VALÈNCIA. El Ayuntamiento de València limitará a un máximo de 10 personas los grupos de turistas que circulen en bicicleta o vehículos de movilidad personal (VMP) por la ciudad. La propuesta, que supondrá la modificación de la Ordenanza de Movilidad, contempla además que las excursiones que superen esta cifra deberán fraccionarse en subgrupos de máximo 10 integrantes y guardar una distancia mínima de 50 metros entre ellos.
Esta regulación rebaja el tope actual —que permitía hasta 15 personas— y ha sido trasladada a la Federación de Asociaciones de Vecinos por la concejala de Innovación, Turismo e Inversiones, Paula Llobet, durante la Mesa de Diálogo de Ocio y Turismo. Según ha explicado el consistorio, la medida estará acompañada por una campaña del "ciclista responsable" elaborada junto a la fundación Visit València.
La concejala ha destacado que “el objetivo no es limitar el turismo, sino gestionar mejor sus actividades y garantizar que todos podamos compartir las calles en condiciones adecuadas".
Durante la reunión, los representantes de los vecinos también han trasladado su preocupación por la "mercantilización y privatización del espacio público". En este sentido, consideran "abusiva" la presencia de terrazas de hostelería en algunas zonas de la ciudad como el Cabanyal, El Palmar o Ciutat Vella.

- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Quejas por el ruido
Además, la FAAVV ha señalado el problema de la contaminación acústica por la "proliferación de conciertos y festivales en entornos urbanos", unas actividades que a juicio de los vecinos "son incompatibles con la conviviencia". La FAAVV ha tildado las Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS) de inservibles, señalando que la aprobada en Ruzafa «no limita nada» y «repite el fracaso» de Ciutat Vella o la plaza de Honduras.
En materia de transporte urbano, la Federación ha elevado sus quejas por el "caos del tráfico" y un servicio de la EMT que califican de "deficiente". Entre sus reivindicaciones, exigen la activación inmediata de la línea transversal Orriols-La Fe, transparencia en los niveles reales de ocupación y el desbloqueo de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE).
Los vecinos piden limitar los precios del alquiler

- Foto: AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
En la mesa de Vivienda, la federación de asociaciones de vecinos ha reprochado que en los nuevos desarrollos aprobados hay "muy poca oferta de vivienda social y de protección pública". Entre las principales reclamaciones vecinales están la declaración de València como zona tensionada para limitar los precios del alquiler, subir el IBI a las viviendas vacías y transparencia en cuanto a las viviendas turísticas registradas. La FAAVV también ha insistido en la necesidad de que se requiera la conformidad de las comunidades de propietarios para dar licencias turísticas y la paralización total de los desahucios sin alternativa habitacional.
Frente a las críticas, la postura municipal defendida por el concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, se ha centrado en los efectos positivos de la normativa aprobada en mayo de 2026. Giner ha trasladado a los vecinos que ya existen solicitudes firmes de propietarios particulares para revertir apartamentos turísticos a uso residencial, junto a decenas de consultas al respecto y un incremento en los desistimientos de proyectos por parte de grupos empresariales.
El edil ha encuadrado este cambio de tendencia en el refuerzo de la inspección. El concejal también ha destacado el aumento en la concesión de licencias para la construcción de VPO. Según datos de la concejalía, en los últimos tres años se han autorizado 1.369 viviendas públicas.