València

València, a la cola de las ciudades españolas: el 80% de los vecinos no tiene grandes zonas verdes cerca

Un informe de Amigas de la Tierra y la Universidad Politécnica de Madrid sitúa a València a la cola de las capitales en acceso equitativo a la naturaleza

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VALÈNCIA. Disponer de grandes zonas verdes cerca de casa se ha convertido casi en un lujo invisible en las grandes urbes españolas. En el caso de la ciudad de València el 80% de sus vecinos (cerca de 640.000 personas) no dispone de un gran espacio verde en su entorno inmediato, un porcentaje que supera el de la mayoría de grandes capitales de España.

Así lo refleja el informe estatal '¿Cómo garantizar el derecho a la naturaleza?', editado por la organización ambientalista Amigas de la Tierra y desarrollado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid. El documento, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, analiza la accesibilidad de los ciudadanos a espacios naturales públicos de más de una hectárea (el tamaño mínimo considerado por los expertos para que un parque ejerza un beneficio real de mitigación climática y de salud) en una decena de urbes españolas. Los resultados sitúan a València en el vagón de cola, y es que la mayor parte de sus vecinos no tiene un gran parque a menos de 300 metros de su domicilio.

Regla 3-30-300

El informe se apoya en un estándar internacional: la regla 3-30-300. Diseñada por el silvicultor urbano Cecil Konijnendijk. Esta recomendación, avalada por la Organización Mundial de la Salud, establece que todo ciudadano debería poder ver, como mínimo, 3 árboles de un tamaño considerable desde la ventana de su hogar, colegio o lugar de trabajo. Cada barrio o distrito de la ciudad debe tener, al menos, un 30% de su superficie cubierta por las copas de los árboles (dosel vegetal) para mitigar de forma eficiente el efecto "isla de calor".

Por último establece que ningún ciudadano debería vivir a más de 300 metros (unos 5 minutos andando) de un espacio verde público de calidad que tenga, como mínimo, una hectárea de extensión. Es precisamente en este último indicador —el de los 300 metros de distancia a un gran parque— donde el estudio de la UPM ha puesto el foco y en el que València obtiene peor valoración que el resto de urbes analizadas.

El mapa de las zonas críticas de la ciudad

Estudio señala que la configuración de los espacios verdes de València está marcada por la centralidad del Jardín del Turia, que atraviesa la ciudad como eje, y un conjunto de teselas verdes de menor tamaño distribuidas por el tejido urbano. Sin embargo, la gran mayoría de estos espacios verdes no alcanza la superficie de 1 hectárea y califica la dotación de parques de gran envergadura de “escasa”, dejando sin cobertura a parte importante de la población.

A pesar de que el informe insiste en que "la práctica totalidad de la ciudad necesita urgentemente iniciativas de renaturalización", los investigadores de la Politécnica de Madrid señalan cuatro zonas de acción prioritaria debido a su especial vulnerabilidad y falta de suelo permeable:

Poblats Marítims y Camins al Grau: Distritos fuertemente condicionados por la infraestructura portuaria, donde el tejido residencial se ha consolidado prácticamente "sin apenas zonas verdes". Rascanya y Benicalap: Especialmente la franja norte, sumando también la parte septentrional del distrito de La Saïdia. Jesús y Quatre Carreres: Específicamente la zona norte de ambos distritos. El informe subraya la marcada heterogeneidad y la alta densidad de estas áreas. Patraix y L'Olivereta: En este caso, el déficit estructural de infraestructuras verdes no es puntual, sino que se extiende por "la práctica totalidad de los distritos".

Relación entre la renta y el acceso a zonas verdes

Sin embargo, las conclusiones generales del estudio revelan también una preocupante "brecha verde" vinculada a la desigualdad socioeconómica. Aunque la variabilidad de las ciudades es alta, los investigadores dibujan una relación entre la renta de los hogares y su proximidad a la naturaleza. Además, el informe lanza una advertencia para los planificadores urbanos: ante olas de calor idénticas, las familias con mayores ingresos tienen más recursos de adaptación privada (climatización, segundas residencias), por lo que introducir la vegetación en los barrios vulnerables se convierte en una medida de "democratización climática".

La investigación desglosa a la población en cinco niveles o "quintiles" según su renta de catastro. En València, los porcentajes de ciudadanos sin un gran parque en su entorno inmediato son elevados en la mayoría de estratos: Rentas muy bajas (Quintil 05): El 87% de los vecinos carece de este acceso (136.377 personas). Rentas medias-bajas (Quintil 04): Es el tramo más afectado de la ciudad. El 90% de la población sufre este déficit (141.592 personas), una cifra récord entre las grandes capitales del país. Rentas medias y medias-altas (Quintiles 03 y 02): El porcentaje se estanca en un severo 83%. Rentas altas (Quintil 01): El 71% de la población con mayores ingresos (113.179 personas) vive alejada de grandes espacios verdes.

En cuanto a gran superficie verde por habitante, València también está a la cola 3,48 m2 de zona verde superior a una hectárea por cada habitante. Este dato la coloca en el farolillo rojo de las grandes ciudades, muy lejos de los 17,11 m2 de Madrid, los 13,44m2 de Sevilla o los 27,35m2 de Santiago de Compostela. De hecho, el informe señala que solo el 17,89% del suelo residencial de València se encuentra a menos de 300 metros de una zona verde de más de una hectárea.

Aprovechar la estructura radial de la ciudad

Para dar un vuelco a esta situación, el estudio defiende que la receta para València pasa por aprovechar su estructura radial, que ofrece un gran potencial para "densificar" la red de espacios verdes conectando anillos y radios urbanos. Esto permitiría permeabilizar los bordes de la ciudad hacia el valioso tejido agrario de la huerta mediante itinerarios peatonales y ciclistas, rompiendo el "efecto barrera" de las grandes autovías de acceso.

Entre las medidas concretas aplicables el etudio propone: Transformar las "plazas grises": Espacios públicos actualmente duros, con pavimentos impermeables y vegetación escasa, pero con un inmenso potencial para ser renaturalizados.

Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS): En un territorio mediterráneo expuesto históricamente a episodios de lluvias intensas y destructivas, el informe considera "estratégico" recuperar la capacidad de infiltración del suelo mediante parques inundables y reservas agrarias. El "verde táctico": Utilizar elementos de jardinería móvil y modular para acelerar la presencia de plantas en calles compactas de forma inmediata. Apertura de equipamientos: Facilitar el acceso público a las zonas verdes de colegios u hospitales, así como la reapertura de grandes recintos cerrados de origen militar o industrial para uso ciudadano.

 

 

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