Javi tiene un trabajo de altura

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Cullera no llegó a convertirse en Manhattan, pero sí guardó un descampado enorme para acoger dos de los festivales más potentes del verano: el Zevra y el Medusa. El recinto está ahora en una especie de transición, mudando su piel, y mientras el Zevra se transmuta en el Medusa, el terreno esta lleno de restos de confeti, un par de vasos de chupito, alguna colilla y banderolas que anuncian, aún estamos así, ‘Mi cuerpo no es tu fiesta’… Alrededor hay unas pocas palmeras, muy poca sombra y una cabeza enorme, como si fuera un ninot, además de un barco pirata y, al fondo, como el rey del tablero, un escenario monumental con 26 metros de altura. Arriba, en lo más alto, trabajan varios jóvenes. Tres de ellos, vestidos de negro, son empleados de Javi Vidal, uno de los socios de Somos Riggers, la empresa que se dedica a los trabajos en altura.

Javi sabe mucho de grandes alturas, de festivales tochos y artistas famosos. Él ya llevaba un tiempo trabajando en fachadas, limpiando hoteles o dentro de la oficina, pero un día le llamaron para montar el escenario de Vetusta Morla en Alicante y se fue de cabeza. “Lo probé y me encantó”, recuerda ahora, frente al escenario principal del Medusa, en el que ya trabaja con su equipo. “Es un escenario increíble. Se han pasado el juego”.

Estudió electromecánica y soldadura influenciado por su padre. Luego se metió a trabajar en el puerto, en astilleros, y duró dos años. “Al salir de ahí, mi tío Salvador me dijo si quería trabajar con él en una empresa de trabajos verticales. Aposté por eso y aprendi muchísimo. Luego me contrató otra empresa y me di cuenta de que sabía más de lo que pensaba, así que decidí hacerme autónomo. Y de ahí viene la fiesta”.

  • Foto: EDUARDO MANZANA

Javi se juntó con un socio, un arquitecto llamado Javier Aznar, y fundaron la empresa. “Y despegó. En el sector está muy bien posicionada”. Este joven no tardó en aprender qué era el ‘rigging’, que es como se conoce el trabajo de altura en conciertos o grandes espectáculos. Poco después, tras el covid, se marchó a Italia un mes y medio para trabajar allí en las giras de Vasco Rossi y Cesare Cremonini, dos grandes de la música italiana. “Vasco Rossi es brutal. Es el Extremaduro de Italia”, apunta. “Al volver le dije a mi socio que había que tirar por ahí. Así que empecé a trabajar con empresas del sector como trabajador, comencé a conocer a gente y nos juntamos cinco empresarios de trabajos verticales y decidimos hacer una sociedad sin dejar nuestra empresa personal, colaborando en la temporada alta del rigging. Cubrimos la Comunitat Valenciana, Murcia, Almería, y este año hemos tocado también Jaén y Granada. Hemos estado en el FIB, Arenal Sound, Zevra, Medusa… Estamos muy bien posicionados y el nombre, Somos Riggers, ha ayudado mucho. En Italia decías somos riggers y te abrían las puertas”.

Un edificio de 22 pisos

Siempre le gustaron las alturas. Primero con la escalada y después con las cuerdas en edificios o escenarios. Su primer trabajo fue en un finca de 22 pisos frente a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. “La primera vez impresiona mucho. La gente nos ve y piensa que somos unos inconscientes, pero cuando haces cursos, te formas y haces todo como toca, es muy seguro. A mí me da más miedo la gente en un andamio que nosotros, que vamos atados, con dos cuerdas de seguridad… Y todos los años sigo formándome en trabajo en altura, posicionamiento en cuerdas y salvamento. Tienes que saber salvar a un compañero en apuros. Nuestro mayor peligro es el síndrome de la apnea. Si tú te quedas colgado del arnés más de 20 minutos, lo más normal es que te amputen o que te mueras porque la sangre no llega al corazón. Por eso siempre vamos en binomio”.

La charla se desarrolla en una carpa techada. Es la zona VIP del festival. Tiene césped artificial, toneles y banquetas. Una sombra que se cotiza mucho en este verano terrorífico. A Javi se le ve en forma, un requisito para atarse con las cuerdas y elevarse por encima de los 20 metros. Él practicó la escalada hasta que nació su hija, Violeta, hace tres años. Justo antes, con su mujer embarazada, se fueron a Cerdeña a escalar. Luego se acabó. O se aparcó. No ha dejado la moto y a veces se va al circuito de Cheste con un mono y la manilla del gas a tope. Y gimnasio. “Aunque este trabajo ya te pone fuerte”.

  • Foto: EDUARDO MANZANA

Mientras Javi y un puñado de empleados se pasan el verano montando escenarios, su otra empresa, la que le da de comer en invierno, sigue en marcha. Ahí también buscaron un nombre original y se decantaron por ATATE (Asesoría y Trabajo en Altura Técnicos) Vertical. “Me di cuenta que muchas empresas grandes nos llaman para preguntarnos cómo pueden hacer un trabajo en altura. Por eso le dije a mi socio que asesoría tenía que salir porque siempre nos están llamando para montar un andamio o para pedirnos ayuda. Esa empresa se dedica más a lo urbano: fachadas, limpieza de cristales, patios de luces, una bajante de fontanería… También estamos intentando meternos en el mundo industrial. Y luego hice cursos de inspección de EPI (Equipos de Protección Individual) para uso interno y cada vez me llaman para externos, para revisar el arnés de sus trabajadores”.

Con Alicia Keys

Somos Riggers llega a los festivales para montar los escenarios que ha diseñado un ingeniero. “Nosotros somos como la navaja suiza de la altura porque ayudamos al de luces, al de vídeo, al de sonido, al de publicidad con las lonas… Somos la mano de obra y ahora estoy pensando ya en comprar material para alquilarlo”. La empresa de trabajo vertical tiene seis empleados y Somos Riggers ha llegado a tener a 26 entre los cinco socios”.

Javi vuelve a contemplar el escenario principal, el ‘mainstage’, como dicen en el mundillo, y se queda maravillado. “En España no hay otro escenario mejor que este. Ya te digo, se han pasado el juego… Y en producción es top también. Hay gente muy buena trabajando aquí. Yo estoy muy a gusto trabajando aquí”. Su empresa no ha logrado entrar en el Roig Arena, pero, a cambio, ha logrado el contrato para colocar las luces y la megafonía del Nuevo Mestalla.

  • Foto: EDUARDO MANZANA

Los años han ido pasando y, a diferencia de los inicios, cuando el trabajador se convertía en espectador de los festivales en los que trabajaba, ahora ya no se queda. “Antes me quedaba a ver la calidad que daba cada espectáculo. Ahora necesito descansar. Pero hay gente que impresiona verlos en directo. Este año, por ejemplo, Los Delincuentes, que los vimos en Murcia, es increíble su buen hacer encima de un escenario. Nunca me he divertido más en una prueba de sonido. O Franz Ferdinand en el FIB hace años también me impresionó. Lo ves y dices: esto es otra cosa. Los americanos son otro nivel. En Milán trabajé en el escenario de Alicia Keys y también fue increíble. Lo llevan a otro nivel. Están tres escalones por encima de todo. Y en España, Alejandro Sanz. O el otro día, El Último de la Fila. Se nota mucho el que le mete dinero a la gira. Estuvimos con Dani Fernández en Murcia y Granada, y ves el gasto”.

Aún tiene pendiente ver lo que montan en el Tomorrowland o en el Burning Man, pero también le encuentra el gusto a festivales más pequeños pero con mucha personalidad, como el Canela Party, en Torremolinos. “Es más pequeño pero siempre tiene un cartelón. A mí me encanta”. Javi tiene un ojo puesto en los artistas y otro en los escenarios, en la infraestructura. A él ya no lo baja nadie de las nubes.

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