VALÈNCIA. Por segundo verano consecutivo, los usuarios de Metrovalencia se enfrentarán a un periodo estival marcado por las interrupciones en la red de transporte suburbano por obras. Del 25 de junio al 30 de agosto, Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana suspenderá la circulación en las líneas 5 y 7 entre las estaciones de Alameda y Marítim para acometer obras de renovación en el túnel, cerrando temporalmente los accesos en Aragó, Amistat, Ayora y Marítim.
Esta situación tensionará notablemente la movilidad urbana de València, afectando de lleno a los ejes que conectan el centro con las playas en un momento de máxima afluencia turística y altas temperaturas, justo en las líneas más utilizadas para desplazarse al litoral.
El corte llega en un momento delicado, ya que el transporte público de la ciudad ya se encuentra habitualmente muy tensionado. Tanto los usuarios de Metrovalencia como los de la EMT conviven a diario con convoyes y autobuses abarrotados, frecuencias de paso insuficientes y constantes quejas por las aglomeraciones en las horas punta. A este escenario hay que sumar la mayor afluencia de turistas en verano y el recorte en las conexiones con la fachada marítima en plena temporada alta, lo que obligará a miles de bañistas y trabajadores a buscar rutas alternativas.
Transbordo en Benimaclet
Para intentar paliar el impacto de este cierre, que no contará con un autobús lanzadera específico que replique el trazado subterráneo, la red de tranvía de Metrovalencia se convierte en una de las principales opciones de desvío. La estación de Alameda funcionará como inicio y final de trayecto para las líneas 5 y 7, por lo que los pasajeros deberán utilizar las líneas 3 y 9 para moverse por la red ferroviaria.
En este sentido, la administración autonómica señala que, para llegar a las playas en vez de hacer el habitual transbordo subterráneo en la estación de Marítim, la alternativa pasa por realizar el transbordo en Benimaclet para enlazar con las líneas 4 y 6 del tranvía en superficie. Asimismo, los usuarios procedentes de las líneas 1 y 2 en Empalme podrán optar por conectar con la línea 4 en dirección a Doctor Lluch, recordando que la estación de Marítim mantendrá operativas sus vías exteriores para los tranvías 6 y 8.

- Foto de archivo de bañistas en la Playa de la Malvarrosa. -
- Foto: ROBER SOLSONA/EP
Alternativas de la EMT
Por su parte, la alternativa por superficie recaerá en los autobuses urbanos de la EMT, un servicio que se verá obligado a absorber un gran trasvase de viajeros. Desde el Ayuntamiento de València aseguran que en el marco del plan de refuerzo estival, se reforzarán las líneas 32 y 92 de la EMT. La línea 32 funcionará como un eje de rescate para el tramo afectado del metro, ya que parte desde la Plaza del Ayuntamiento, cruza el distrito de Algirós a través de la calle Santos Justo y Pastor (pasando junto a los accesos cerrados de Amistat y Ayora) y llega hasta la Playa de la Malvarrosa.
Por otro lado, la línea 92 resulta clave para los usuarios del oeste y sur, enlazando Campanar y las grandes vías de la ciudad con las playas del Cabanyal y de Las Arenas a través de la avenida del Puerto.
Otras líneas que conectan con el litoral
Quienes busquen el litoral disponen de opciones complementarias de la EMT según su origen. Para ir a la Malvarrosa, se puede optar por la línea 19 desde la Plaza del Ayuntamiento o la 31 desde la estación de Joaquín Sorolla. Hacia Las Arenas y la Marina, la línea 93 conecta el oeste (avenida del Cid y Gran Vía Ramón y Cajal) a través de la avenida de Francia, mientras que la 95 recorre el cauce del río Turia desde Alameda, bordeando Nazaret hasta el Cabanyal. Por el norte, la línea 98 enlaza las Tres Cruces y Primado Reig con la Malvarrosa a través de la avenida Tarongers. Finalmente, las líneas 71 y 81 servirán como alternativa rápida en superficie para cubrir el tramo interior por la avenida de Blasco Ibáñez.
Ante este complejo escenario, el verano pondrá a prueba la capacidad del transporte público de la ciudad, ya de por si tensionado. Los cortes en Metrovalencia obligarán a los ciudadanos a salir de casa con mayor previsión y a familiarizarse con unos transbordos que, previsiblemente, ralentizarán los trayectos cotidianos.