VALÈNCIA. La Asociación de Propietarios de las Casitas Rosas rechaza el plan de derribo de dos de los bloques que plantea el Ayuntamiento de València si no se estudian antes otras alternativas de menor impacto para la regeneración de la zona. "Todos estamos a favor de una intervención que solucione los problemas de la zona", reconoce una de las propietarias. Sin embargo, piden al consistorio mayor información y análisis del plan municipal para que la solución que requieren no se enquiste. "El derribo no tiene que por qué ser necesariamente la mejor opción para la regeneración y mejora del barrio", señalan desde la asociación.
Esta entidad ha expuesto que desde su constitución en enero de 2026, "ha solicitado de manera reiterada al Ayuntamiento de València participar y ser informada de todas las reuniones y decisiones que afecten al futuro del barrio y a sus propietarios". No obstante, ha afirmado que "hasta la fecha", no ha sido convocada "a ninguna reunión urbanística oficial pese a representar a una parte directamente afectada". Este colectivo ha agregado que el pasado lunes, 21 de septiembre, miembros de la asociación "pudieron asistir a una reunión con responsables de Urbanismo --del consistorio-- gracias a la invitación cursada por la Asociación de Vecinos de la Malva-rosa".
En ese encuentro, estos propietarios de Casitas Rosas trasladaron al Ayuntamiento una posición clara que pasa por "estudiar más alternativas y analizar todas las opciones antes de adoptar decisiones de gran impacto para los vecinos y propietarios".
La asociación ha mostrado su "sorpresa" al conocer por los medios de comunicación que el Ayuntamiento habría optado ya por una de las propuestas que les explicaron en la reunión, a la vez que ha detallado que "en la reunión mantenida no se produjo ninguna aprobación ni consenso sobre una solución concreta".
"Líneas rojas"
La Asociación de Propietarios de las Casitas Rosas ha considerado "imprescindible que este proceso se construya con participación, transparencia y diálogo entre todas las partes implicadas".
Además, ha establecido unas "líneas rojas innegociables" que ha concretado: "ninguna demolición sin un diagnóstico individualizado de cada inmueble, sin un estudio previo de viabilidad de rehabilitación, sin garantías de que no exista pérdida patrimonial para los afectados y sin que nadie se vea obligado a asumir endeudamientos para acceder a una vivienda equivalente".
"La realidad de Casitas Rosas es compleja y requiere soluciones rigurosas y consensuadas", ha resaltado la asociación, que ha reiterado su "voluntad de colaborar con el Ayuntamiento de València" y de "seguir trabajando junto a la Asociación de Vecinos de la Malva-rosa para impulsar mejoras urbanísticas que puedan ejecutarse de forma inmediata, sin esperar exclusivamente a procesos de larga tramitación".
"La regeneración del barrio debe hacerse respetando la propiedad, el arraigo y los derechos de las personas afectadas", ha subrayado la entidad.