderado, del 9,9%.
En Jesús, las actividades de hospedaje han aumentado un 433,3%, hasta las 32, al tiempo que las de alimentación han crecido un 28,3%, hasta las 299. También destacan Benimaclet, con incrementos del 466,7% en hospedaje y del 19,2% en alimentación, y Rascanya, con subidas del 400% y del 21,3%, respectivamente.
Aunque buena parte de estos distritos parten de cifras reducidas de alojamiento, los datos muestran una expansión de esta actividad hacia zonas residenciales. El crecimiento de los negocios de alimentación, por su parte, también responde al consumo de los vecinos y solo no puede atribuirse exclusivamente al turismo, pero también sirve de termómetro de la expansión de la ciudad.
De este modo, el turismo empieza a ganar terreno más allá de los barrios que tradicionalmente han concentrado la mayor parte de los visitantes. Ciutat Vella mantiene su posición como principal núcleo de alojamiento, pero cada vez tiene más competencia de otros distritos que hasta hace unos años apenas tenían peso en este negocio. Una tendencia que refleja cómo la actividad turística se está extendiendo por València y empieza a dejarse notar también en zonas más residenciales, donde la oferta de alojamientos y negocios vinculados al visitante ha crecido con fuerza en los últimos años.