VALÈNCIA. Encontrar una casa y conseguir un empleo estable son los dos grandes problemas de los jóvenes en València. Así lo recogen los datos del Barómetro Municipal de Opinión Ciudadana (agosto de 2026), realizado sobre una muestra de 2.100 residentes de entre 18 y 35 años. La encuesta señala de forma clara a la vivienda y la emancipación (24,5%) y al empleo junto a la precariedad laboral (23,4%) como los dos problemas que más afectan personalmente a los jóvenes valencianos en su vida cotidiana, seguidos a mayor distancia por la inflación (13,9%).
Al ampliar el foco hacia la situación general en España, la brecha se acentúa aún más: la vivienda escala hasta ser percibida como el problema principal para el 33,3% del colectivo, mientras que el empleo lo es para el 26,6%. Asimismo, en una escala de preocupación del 1 al 10, los encuestados puntúan la dificultad para acceder a un inmueble con un 9,0 y las condiciones de trabajo con un 9,1, situando a ambos aspectos entre las mayores preocupaciones que enfrentan.
Más de la mitad de los jóvenes de València no está emancipado
Esta doble traba se refleja en un freno directo a sus proyectos vitales. En la actualidad, menos de la mitad de la población joven valenciana (el 42,6%) afirma estar emancipada, frente a un 55,1% que admite continuar viviendo en el domicilio familiar (un 2,3% no sabe o no contesta).
Los encuestados señalan como principales causas principales para seguir viviendo en el domicilio familiar los estudios en un 41,8% seguido por la falta de recursos económicos en un 28% y un 10,5% apunta directamente a la dificultad de acceso al mercado inmobiliario.

- Un cartel que anuncia que se alquila una vivienda.
- Foto: EP
El 61% de los jóvenes independizados vive de alquiler
El grupo que sí ha logrado independizarse, vive en su gran mayoría de alquiler (un 61,6%) mientras que solo un 16,5% habita en una vivienda comprada con hipoteca pendiente y apenas un 5,1% la tiene pagada por completo. Un 3,4% vive en un inmueble heredado o donado y un 3,6% por cesión gratuita. Entre los emancipados, el 52,4% dio el paso entre los 18 y los 23 años, mientras que un 28,2% lo hizo entre los 24 y los 29 años.
Esta precariedad que preocupa a los jóvenes queda reflejada en la autonomía financiera de los encuestados: únicamente el 30,7% sostiene su vida exclusivamente con sus propios recursos. Por contra, un 35,6% depende al 100% del sustento de sus familias, un 20,3% combina ingresos propios con ayuda externa, y un 11,6% vive principalmente de recursos ajenos.
El 81% de los encuestados no tiene hijos
Esta dificultad estructural para consolidar un hogar propio se refleja también en la natalidad: el 81,2% de los encuestados no tiene hijos. Sin embargo, la proyección familiar sigue presente, ya que a un 41,2% le gustaría tener hasta dos hijos. Entre la minoría que ya ha dado el paso de la paternidad o maternidad, la mayoría lo hizo a edades tempranas dentro de la juventud: el 68% tuvo a sus hijos entre los 20 y los 30 años, mientras que un 18% los tuvo entre los 30 y los 34 años.