València

La AVL rechaza todas las alegaciones del Ayuntamiento a su informe contra cambiar el topónimo de València

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VALÈNCIA (EP). La Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) ha rechazado todas las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento de València al informe realizado por el ente normativo del valenciano contra el cambio del topónimo de la ciudad de València a 'Valéncia'.

Así lo ha anunciado la presidenta de la institución, Verònica Cantó, en rueda de prensa: "No se ha aceptado ninguna de las alegaciones que aportó el Ayuntamiento, después de ser estudiadas".

Según ha explicado, esta decisión se adoptó en el pleno de la AVL celebrado a finales de mayo, tras lo que se ha remitido a la dirección general de la Administración Local de la Generalitat, "que es quien lleva el procedimiento", y "no al Ayuntamiento".

Las alegaciones del consistorio iban contra un informe emitido por la AVL en respuesta al estudio encargado por el Ayuntamiento al académico Abelard Sagarossà para servir de base a su propuesta de modificación del topónimo para que pasara a escribirse 'Valéncia' en lengua valenciana.

El pasado 2 de marzo, la AVL hizo público que desestimaba la propuesta de llamar a la ciudad 'Valéncia' porque el Ayuntamiento no había aportado ningún argumento para justificar esa modificación. Además, remarcó la denominación "correcta y adecuada" de la ciudad desde el punto de vista histórico y lingüístico es la "tradicional" y "única" València.

Seguidamente, en el pleno municipal de finales de marzo, el gobierno local que forman PP y Vox en València aprobó las alegaciones formuladas por el consistorio ha formulado al informe de la AVL que ya rechazaba la propuesta municipal de cambiar a cerrada la tilde del topónimo de la ciudad en valenciano. Se trataba de un total de 27 alegaciones.

Alegaciones del Ayuntamiento

En esta respuesta, el consistorio sostenía que el ente normativo del valenciano hizo una lectura "poco objetiva" de la iniciativa de cambiar el topónimo. También calificaba de "inaudito que un escrito oficial de la Acadèmia practique una terminología que comporta que el valenciano sería una parte del catalán (por mucho que la practiquen los Departamentos de Filologia Catalana) de las universidades de València y de Alicante; la lengua catalana tendría dos partes, el catalán occidental (catalán occidental+valenciano) y el catalán oriental (catalán oriental+balear)".

El Ayuntamiento cuestionaba que el hecho de que la institución normativa "no considere la incidencia que la identidad puede tener en topónimos (la Póbla Larga, Novelé) le permite decir que, si el sufijo derivativo -ència tiene è, por 'coherencia interna' también tendría que tener València".

"Es como si para hacer prevalecer València sobre Valéncia, además de incurrir en anomalías metodológicas y presentar la historia valenciana como no es, el Informe nos tratara a los valencianos como poco inteligentes. En cambio, los baleares y los catalanes que dicen València lo serían más, puesto que habrían visto la 'coherencia interna' entre prudencia y València. Y todo ello sin considerar ni decir qué falla en la propuesta simple y comprobable del Estudi (la identidad puede hacer que un topónimo actúe de una forma diferente a los nombres comunes)", aseveraba.

En este punto, se preguntaba si el camino del documento oficial de la AVL "va contra la integridad del valenciano y de los valencianos, y también contra la Ley de Creación de la Academia, que le pide defender la entidad del valenciano".

En otra parte del escrito, el Ayuntamiento aludía a "actuaciones poco claras" de la AVL. Decía, en concreto, que en 2006 el ente normativo "encomendó un informe a 18 personas sobre el acento de València para hacer un estudio sobre qué acento tendría que llevar un símbolo valenciano tan importante". "Pero el estudio no se ha hecho. El autor del Estudi pidió los informes para reproducirlos y analizarlos. No se los dieron", afirmó.

Informe previo de la AVL

Por su parte, el informe de la AVL al que alegó el Ayuntamiento analizaba a lo largo de 33 páginas una serie de datos etimológicos, fonéticos, documentales y normativos para concluir que el nombre de la ciudad de València debe escribirse con tilde abierta y debe "estar constituido por una forma única en valenciano".

La AVL subrayaba en su informe que en la determinación de la forma gráfica de un topónimo mayor se tienen que integrar, "sin jerarquías rígidas, los pilares clásicos de la onomástica, que son etimología, pronunciación y documentación histórica, complementados por el criterio de la integración en el corpus normativo".

Explicaba que la etimología del topónimo "es clara": proviene de 'valentia' ('fortaleza'), con e breve latina. Por eso, el estudio del nombre "no se puede tratar de manera aislada, sino que se tiene que hacer teniendo en cuenta la evolución y la forma actual de las palabras formadas con el mismo sufijo: léxico común (paciència, conciència, adherència), antropónimos (Clemència, Prudència) y exónimos adaptados (Florència, Palència). Este "principio de coherencia interna exige '-ència' en el topónimo y, por lo tanto, València".

El acento grave que establece la norma ortográfica se ajusta a la pronunciación mayoritaria abierta de la e del sufijo -ència. Esta vocal solo se pronuncia cerrada en algunas variedades: el valenciano meridional, parte del catalán occidental y el gerundense. Por eso, la tradición ortográfica ha optado por el acento gráfico grave, que refleja la realización fonética más general.

Por otra parte, añadía el informe, desde la Edad Media, el topónimo Valencia aparece en textos poéticos rimando con otras palabras acabadas en -ència. Esto indica que la e del topónimo València debía de pronunciarse del mismo modo que los derivados en -ència, tanto si aquella vocal era cerrada cómo si ya era abierta.

La AVL recordaba que la acentuación gráfica 'València' "es la fijada por nuestra tradición ortográfica desde las Normes de Castelló (1932), de la cual la Acadèmia se continuadora legalmente, hasta la publicación de la Gramàtica Normativa Valenciana (GNV) en 2006, el Diccionari Normatiu (2014) y el Nomenclàtor Toponímic Valencià (2026)". "Esta forma es la utilizada en la práctica totalidad de las obras de nuestros escritores y en todo tipos de textos (literarios, administrativos, legales, periodísticos, divulgativos, etc.)", subrayó.

Igualmente, la ciudad de València pertenece en la zona de predominio lingüístico valenciano, según el artículo 35 de la LUEV. Por lo tanto, "el nombre de la ciudad tendría que estar constituido por una forma única en valenciano". Más aún, puntualizaba, cuando el estudio técnico de la propuesta del Ayuntamiento "no aporta ningún argumento que justifique la forma en castellano incluida en la denominación bilingüe propuesta".

Por todo ello, la institución concluye que no se ha aportado "ninguna novedad relevante y no ofrece un corpus argumental sólido que permita justificar el abandono de la forma normativa y oficial hasta ahora".

"Las consideraciones presentadas resultan insuficientes y carecen de la fundamentación necesaria para avalar un cambio toponímico de esta magnitud" y, en consecuencia, "esta institución ratifica íntegramente la posición sostenida en el informe de 2016 y lo hace, además, ampliando los argumentos, y considera injustificado modificar la forma valenciana del topónimo".

El informe agregaba que si el Ayuntamiento de València decide proponer para la aprobación oficial la forma doble, en contra del criterio de la Academia Valenciana de la Lengua, la solución bilingüe adecuada es València / Valencia.

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